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Un tico en la Jornada de la Juventud: "Ver al Papa... aunque sea unos segundos"

Actualizado el 28 de julio de 2013 a las 09:16 am

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Un tico en la Jornada de la Juventud: "Ver al Papa... aunque sea unos segundos"

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Copacabana, Brasil

Ver pasar al Papa es como admirar un cometa que se espera por tanto tiempo y que solo se mira unos segundos. Los necesarios para causar una algarabía total entre los peregrinos que se enciman hacia la barrera de seguridad que corta la Avenida Atlántica de Copacabana.

Juan José Rodríguez, periodista acreditado por La Nación en Brasil
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Juan José Rodríguez, periodista acreditado por La Nación en Brasil (Juan José Rodríguez)
"Hasta que yo me muera, se me va a quitar esta escena de la mente", exclama Catalina Hidalgo, de Alajuela, cuando vio al Papa por primera vez. Ya hoy fue su tercera pasada y ella sigue con el deseo de tocarle aunque sea un dedo de su mano.

Catalina tiene 21 años y vino a la Jornada Mundial de la Juventud no por el Papa, sino para escuchar de boca del Santo Padre un mensaje que le pudiera iluminar su vocación.Como sabía que era muy difícil encontrar el dinero necesario para costear el viaje, buscó un trabajo de medio tiempo que supliera su necesidad económica y le diera chance de seguir estudiando en la universidad. Su búsqueda no fructificó y hasta le preguntó a una prima suya que le diera un trabajo cualquiera, pero tampoco lo encontró. Y Dios le había hecho una promesa.

Brainer Téllez también es otro joven peregrino costarricense. Tiene 30 y es pilar fundamental en su familia de 10 miembros. Desde que se anunció la JMJ en Rio de Janeiro, comenzó a ahorrar, pero a comienzos de año fue despedido de su trabajo y su familia pasó por una difícil situación económica. Y Dios le había hecho una promesa.

Un buen día Catalina recibió una llamada de su prima. “¡Ya me van a dar el trabajo”! – pensó ella. - ¿Usted todavía quiere ir a la JMJ? – le interrogó la prima.- Pues sí, pero todavía no encuentro trabajo.- Bueno, no busque más, yo se lo voy a regalar.Ese día la sonrisa de Dios se pintó en el rostro de Catalina.  Catalina aceptó el obsequio viendo que este no venía de su prima, sino de Dios. Luego, todos los demás gastos, aparte del tiquete de avión y la inscripción a la Jornada, vinieron a dar a los bolsillos de la joven. ¡Hasta vecinos que ni ella sabía que existían le dieron unos cinquitos para que se ayudara con el viaje!A su vez Brainer, a costa de rifas, vendiendo comidas en su parroquia Catedral de Alajuela, confeccionando rosarios de madera y hasta cuidando carros los días de partido en el Morera Soto logró acumular el monto necesario para cancelar su tiquete y su inscripción.Es la misma voz de Catalina al mirar la blancura del Papa que pasa como un cometa frente a sus ojos. “Mi fervor por el Papa es porque es la representación de Jesucristo en la tierra, sabiendo también que Él es un humano como usted o como yo, pero que su cercanía con Dios lo demuestra no solo con palabras sino principalmente con hechos”, dice emocionada Catalina quien asegura que Dios le ha llamado a ser misionera.Esta noche de vigilia frente a la playa de Copacabana junto con el Papa, Catalina y Brainer miran al cielo y una estrella camina sobre el escenario. Es Jesucristo Sacramentado recién levantado en la bendición papal sobre sus cabezas. Un cometa que no pasa sin detenerse para aquellos que han decido sazonar sus vidas con la fe.

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