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16 comunidades marginales

Entre promesas y desengaños

Actualizado el 04 de mayo de 1995 a las 06:26 pm

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Entre promesas y desengaños

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Como en todas las campañas políticas, las promesas son muchas. A un año de gobierno, los resultados son pocos. En un recorrido de cuatro días La Nación buscó, en diferentes zonas del territorio nacional, el sentir de las personas que viven en precarios, barrios marginales o de alto riesgo calificados por la actual administración como las 16 comunidades más pobres del país.

Más de 61 personas externaron su opinión acerca de los cambios que palparon en sus comunidades durante el primer año de labores del presidente Figueres, específicamente, sobre el proyecto que inició la primera dama, Josette Altmann. Muchas fueron las expresiones de protesta, otras más de reproche y unas pocas de agradecimiento: "Solo palabras y nada de nada", "por el momento nos van ayudando", "no han ayudado en nada", "este gobierno lo que ha hecho es engañar a la gente", "en educación sí ha cumplido", "ningún gobierno nos ha ayudado", "la esperanza es que cumplan"...

Las frases, al igual que la espera de las soluciones, continúa.

Voces sin aliento

Eran solo tres, pero su trabajo y su empeño parecían el de una cuadrilla de trabajadores. Estaban allí, en un edificio que apenas comenzaba a levantar sus paredes, martillando, pegando bloques, aserrando... Ellos, como otros vecinos de Delicias, en Upala, trabajaban para levantar el centro donde se instalará el Equipo Básico de Atención Integral en Salud (EBAIS), que el gobierno destinó a su comunidad.

"Hemos oído de todo, pero aquí, mientras no veamos las cosas, no vamos a creer en ningún gobierno. Vivimos siempre como chiquillos engañados. Vemos que van y vienen las reuniones y uno se aferra a esas promesas, pero luego llega el desconsuelo al ver que nada se hace", comentó Francisco Alemán Martínez, un agricultor padre de siete hijos.

El desaliento es similar en Tejarcillos de Alajuelita; aquí la comunidad completa construye sus propias viviendas con la ayuda que hasta ahora ha llegado del gobierno. "En este año entraron 18 millones. Para más de 200 familias es muy poco", manifestó Rosa Quirós, al tiempo que su hija Kelin le tiraba de la falda.

Mientras en estas comunidades empiezan algunas obras, en Limón la historia es diferente. Vecino del barrio Limoncito, Ramiro Lara, al tiempo que trata de esbozar una sonrisa, dice: "Yo estoy esperando el bono, pero no se pudo resolver nada. En lo que tiene de estar el presidente no se ha anunciado nada".

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Para la gente de Cieneguita la historia es la misma. Las comunidades más afectadas por problemas de vivienda son San Martín y Santa Lucía, situación que confirmó tímidamente Ana Sanabria. "Necesitamos ayuda para vivienda. Yo veo que no se ha hecho casi nada. Ya no se puede con esto."

Salud, educación, vivienda, trabajo y seguridad. Cinco áreas pro infancia, pro juventud, pro mujer y desarrollo local. Un año después, las dos primeras apenas pasan la prueba. De la falta de trabajo y seguridad habla Miguel Ortega, vecino de Barranca, Puntarenas: "Yo he visto cómo venden la piedra (de crack). Es facilísimo. A cualquiera se la venden."

Los problemas muchas veces coinciden: caminos, delincuencia, agua potable y vivienda. En otras ocasiones difieren: alcantarillado, muros de contención, escrituras de propiedad; pero todos convergen en la necesidad de una solución pronta y oportuna para evitar males mayores.

Teléfono abierto

Gran malestar por primer año de gobierno

La mayoría fue radical en sus opiniones: "Este es un gobierno errático, sin rumbo, de improvisaciones"; "el Presidente es demasiado inmaduro"; "es inteligente, pero se ha rodeado de personas que lo asesoran mal..."

Estos y otros criterios parecidos fueron vertidos a La Nación, la semana pasada, mientras se abrió una línea telefónica durante dos días para que los costarricenses contestaran a las siguientes preguntas: ?Qué opina del primer año de la administración Figueres? y ?cuáles cree que sean las medidas que debe tomar el Gobierno frente a los problemas del país?

De las siete provincias, 146 personas se comunicaron con este matutino y, mucho más allá de emitir una simple opinión sobre la labor gubernamental, presentaron una serie de sugerencias para que el país se encamine, de manera más segura, por el rumbo adecuado.

Economía, plato fuerte

Quienes criticaron al gobierno de Figueres (82 por ciento de las personas), pusieron como principales razones su inexperiencia, estilo (autoritario y centralista), incumplimiento de promesas de campaña y desorden económico.

Entre aquellos que le dieron su apoyo (17 por ciento) figuran los que sostienen que instituciones como la Sala IV, la Defensoría de los Habitantes y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) obstaculizan la labor del Gobierno. Algunas de ellas consideraron que Figueres tiene una administración valiente y que hace lo que nadie ha querido realizar desde hace muchos años.

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Pero la gente no se quedó allí. Quienes participaron hicieron también las siguientes recomendaciones al Gobierno: recortar los gastos del Estado, ejecutar la reforma tributaria y mejorar la recaudación, hacer cambios en el Gabinete (se sugirió la destitución de los ministros de Seguridad, Juan Diego Castro, y de Trabajo, Farid Ayales; de los miembros del equipo económico y hasta la del mismo Figueres), buscar consejo de expresidentes y otras personalidades con experiencia en el Partido Liberación Nacional, así como el diálogo abierto con la oposición.

Figuras políticas participaron también con sus opiniones. Entre ellos Abel Pacheco -presidente del PUSC-, quien llamó para decir que "este es un gobierno errático como ningún otro", y el exvicepresidente de la República Germán Serrano Pinto (también socialcristiano), quien envió un fax desde su bufete para opinar en el mismo sentido.

Colaboró en esta información, Jorge Solórzano, periodista de La Nación.

Primera Dama

"Este fue un año exitoso"

La primera dama, Josette Altmann de Figueres, no lo dudó en ningún momento. Para ella, el programa de las 16 comunidades rompe el círculo vicioso de heredar la pobreza pues "las comunidades están aprendiendo a ser gestoras de su propio desarrollo".

Defendió a capa y espada una labor que se libró "con las uñas", ya que -según doña Josette- no se contaba con el presupuesto necesario para encarar tantos años de abandono y pobreza. "Para mí hubiera sido muy fácil decir que logramos evacuar 15 años de injusticia, pero no es así. Todo tiene un tiempo y yo prefiero caminar despacio y con paso seguro que improvisar", aseguró.

Ayer, en su despacho y asesorada por la coordinadora del proyecto, Carmen Rojas, y Manuel Emilio Morales, viceministro de Información, habló de un año de labor en el campo de la pobreza. Hizo especial énfasis en que el proyecto de las 16 comunidades es novedoso, por lo cual sus logros no se pueden medir con los parámetros tradicionales.

A pesar de que las comunidades que visitó este matutino calificaron, en su mayoría, los primeros 12 meses como un "año de pilas frías", para doña Josette ha sido todo un gran triunfo. "Lo califico como todo un éxito porque, por primera vez, se rompió el lazo de desconfianza que tenían esas comunidades hacia el gobierno. Es exitoso porque la misma comunidad ha cambiado la actitud pasiva a una actitud activa".

Ahora que queda atrás el primer año, también termina la primera etapa del programa: la elaboración de diagnósticos.

La segunda fase es el inicio de las obras, para lo cual ya se cuenta con el dinero dentro del presupuesto nacional. La última etapa es la de capacitación y autogestión. "El programa de las 16 comunidades tiene una fecha de nacimiento, pero no una de defunción. La gran meta es que las comunidades queden organizadas para que indistintamente del gobierno de turno, ellos tengan los mecanismos para seguir trabajando en su propio desarrollo".

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