Nacional

Perfil

El líder gay que retumba en la agenda y conciencias políticas

Actualizado el 27 de enero de 2013 a las 12:00 am

Marco Castillo, el siempre activista y actual presidente del Movimiento Diversidad, es uno de los promotores más asiduos de derechos de gais en el país. Desayuna discriminación desde que tiene cinco años y hoy, con casi 70, echa ojo al camino de piedra y apuesta a que el cambio está ahí, a la vuelta.

Nacional

El líder gay que retumba en la agenda y conciencias políticas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

De niño odió ser gay. Se enteró a los cinco años y todo era raro entonces. Sesenta y cuatro años después sigue siendo gay (nunca creyó en una cura), pero el término ya le gusta, lo define, se siente incómodo sin él.

Bota la basura, deja a un lado el gusto colectivo y odia la Navidad; no la celebra porque en ella topa con las más absurdas y bipolares clases sociales. Fue una de esas navidades, repleta de ostentosos juguetes para unos y lloriqueos para otros, la que lo impulsó desde su infancia a luchar por las minorías.

Eso es parte de lo que relata en su modesta oficina de abogado y notario, cerca de los tribunales josefinos. Habla despacio, sin aire politiquero, sin la altanería que podría esperarse de un activista fanático de huelgas. De retraído, nada.

Este hombre compacto, canoso y cartaginés, de gestos y mirada alicaídos –como de abuelo condescendiente– desayuna discriminación y vive del nado contracorriente.

Desde hace un año preside el Movimiento Diversidad y apuesta a que, antes de morir, verá unidas por ley a las parejas del mismo sexo. Y aunque aún no saca cuenta de logros palpables en materia legislativa, sus tercos intentos atestan los despachos del poder político e interrumpen el sueño de muchos.

No los deja en paz. En sus manos estuvo la redacción del controversial proyecto de sociedades de convivencia que, luego de un largo tejemaneje, está en estudio en la Asamblea Legislativa. Con esto, hace seis años dio pie a la lucha por regular las uniones homosexuales.

Al lado del abogado Esteban Quirós y mediante un recurso de amparo se logró paralizar, en el 2010, el referéndum que habría dejado el futuro de las parejas gais en potestad de las mayorías.

Quirós, quien desde entonces toma café con Castillo casi a diario, recuerda esa hazaña como una de las más impactantes en la historia de esta población minoritaria.

El líder echa un vistazo nostálgico a las calles y toma nota del avance vivido en los últimos tres años: las marchas pro gais, lesbianas, bisexuales y transexuales pasaron de ser de unos treinta –avergonzados y con capucha– a más de mil protestantes ruidosos y con pancartas de orgullo multicolor, al mando del representante del Diversidad.

PUBLICIDAD

Ese necio afán de lucha no lo discuten siquiera sus adversarios. No lo hace Justo Orozco, a quien Castillo considera el cabezal de sus contrincantes, de todos sus “enemigos”, de esos que “airean sus tonterías, que no piensan y especulan”.

Aunque no lo apoya y lo tacha de “desubicado”, como muchos otros, Orozco, diputado del partido Renovación Costarricense y presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, asegura respetar al activista y reconoce sus méritos.

“El que pensemos distinto no significa que estemos en guerra. Las luchas hay que darlas, sí, y aquí nadie se lo impide”, dijo Orozco.

Castillo no es fanático de las misas, el sermón “le condenaba su homosexualidad” cada domingo. La religión no es lo suyo, no está de acuerdo, es ateo. Algunas de sus acciones la persiguen.

Recién interpuso un recurso de amparo electoral para impedir que los partidos religiosos, Renovación Costarricense y Restauración Nacional, participen en los próximos comicios. Esa misma semana demandó al Tribunal Supremo de Elecciones por ‘omitir la ley’ y permitirles la inscripción por 18 años.

Pero su taladro contra asuntos de tinte religioso no le quita el sueño a monseñor Francisco Ulloa, reconocido opositor de la unión entre parejas gais. A estas alturas, el obispo –también cartaginés– asegura no tener idea de quién es este líder.

Impulso. Desde sus veintes, al tiempo que jalaba sacos, cajas, y escribía a máquina por ¢350 mensuales, Castillo luchó a viva voz por garantías de los sindicatos, de empleados públicos y tierras de campesinos.

No fueron las ansias por fama o millones (el capitalismo le resulta “nefasto”) las que lo movieron a estudiar leyes; nadie quiso contratarlo por su historial de huelgas y disturbios y no le quedó más que ser abogado al cumplir 41, en 1986.

“Ese año me dije: yo peleo por todo esto y nunca he peleado por lo mío”. Pocos meses después decidió unirse a una asociación de lucha contra el sida y se entregó a la luz mediática como “gay oficial”; titular que, en lugar de obstaculizarle el paso, le sirve de vital “aliado”.

Fue como asesor jurídico que conoció, hace seis años, al revoltoso exjefe del Movimiento Diversidad, Abelardo Araya. Aunque Castillo nunca pensó en presidir la agrupación, la muerte de Abelardo, en enero del 2012, lo convirtió en su sucesor automático, “sin querer”.

PUBLICIDAD

Mira hacia atrás, por encima del hombro izquierdo, y recuerda que es el mayor de nueve hermanos. Hace 47 años tuvo un hijo, no da detalles, nunca se casó, pero ahora tiene dos nietos que marchan con él y defienden con ímpetu a los gais en calles, en clases de escuela y colegio. Los recoge, los deja y son su familia más cercana desde que su pareja de siempre murió, año y medio atrás.

Hoy, la abogacía y el reto de llenar los zapatos de Abelardo tienen al activista trabajando en su oficina de 7 a. m. a 10 p. m. (no descarta domingos). Aun así sale, se desvía a las fiestas populares y contesta cada una de las incesantes llamadas en estos “tiempos decisivos”.

Contempla con aire maquiavélico la pared del frente, infestada por las mismas imágenes en blanco y negro de hace unos diez años.

Desde ahí revisa logros y fracasos, se seca alguna lágrima al tiempo que planea más estrategias. A fin de cuentas, en su cabeza, para la comunidad a la cual representa “el cambio está ahí, a la vuelta”.

  • Comparta este artículo
Nacional

El líder gay que retumba en la agenda y conciencias políticas

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota