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Tres años después de tomar las riendas del Congreso, el tiempo les pasa la factura

Diputados se declaran víctimas de desgaste ‘físico y mental’

Actualizado el 26 de abril de 2013 a las 12:00 am

Los afectan las enfermedades gástricas, el estrés, el sobrepeso y las canas

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Diputados se declaran víctimas de desgaste ‘físico y mental’

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El estrés, la tensión, el correcorre, los pleitos, las mociones, la crítica, la exposición mediática, las desilusiones, y todo lo que conlleva su labor, enferma a los diputados, que ya no son los que eran hace tres años, cuando se estrenaron en la curul.

El tiempo pasa y no perdona, y los congresistas se quejan de la factura que deja este periodo legislativo al que aún le queda un año.

Las quejas van desde aumento de peso y subida de la presión arterial, hasta la caída del pelo y enfermedades crónicas, relacionadas con mala alimentación, horarios extendidos en comisiones y plenario, y la presión de ver cómo hacen para cumplir sus promesas.

Las fotografías no mienten. El pelo más blanco, las arrugas más pronunciadas y una barriga que no se disimula con el saco, son señales de una salud que se desgasta.

El médico de la Asamblea Legislativa, Mario Martínez, cuenta que los males de los legisladores se incrementan conforme aumenta la presión en la Asamblea.

Martínez lidia con los problemas de salud de los 57 congresistas y afirma que el ritmo de vida en la Asamblea les hace mal.

El diputado del Partido Liberación Nacional (PLN), Víctor Hugo Víquez, se queja de la caída de su estado de salud, producto del estrés de su trabajo.

“Me dio un infarto cerebral. Producto de ello tuve un problema de metabolismo, se me subió el azúcar y empecé a padecer de presión alta. A mí me dijeron cuando entré: ‘cuídese’, y nunca lo creí pero llegué a este punto”, dijo Víquez.

Otros legisladores ven hacia atrás con nostalgia, como Rodolfo Sotomayor, también de la Unidad. Él recuerda los tiempos de campaña cuando su pelo no tenía tantas canas como ahora.

Para la congresista del Movimiento Libertario, Patricia Pérez, el agitado y, a veces, desordenado ritmo de la Asamblea, no es excusa para no alimentarse bien. Ella afirma que lleva su lonchera todos los días para no comer de los bocadillos “llenos de harina” que se sirven en el cafetín del plenario.

A los diputados solo les queda cuidarse y dejar que el tiempo pase, pero no por encima de ellos.

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Esteban Mata

emata@nacion.com

Periodista de Política

Periodista de Política. Bachiller en Periodismo por la Universidad Latina. Cronista parlamentario y reportero de investigación premiado por el TSE, la Defensoría de los Habitantes y colaborador de medios internacionales.

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