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Con la mirada puesta en la meta

Actualizado el 25 de agosto de 2013 a las 12:00 am

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Estamos a pocos días del inicio del ministerio pastoral de monseñor José Rafael Quirós en la arquidiócesis de San José. Será el día en que se celebra la fiesta del martirio de Juan Bautista, el 29 de este mes.

Invito a cada uno de mis amables lectores, arquidiocesanos o no, a dirigir una breve oración por las intenciones del nuevo arzobispo. A manera de triduo, empezando mañana e inspirados por los numerales 1-3 del decreto Christus Dominus. El lunes roguemos para que el nuevo pastor de la mas importante diócesis del país sea maestro, pontífice y guía de todos los fieles que se le confían: clérigos, laicos y consagrados. El martes pidamos para que el espíritu de comunión y de colegialidad que le ha de caracterizar sea constante en él. Y el miércoles, víspera de su toma de posesión, para que su espíritu misionero lo lleve atender a todos y en cada ambiente, sobre todo, los nuevos areópagos y las periferias existenciales del mundo urbano.

Hoy, el Señor nos hace ver que jugar el buen partido de la vida, como decía el Papa a unos futbolistas, requiere un mínimo de esfuerzo.

“Agönizomai” es una expresión griega que denota un despliegue enérgico de fuerza. Eso es lo que se requiere para perseverar en la vida de la fe. Hay que esforzarse y ello en un tiempo en que la gente la tiene alergia a lo que requiere cierta lucha o exigencia.

Algunos puede que lleguen tarde. El Evangelio de hoy lo retrata de una manera dramática. “No sé quienes sois”, llega a decir el Señor. Y los que llegaron a destiempo quedarán por fuera.

De cara a la salvación, nadie tiene nada asegurado. Ser de un pueblo o tener alguna condición determinada en nada ayuda si no hay un mínimo de disposición. Habrá gentes bien dispuestas en cualquier latitud del planeta.

Y, tristemente, es posible que alguien que creía tener algo de seguridades, quede irremediablemente lejos del premio eterno.

El proverbio acerca de los últimos que son primeros se podía usar de manera diversa. Hoy día es igual. Juzgar y creerse algo es peligroso. Al final, puede que muchos que dejamos fuera de nuestro juego alcancen la victoria que los que se suponían justos no lograrán a la postre. Pbro. Mauricio Víquez L.

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