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La trocha se desmorona luego de dos años sin mantenimiento

Actualizado el 12 de enero de 2014 a las 12:00 am

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La trocha se desmorona luego de dos años sin mantenimiento

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Carlos Hernández

En marzo se cumplirán dos años de que la presidenta Laura Chinchilla ordenara suspender la construcción de la ruta 1856.

Desde entonces, el proyecto sigue inconcluso y solo ha recibido mantenimiento esporádico en dos secciones.

La primera, de unos ocho kilómetros, va del punto conocido como Mojón 2 —pasando por Tiricias de Cutris— hasta la desembocadura del río Infiernillo.

La segunda va de Fátima a Delta Costa Rica, en Sarapiquí, frente a Isla Calero.

La carretera paralela al río San Juan muestra, con claridad, las consecuencias de una deficiente construcción, así como la falta de atención en las restantes secciones. En conjunto conforman sus 160 kilómetros de longitud.

Hundimientos, derrumbes, los cortes en la superficie de rodamiento, lodazales y los puentes de tucas caídos porque no soportaron ni los primeros aguaceros del 2012, impiden recorrer el proyecto de punta a punta.

La primera sección, de Los Robles hasta el río Pocosol —punto límite entre Los Chiles y San Carlos— está muy cortada debido a que no se han construido los puentes sobre los ríos Medio Queso y Pocosol.

A lo anterior se agrega el colapso de varios pasos de alcantarilla en los que se colocaron contenedores a manera de puentes. Estos cedieron como si fueran de papel. A lo largo de la vía hay zanjas profundas y caída de taludes, sin faltar los trechos que ya están cubiertos por la maleza.

Igual situación se da en El Campo de San Isidro, Pocosol.

El tramo de Tiricias hasta el río Infiernillo está en muy buenas condiciones, pero el de Chorreras de Cutris hasta Boca San Carlos se encuentra en condición desastrosa, al punto de que difícilmente es apto para viajar a caballo.

En esa sección cayeron tres puentes de madera que aún no han sido sustituidos. Los vecinos tienen que desviarse por trillos de montaña para seguir el viaje a pie.

De Boca San Carlos a Cureña de Sarapiquí, la ruta tiene lastre y se conserva en muy buen estado hasta la quebrada Los Espinoza.

De este último punto hasta Boca Sarapiquí, la trocha está en tierra. De ahí hasta rematar en Delta Costa Rica, las condiciones del camino son aceptables.

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Urgen puentes. Jorge Morales, vecino de Cureña de Sarapiquí, dijo que hay urgencia de construir los puentes más grandes, como los que están previstos sobre los ríos San Carlos y Sarapiquí.

Si alguien quiere viajar de Boca San Carlos a Delta Costa Rica, debe tomar la carretera tradicional Pital-Venecia-Puerto Viejo-La Aldea-Fátima de Sarapiquí, lo que implica un recorrido de casi 150 kilómetros.

“Si existieran los viaductos, no habría necesidad de tan prolongados y costosos recorridos”, indicó Morales.

Asentamientos. En meses recientes, varias familias nicaragüenses han levantado casas de madera frente a la ruta, que comienza a poblarse de manera significativa. Algunos de los grupos familiares llegaron desde los departamentos nicaragüenses de Chontales y Zelaya Central, pero también están viniendo de Rivas y del mismo río San Juan.

En los pueblos de la trocha, la Cooperativa Coopelesca ha iniciado nuevos proyectos .

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