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ICE atribuye deterioro a acción del río y aguaceros

Actualizado el 11 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

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ICE atribuye deterioro a acción del río y aguaceros

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Vista de uno de dos cuerpos de agua de las Lagunas Lancaster junto al cauce del río Reventazón, en Siquirres de Limón. En el centro de la imagen se ve un boquete en la montaña de donde supuestamente se extrajo material de la ladera, según denuncias de los quejosos. Las lagunas, declaradas humedales en 1994, son hábitat para distintas formas de vida silvestre en la zona y es una nueva ruta de paso de distintas especies en sus ciclos migratorio sobre el Sub-corredor Biológico Barbilla Destierro . | KURT Y ALEXANDRA GRUENINGER PARA LN.

Un dictamen técnico sobre riesgo de deslizamiento del humedal Lagunas Lancaster afirma que la ladera, donde este descansa, podría ceder por obras que supuestamente hizo el Instituto Costarricense de Electricidad cerca de sus lagunas.

El ICE negó dichos señalamientos en un comunicado enviado, este jueves.

Según la entidad, los daños que se le quieren atribuir “obedecen al efecto del cauce natural del río Reventazón sobre las laderas, a las fuertes pendientes del lugar, a las altas precipitaciones y a los tipos de material existentes; aspectos identificados y estudiados por el Instituto desde hace más de 40 años”, cita el boletín del ICE.

Para las autoridades de la institución, la queja planteada y “la reciente campaña lanzada en redes sociales contra el ICE coinciden con los intereses y los reclamos que los propietarios de las Lagunas Lancaster han externado para que el Instituto adquiera más área de la que le compró y a un precio mayor a avalúos administrativos”.

El Instituto también asegura que la ladera también ha tenido afectación por “las intervenciones de los mismos propietarios, como es el caso de la construcción de una compuerta artificial” en ese sitio.

Kurt y Alexandra Grueninger, propietarios de la finca en donde está el humedal, argumentan sus reclamos en un estudio encargado al geólogo y ambientalista, Allan Astorga.

Según ese documento, la zona del humedal no formaba parte del proyecto Reventazón, por lo que, supuestamente, “la decisión de utilizarlo se dio en un momento posterior, quedando la duda de qué criterios técnicos y ambientales se tomaron en cuenta para esa selección”.

Asimismo, dice que la zona no debió nunca usarse como fuente de explotación porque agudizó la inestabilidad de ladera.

El dictamen señala que por las condiciones “de muy alta fragilidad ambiental” del terreno “es claro y evidente que no era un sitio apto para la extracción minera” y que la realización de “una intensa explotación extractiva aceleró el proceso de inestabilidad de la ladera, la cual se refleja por la condición actual que presenta el terreno”.

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Juan Fernando Lara S.

jlara@nacion.com

Periodista

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, tarifas y telecomunicaciones.

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