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Balance al cierre de administración

Errores, descuidos y chascos opacaron gestión de Laura Chinchilla

Actualizado el 23 de abril de 2014 a las 12:00 am

Tropiezos sellaron los cuatro años de la primera mujer que logró la Presidencia

Ejecutivo insiste en que se gestó un cerco informativo que buscó perjudicar su imagen

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Errores, descuidos y chascos opacaron gestión de Laura Chinchilla

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Arriba, Laura Chinchilla con su primer ministro de la Presidencia, Marco Vargas, quien renunció en 2011. Abajo, el cráter que se abrió en julio del 2012 en la General Cañas, por el colapso de una alcantarilla. | ALONSO TENORIO

Si bien cada día tiene su afán, en el caso de la administración de Laura Chinchilla vale decir que cada año trajo su chasco, con el consecuente efecto en la imagen de su gobierno.

A dos semanas de finalizar el periodo 2010-2014, especialistas y jerarcas coinciden en que, a la hora de revisar el desempeño de este Poder Ejecutivo, hay un peso importante de fallos administrativos y de gestión política cometidos.

Ayer, el ministro de Comunicación, Carlos Roverssi, insistía en que hubo un “cerco informativo” que dio mayor dimensión a los yerros del Gobierno, minimizando los logros. Sin embargo, aceptó que hubo desaciertos que influyeron.

Para el director interino del Programa Estado de la Nación, Jorge Vargas Cullell, hubo errores en cuanto a mostrar seguridad sobre el rumbo del Gobierno.

“Tentativamente uno podría decir que el fallo principal fue en la parte de conducción, de dar señal de rumbo claro y en algunas áreas de la administración”, dijo Vargas.

Un breve recuento. Los problemas comenzaron a aparecer temprano.

Poco antes de las 11 a. m. del 10 de mayo del 2010, en el primer día laboral luego del traspaso de poderes, el entonces ministro de la Presidencia, Marco Vargas, comunicó el apoyo del Ejecutivo al plan para aumentar el salario de los diputados .

El incremento nunca fue aprobado, pero el anuncio derivó en un escándalo que consumió el primer mes de gobierno y empezó a afectar la imagen de la administración.

Solo cuatro meses después, el canciller en ese momento, René Castro, le dio el visto bueno a Managua para dragar en el río San Juan. Ese fue el inicio de un nuevo conflicto entre ambos países.

Los abusos de Nicaragua en el dragado de su río provocaron dos demandas que siguen en proceso ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya, Holanda.

Lo fiscal y lo personal. En el arranque del 2011, a las 2:15 p. m. del 17 de enero, el entonces ministro de Hacienda, Fernando Herrero, entregaba el plan de reforma fiscal impulsado por el Gobierno al presidente de la Asamblea Legislativa, Luis Gerardo Villanueva.

Tres meses y medio después, el 2 de abril, Herrero renunció a su puesto en medio de reclamos por no haber actualizado durante 12 años el valor de dos propiedades suyas ubicadas en Escazú y Pavas.

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No pasaron 10 días, cuando Chinchilla recibió un nuevo golpe.

A las 10 a. m. del 12 de abril, su esposo José María Rico recibió una multa luego de chocar su vehículo en Santa Ana, mientras manejaba con la licencia vencida. El error fue motivo de burla contra el Gobierno, cuya popularidad seguía bajando además por su impulso al poco popular tema de reforma tributaria.

Las encuestas de la firma Unimer para este diario empezaban a mostrar una caída en las opiniones favorables sobre la gestión de Chinchilla, que bajaron de un 41% en octubre del 2010, a un 37%, en marzo del 2011, una tendencia que se mantendría durante los siguientes tres años y medio.

Ejemplos de desaciertos se pueden enumerar en una larga lista; sin embargo, hay hechos que difícilmente se olvidarán.

Poco después de que la mandataria celebrara su primer año, el 20 de junio del 2011, La Nación reveló que la Cancillería había realizado al menos 40 nombramientos en cargos diplomáticos de familiares y amigos de dirigentes del Partido Liberación Nacional (PLN).

El canciller Castro defendió la decisión. Pero, tras cuestionamientos de la Contraloría General de la República y de la Procuraduría, las designaciones fueron anuladas.

De videos y aviones. Llegaría el 2012. En mayo, con una lluvia de denuncias por corrupción realizadas incluso por la propia Chinchilla debido a irregularidades en la construcción de uno de sus proyectos más importantes: la trocha fronteriza con Nicaragua.

En julio, la presidenta destituyó a su viceministra de Cultura, Karina Bolaños, tras difundirse en Internet un video íntimo de la funcionaria que generó revuelo no solo en el país, sino a nivel internacional.

Este Gobierno también afrontó circunstancias adversas que no dependieron de su gestión. Como ejemplo: el gran hueco que en junio se abrió en la carretera General Cañas y colapsó la ruta a Alajuela.

El 2013 quedará marcado por el viaje en mayo que hizo Chinchilla a Perú en un avión prestado por un colombiano que había sido cuestionado en su país por supuestos nexos con el narcotráfico.

Se trataba de Gabriel Ricardo Morales Fallón. El asunto motivó la renuncia del ministro de Comunicación, Francisco Chacón. Otro escándalo que puso al país en portadas de todo el continente.

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Más allá de este “inventario”, el investigador Vargas Cullell considera que no se debe ver al Gobierno solo en blanco o negro, pues asegura que faltan datos para hacer un balance de la administración Chinchilla Miranda, que cerrará su capítulo el próximo 8 de mayo.

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