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628 romeros de Pérez Zeledón llegan hoy a basílica

La devoción peregrina desde Pérez Zeledón

Actualizado el 01 de agosto de 2016 a las 12:00 am

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Ayer, los romeros de Pérez Zeledón avanzaron entre La Trinidad de Dota y Tejar del Guarco, Cartago. Hoy caminarán los últimos kilómetros para llegar a la Basílica. | RAFAEL PACHECO.

Bernardo Céspedes tiene el trabajo más importante de todos, según sus compañeros de romería: a él le toca caminar de último para asegurarse de que ninguno de los otros 627 caminantes que vienen desde Pérez Zeledón se quede atrás.

Ellos salieron de San Isidro de El General el pasado viernes, y llegarán a su meta hoy. El viaje es de unos 100 kilómetros, en jornadas de 12 horas diarias.

Por las noches duermen dentro de iglesias, o en casas de desconocidos que los reciben.

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El domingo, los romeros de Pérez Zeledón caminaron entre La Trinidad de Dota y Tejar del Guarco, en Cartago. Foto de Rafael Pacheco.

La travesía la realizan sorteando camiones por la carretera Interamericana sur, hasta llegar a El Tejar de El Guarco, en Cartago, y después a la basílica de los Ángeles.

Este domingo, desde la retaguardia, don Bernardo contó que emprende su romería número 23, a sus 62 años y animado por la compañía de su familia –cada vez más extensa, conforme se suman yernos y nietos–, así como por su devoción a la Virgen de los Ángeles.

“Ella me ha dado mucho, mucho, y también me ha concedido cosas que pedí para otras personas”, explicó Céspedes.

Bernardo Céspedes: el último de la romería desde Pérez Zeledón

Ayer, pese a encontrarse en el tercer día de caminata, a don Bernardo apenas se le notaban las señales de fatiga. Una situación muy distinta la presentaban sus tenis blancos, los cuales se rompieron el día anterior, y por poco se quedan sin suela.

Al rescate llegó otro amigo peregrino: Marvin Hernández. Con el mecate de un tamal que alguien dejó botado, un destornillador y un clavo, le remendó el zapato de urgencia, apenas para que pudiera completar su misión.

El rol de zapatero no es el único que cumple Hernández, pues también es uno de los masajistas improvisados, y miembro de la comisión que cada año organiza la romería desde Pérez Zeledón.

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Marvin Hernández utiliza aceite para frotar las piernas de los caminantes, y así ayudarles a continuar la romería. Foto de Rafael Pacheco.

Por muchos años, Hernández hizo el viaje a pie, pero ahora maneja una de las camionetas que le dan apoyo a los caminantes. Él se vio obligado a hacer el cambio hace 12 años, por motivos de salud. No obstante, considera que esa forma de peregrinar es tan válida como cualquier otra.

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En esta camioneta, el equipo de apoyo transporta los alimentos, medicinas y equipo necesario para dar asistencia a los romeros. El vehículo también sirve de camilla para realizar masajes. Foto de Rafael Pacheco.

“Yo ya viví todo esto. Yo ya lloré en este camino porque me dolía todo. Yo aguanté dolores, hambre, frío. Eso lo mueve a uno a ayudarle a ellos”, expresó, mientras observaba cómo partía el último grupo, el cual se detuvo por unos minutos para que los más afectados recuperaran fuerzas.

Una de ellas fue Gensy Villalta, una joven que hoy terminará su primera peregrinación. Derramando lágrimas por el dolor en sus piernas, recibió agradecida el masaje de Hernández. Luego se secó los ojos, se levantó y se dispuso a seguir, con don Bernardo justo detrás.

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Sofía Chinchilla

sofia.chinchilla@nacion.com

Periodista

Periodista en la sección de Sociedad y Servicios. Egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas relacionados con trabajo, vivienda y el sector social.

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