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‘Mi estrategia fue ahorrar y comprar dos fincas’

Actualizado el 08 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

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‘Mi estrategia fue ahorrar y comprar dos fincas’

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Juan de Dios Oporta ganó ¢20 millones del premio mayor en 1990.  A sus 47 años dice que lo mejor, en aquel entonces, fue no desesperarse.   | RONNY JAÉN
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Juan de Dios Oporta ganó ¢20 millones del premio mayor en 1990. A sus 47 años dice que lo mejor, en aquel entonces, fue no desesperarse. | RONNY JAÉN

Con su galillo de chancero, Wesley Rabbit, conocido en Bribri de Limón como Chocolate , vendió en 1990 el número 37 que hizo de Juan de Dios Oporta el afortunado ganador de ¢25 millones del gordo navideño.

“Recibí la noticia con mucha tranquilidad. Mi estrategia fue el ahorro y comprar dos fincas a las que les he sacado bastante gananancia”, comentó Oporta.

Ese año, rememora Chocolate, el número del mayor quedó distribuido entre varias familias por toda la provincia de Limón, en comunidades como Olivia, Bribri, San Miguel, Chiroles y Guápiles.

“Recuerdo que este muchacho (Oporta) una vez que ganó se quedó calladito y supo invertir la plata”, dijo Chocolate.

Con 47 años, Oporta se ha dedicado a labores agrícolas sin hacer despilfarro de dinero. una historia con final feliz que se repite en Jesús Rosales, de 61 años, vecino de Siquirres y ganador de la lotería hace ocho años.

Rosales había trabajado desde la madrugada y al caer la tarde estaba viendo el sorteo del premio mayor en la cocina de su casa.

“Cuando salió el premio mayor, mi esposa al ratito me dijo: ‘ Te pegaste la lotería’ y al ratico mi casa se llenó de vecinos que venían a saludarme”, evocó Rosales.

No pudo ni dormir. “Para mí fue un día tan increíble, que me puse tres calzoncillos y escondí el número para que no me lo robaran. Me daba miedo que alguien me quitara los billetes”, recuerda este vecino de Siquirres, en Limón.

A la mañana siguiente se fue con su familia a la Junta de Protección Social (JPS) en la capital, con gorra y con miedo de un asalto.

“ Ese día nos dijeron que nos habíamos pegado la suma de ¢25 millones”, agregó.

El ganador depositó todo el dinero en una cuenta de ahorros y solo dejó ¢500.000 para celebrar con sus allegados.

Recuerda que estaba en Guápiles cuando se puso a comprar lotería a un vendedor del lugar.

“Ese año que gané (2006), había comprado tanta lotería que el señor me ofreció dos pedazos del 40 como regalía. Yo ni los quería y esos fueron los que resultaron ganadores”, resaltó.

Meses después, con el dinero amplió su casa, compró un terreno, un carro y ayudó a su mamá.

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Las ganancias del sorteo navideño de la JPS benefician a 11 sectores que se agrupan en 347 organizaciones de bienestar social, a las que se proyecta transferir unos ¢5.500 millones como parte de las utilidades del sorteo.

Entre enero y setiembre de este año, se han girado más de ¢16.500 millones a esas obras sociales. Colaboró el corresponsal Alejandro Nerdrick

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