Nacional

Carlos Arguedas

Carlos Arguedas, diputado del PLN: ‘No soy propiamente un hombre de partido’

Actualizado el 01 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Nacional

Carlos Arguedas, diputado del PLN: ‘No soy propiamente un hombre de partido’

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
GESLINE ANRANGO

Carlos Arguedas Ramírez dice estar listo para colgar el traje de abuelo y ponerse corbata para asistir al Congreso como diputado de Liberación Nacional (PLN), partir del 1.° de mayo.

Barveño de nacimiento, Arguedas reconoce que no será un legislador común, no solo por su edad avanzada, sino, además, por ser el primer exmagistrado de la Sala Constitucional que ocupará una curul en la Asamblea Legislativa.

¿Cómo recibe la política alguien que la dejó hace 40 años?

-Donde usted está sentado se sentó Johnny Araya la tarde que vino a hablar conmigo para ofrecerme una de las diputaciones nacionales. Él fue el primer sorprendido en que yo aceptara, el segundo fui yo.

”Se da la situación de que, hasta donde recuerdo, soy el primer exmagistrado de la Sala Constitucional que va a la Asamblea Legislativa como diputado”.

¿Siente que pasará de un “Senado”, como muchos ven a la Sala a una “cámara de los comunes”, al llegar como un diputado raso?

-Eso lo siente más la gente desde afuera que yo desde adentro, y esto porque cuando yo me fui de la dirección del Departamento de Servicios Técnicos (1986) siempre permanecí ligado, de una u otra forma, a la Asamblea Legislativa.

”De hecho, en 1992, cuando se piensa en mi nombre para ser magistrado de Sala Constitucional ocurre que los diputados me nombran por unanimidad. Es el único nombramiento unánime que ha tenido la Sala Constitucional desde que se creó en 1989 y la razón era que los diputados me veían a mí como un hombre del Legislativo que iba al Poder Judicial.

¿Por qué no ha habido más exmagistrados que se atrevan a dar el salto hacia la Asamblea?

-Siento que, en buena medida, la gente que llega a la Corte Suprema de Justicia piensa que culmina una carrera profesional, dentro o fuera de la Judicatura.

”A casi nadie se le echa de ahí (de la magistratura), de manera que uno sale jubilado y ya lo que quiere es dedicarse a ver las fotografías de los nietos o a estar en contacto con el medio privado, como en mi caso, que durante estos años desde que terminé la magistratura (en el 2004) me he dedicado a ser “abogado de segundo piso” en labor de asesoramiento”.

PUBLICIDAD

¿No da mayor lustre ser magistrado que diputado?

-Bueno, probablemente sí. En el sentido de que ser magistrado es un atributo que se le hace a la persona. (...)

”Yo no me siento bajando un escalón porque las tareas legislativas futuras serán tan delicadas que van a requerir de una acumulación de experiencia, conocimiento, sabiduría, carácter, temple y estilo de vida muy diferentes.

Para comenzar, la Asamblea se renueva cada cuatro años, de manera que diputados hay montones. En segundo lugar, la Asamblea es un órgano representativo y no técnico, por lo que la gente que llega a la Asamblea, salvo satisfacer los requisitos constitucionales que son los mínimos, no requiere otra cosa, ni siquiera una participación política activa a nivel de partido porque la gente ni siquiera elige directamente a los diputados, que es uno de los grandes problemas que tiene nuestro sistema de elección de diputados.

Ahí hay de todo, recuerdo que en una época había un diputado carnicero que llegada muy atildado a la Asamblea. Cuando se le terminó el nombramiento a este señor no había forma de devolverlo a la carnicería, seguía llegando religiosamente a escuchar las sesiones desde la barra de público.

En la magistratura usted no encuentra de todo. En primer lugar hay que ser abogado, profesión que aún conserva cierto prestigio social, a pesar de las escuelas de derecho”.

¿Llega a reivindicar la política desde la Asamblea Legislativa?

-Esa es una tarea urgente, pero es muy difícil por ser la Asamblea un órgano con tantos estigmas y tantas malas prácticas que, incluso, ocurren durante la elección de los candidatos a diputado.

”Hay cosas que todo el mundo sabe.

Don Johnny me indicó que él quería agregar a la Asamblea un factor de cierta excelente y credibilidad. Se trata de sumarse a una tarea donde se requieren diferentes clases de atributos y creo que la experiencia judicial no es desdeñable para agregar como experiencia a una Asamblea complicada”.

Llegará a la Asamblea más fraccionada de la historia.

-En una conversación con don Johnny (Araya) hablábamos de que esto es lo que más se acerca a un régimen parlamentario: todos los partidos son minoritarios, con la característica de que incluso los mayoritarios tienen menos diputados, como el caso del PLN.

PUBLICIDAD

”Tengo la sensación de que a esto se sumará un Poder Ejecutivo débil y, como los grandes retos que va a tener la Asamblea, tendrán que ver con los problemas que deberá resolver el Ejecutivo, el tema fiscal, por ejemplo, significa desarrollar un arte de hacer política distinto.

He escuchado a varios diputados electos hablar y pienso que hay un sustrato importante de pensamiento común de que hay necesidad del acuerdo político.

Creo que será necesario crear un ambiente de entendimiento, no de unanimidad, pero sí de coincidencia, hay que alimentario y es una cosa sobre la que se debería trabajar mucho”.

¿Con quién ha encontrado coincidencias sobre el clima que debería imperar en el Parlamento?

-Con Ottón Solís (diputado electo del Partido Acción Ciudadana), con quien tengo una relación muy cordial desde hace mucho. Ambos coincidimos y eso me parece muy constructivo.

”Tengo la sensación de que hay diputados que creen que su labor será servir de obstáculo para que no pasen ciertos temas donde las posiciones se radicalizan, como en el campo de la bioética, pero en otros temas es factible llegar a entendimientos.

Espero que los que seamos diputados lleguemos con la idea de que estamos prestando un servicio y no disfrutando de un privilegio”.

Es muy probable que la Asamblea Legislativa continúe después del 30 de abril el debate de temas como la fecundación in vitro (FIV) y las uniones civiles entre homosexuales. En esos temas la Sala Constitucional también ha tenido un papel fundamental ¿Cree usted que serán esos los charcos donde usted nade mejor a raíz de su conocimiento jurídico?

-No, yo siento que no. Yo en ese tipo de temas soy muy predecible porque ya he anticipado criterios que no variaría. Por ejemplo en la FIV, yo fui parte de una minoría de diputados que entendía que no había una prohibición constitucional. Creo que es muy acertado en fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, me parece que si somos obedientes a los compromisos que hemos adquirido a nivel internacional deberíamos proceder en el sentido que ordenó la Corte.

¿Cuál debería ser el rol del Parlamento en temas como el aborto, que ha sido punto de debate en esta campaña?

-Tenemos una colectividad plural, donde hemos invisibilizado una cantidad de temas delicados, este por ejemplo, que es más delicado de lo que la gente piensa pues no es un tema en abstracto, sino que es una situación que afecta la vida de mujeres concretas y donde nosotros tenemos que encontrar soluciones razonables.

”Por prudencia no creo que debamos ponernos en posiciones de avanzada en el tratamiento de algunos problemas pero por lo menos debemos progresar en la ruta que nos indican, a mi juicio, los derechos humanos.

En las uniones entre personas del mismo sexo también. Durante mucho tiempo estigmatizamos una condición normal dentro de la práctica de los afectos y de la sexualidad humana y creo que ya hoy día hay muchos elementos que nos dicen que debemos dejar posiciones intolerantes y lesivas de los derechos de las personas y sumarnos a una visión más tolerante que dé garantías de seguridad jurídicas a estas personas”.

Sea por cuestiones del destino o por falta de voluntad política para aprobar el plan, los actuales diputados le heredarán a usted la reforma a la Ley de la Jurisdicción Constitucional ¿Está de acuerdo con ese proyecto tal como está planteado?

-Se viene hablando de reformar la jurisdicción constitucional desde el siguiente en que la Sala Constitucional fue creada.

¿Cuál es su criterio sobre las consultas legislativas hacia la Sala Constitucional?

-Se ha dicho que uno de los problemas que tiene es que, como se produce durante lo más vivo del debate de los proyectos, acerca mucho a la jurisdicción a la discusión política y la puede contaminar.

”Es como si usted sentara a la mesa de discusión a 57 diputados y a la Sala Constitucional y se ha dicho que eso desgasta al órgano jurisdiccional, afectando su credibilidad al acercarlo a los intereses que se mueven durante el proceso político, extralimitándose en sus funciones al terminar produciendo decisiones en modos de ejercicio de una técnica de poder jurisdiccional, como ocurrió durante el trámite de la legislación complementaria del TLC con Estados Unidos”.

¿Eliminaría las consultas legislativas a la Sala Constitucional?

-Pienso que el sistema no sufriría consecuencias negativas si limitáramos la consulta legislativa en casos como los proyectos de reformas a la Constitución Política y a los tratados internacionales. Eso le serviría a la Sala, desde mi experiencia como magistrado, para estar un tanto más distante del juego político y disponer de más tiempo.

”Porque cuando a la Asamblea le da por aprobar cosas, se hace un mundo en la Sala. A veces hay consultas sumamente complejas y los espacios de decisión son muy cortos”.

Entonces no está pensando como político, porque los diputados han utilizado la consulta legislativa como una herramienta para apuntalar posiciones en contra de proyectos de ley...

-Pero vea usted que en otros países como Alemania y España fueron los propios parlamentarios lo que pusieron límites a la consulta.

”Si yo pienso como ‘mal político’ tendría que obstaculizar todo, pero si pienso como político, tendría que preguntarme qué es lo que más conviene al sistema perdurable. Parte de esa racionalidad es la que la Asamblea Legislativa es la que tiene que recuperar y que trasciende lo inmediato”.

Entonces ¿son los malos políticos los que utilizan la consulta?

-No. Yo creo que si el instrumento está allí hay razones para emplearlo. La filosofía que justifica la consulta es la idea de que el derecho que se crea, se cree en condiciones tales que sea por lo menos indiscutible en cuanto a su validez.

”El inconveniente mayor es que hemos sido obsesivos en el manejo de la consulta. La Sala lo ha hecho ver. Parte del tema de devolver a la Asamblea la buena política es parte de rescatar el concepto de la responsabilidad”.

Se dice en corrillos que el plan para reformar la Ley de Jurisdicción Constitucional no ha sido aprobado, no solamente por la falta de acuerdo político, sino, además, porque hay magistrados que han hecho lobby en contra del proyecto por miedo a perder poder...

-Yo le diría que después de tantos años de intentar la reforma pensar que el obstáculo para lograrlo es el deseo de la Sala de conservar intactos sus poderes me parece que es excesivo.

”No veo que haya fundamento para pensar así. Lo que sí creo es que es un tema muy complicado de resolver y entonces, es fácil que en la propia Sala se ensayen enmiendas posibles que, luego, confrontadas con la experiencia intrajurisdicccional resultan inadecuadas.

Hay cosas más sencillas, como reformar la consulta legislativa, asunto que la Sala ve positivamente. El asunto es que se ha encarado la reforma desde un punto de vista más amplio”.

¿Cuál alternativa propondría para impulsar el proyecto de reforma a la Sala Constitucional?

-Yo propondría la integración de una comisión mixta ad hoc, donde también esté representada la Sala, para que analice los proyectos de ley que se han propuesto y que se plantee la pregunta sobre si es necesario o no reformar la ley.

”Es necesario que ese grupo se plantee si es necesario reformar la Sala en su estructura, en su organización, en sus competencias, en sus procedimientos o en los efectos de sus decisiones.

Si fuéramos serios en ese trabajo obtendríamos un documento básico para darle curso de inmediato. No creo que convenga una reforma a la jurisdicción constitucional sin involucrar a la jurisdicción constitucional. Ahí va una nota de independencia de la justicia”.

Usted asesoró al expresidente Óscar Arias durante sus dos administraciones ¿Él va a ser sujeto de consulta durante su diputación?

-Aquí, a veces, se satanizan las conversaciones públicas o privadas y es noticia que alguien converse con alguien. Eso es una locura, porque entre más converse la gente, mucho mejor.

”Como magistrado siempre tuve la puerta abierta para que llegara a conversar conmigo quien quisiera y lo mismo ocurrirá ahora que seré diputado.

Tampoco tendré problema de recurrir a cualquiera si yo encuentro que es una mecánica que favorece la visión que tengo de darle credibilidad a la Asamblea y de aportar algo en ese sentido si puedo. Eso incluye a cualquier persona, pues tengo magnificas relaciones con personas de muy diversa posición política.

Lo que no tengo es un sesgo faccioso, la gente dice que mi diputación fue una concesión al arismo, pero no tengo esa etiqueta porque no va con mi temperamento, ni con mi experiencia, ni con mi modo de ser. Yo soy una persona muy independiente, un libre pensador”.

Hoy, político y ya no magistrado, ¿volvería a votar en contra de la reelección presidencial?

-El sistema adoptado por la Constitución del 49 me parece que estaba bien. No me gustó la reforma de 1969 de prohibir la reelección porque yo estimo mucho el liderazgo político como bien de la colectividad que hay que aprovechar. Como juez sostuve un punto de vista en dos ocasiones distintas. Sobre ese tema, donde la suerte ya está echada, tengo el mismo criterio que tenía cuando fui magistrado. Me quedo con lo que la Constitución dice.

Su experiencia lo hace un diputado singular.

-Sí. Soy un hombre de mayor edad que los demás diputados y diputadas, soy un exmagistrado que va a la Asamblea. Soy excepcional en otro sentido: no soy propiamente un hombre de partido, por eso fui candidato a diputado nacional. Soy muy leal pero no soy incondicional. Soy un costarricense del común que ha tenido el privilegio de servirle al país en posiciones destacadas y que a estas alturas de la vida está dispuesto, de mil amores, a colaborar en eso que llaman ahora “visión país”.

  • Comparta este artículo
Nacional

Carlos Arguedas, diputado del PLN: ‘No soy propiamente un hombre de partido’

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota