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Ni el cansancio ni la falta de sueño aminoran carrera por la Presidencia

Actualizado el 31 de enero de 2014 a las 12:00 am

No duermen más de cinco horas diarias debido a lo intenso de las últimas jornadas

Mayoría guarda unos minutos del día para compartir con la familia y relajarse

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Ni el cansancio ni la falta de sueño aminoran carrera por la Presidencia

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Algunos reconocen que ya notan ojeras al mirarse al espejo y que el cuerpo les recuerda el cansancio acumulado cuando, al ir en carro hacia alguna actividad proselitista, tienen la necesidad de cerrar los ojos y bajar las revoluciones al trajín por algunos unos minutos.

Sus más cercanos colaboradores les hacen ver que deben descansar, pero, paradójicamente, se los dicen mientras recitan todo lo que sigue en la agenda.

Coinciden en que su tiempo de sueño en el último mes no supera las cinco horas diarias y que han dejado de lado muchas otras actividades que les eran comunes, como hacer ejercicio o pasar más tiempo con la familia.

A solo dos días del final de la carrera por la silla presidencial, los candidatos lo que menos hacen es poner la cabeza en la almohada, pero esto poco les importa.

Dormir más de cinco horas por día significaría para algunos de los aspirantes ‘gastar’ el tiempo que podrían estar usando en amarrar votos o en recorrer barrios por todo el país.

¿Se quejan ellos por esa falta de sueño y descanso?

“Yo me siento bien y ya me he acostumbrado a dormir entre cuatro y cinco horas diarias; eso sí, duermo profundamente”, aseguró el socialcristiano Rodolfo Piza.

Otros, como el liberacionista Johnny Araya, reconocen que llegan a la cama a medianoche o una de la madrugada, para estar ya despierto a las 5 a. m.

“El cansancio es manejable, no hay duda de que ha sido muy intensa esta campaña, más de lo que me imaginé, pero estoy con mucha energía, con mucho ánimo, serenidad, mucha ilusión, esperando el domingo”, dijo ayer Araya.

Algo similar expresó José María Villalta (Frente Amplio), quien a las 3 a. m. del jueves estaba arribando a Ciudad Quesada, durmió dos horas y, antes de que saliera el sol, de nuevo estaba en pie.

“Estoy con toda la pata. Todavía tengo cuerda para rato, no sé si sea la juventud, la adrenalina, el calor de la gente o una mezcla de todo”, dijo el frenteamplista tras una actividad en San Carlos.

Otto Guevara (Movimiento Libertario) dice que ha sabido sobrellevar el cansancio gracias al “entusiasmo que me genera esta recta final, la adrenalina y también con el cariño del recibimiento en todos los rincones del país”.

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No se queda atrás Luis Guillermo Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC): “Me siento bien, no estoy cansado, seguimos con la ruta de la alegría, llevamos casi cuatro años de no parar, es lógico que me vea un poco cansado”.

Distracciones. Si casi no duermen, entonces, ¿cómo alivian el estrés los candidatos presidenciales?

Villalta dice que toca la guitarra aunque sea unos minutos; Araya se toma un tiempo antes de dormir para hacer ejercicios de relajación, mientras que Luis Guillermo Solís trata de compartir con su familia algunos minutos del día.

Piza se ve con su familia en algún momento de la jornada, al menos 20 minutos, los cuales –dijo– se consumen en contar chistes o hablar de temas ajenos a la política y a la campaña electoral.

Para todos, el carro se ha convertido en el mejor cómplice para el descanso, siempre y cuando no se esté al teléfono conversando con un periodista o coordinando algún detalle con la dirigencia del partido.

Algo que cada uno de ellos cuida con esmero es la voz.

Si no, que lo diga Solís, quien, entre discurso y discurso, reconoce que ha tenido que tomar miel de abeja para cuidar su garganta. Colaboraron Aarón Sequeira, Sofía Akepsimidis, Alonso Mata y Carlos Hernández

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