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Elecciones 2014: Invertir fortunas en campaña ya no es sinónimo de votos

Actualizado el 16 de febrero de 2014 a las 12:00 am

Grupos con menos dinero recibieron igual o mayor cifra de votos que otros con fondos

Gente ahora es volátil y menos leal a los partidos; debates y redes influyeron

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Elecciones 2014: Invertir fortunas en campaña ya no es sinónimo de votos

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Jason Garro, de 19 años y vecino de El Guarco, Cartago, vio cinco debates presidenciales en campaña. | JORGE NAVARRO

Jason Garro, estudiante de Derecho de 19 años, no necesitó que nadie lo llevara a votar el 2 de febrero; tampoco le dio importancia a la propaganda televisiva de los partidos; ni se dejó llevar por lo que llaman el “voto útil” (escoger entre los que podrían ganar).

Los gastos que sumaron los cinco partidos con más votos en la elección 2014 son menores que los invertidos en el 2006 y el 2010.
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Los gastos que sumaron los cinco partidos con más votos en la elección 2014 son menores que los invertidos en el 2006 y el 2010. (Daniel solano)

Este joven de El Tejar de El Guarco, Cartago, entró a su mesa de votación sin pedir siquiera la ayuda de un guía partidario.

Cuatro meses atrás, al inicio de la campaña, Garro “no tenía candidato a quien creer”, según relata.

Empezó a leer las propuestas que los aspirantes publicaban en sus páginas oficiales, las ideas que lanzaban al escrutinio público en redes sociales, las entrevistas que les hacían en televisión y, por si fuera poco, observó cinco debates completos.

Se decidió en uno de esos debates. Y escogió una opción que, según las encuestas, no estaba entre las favoritas.

“No le doy tanta importancia a la publicidad de los candidatos porque ellos, en sus anuncios, no hablan mucho de sus propuestas ni de los planes, sino que, más que todo, es como para darse a conocer. Con eso no me decido”, advierte Garro.

El joven se fijó en la trayectoria de los candidatos, en el pensamiento y en las propuestas. “Las fui conociendo poco a poco”, comenta.

“Me fijé, más que todo, en dar el voto al candidato que yo pensara que era bueno, no el que iba a ganar”, añade Garro, quien confiesa que, en los debates, se vio tentado entre varias opciones.

Garro es espejo de una gran parte del electorado costarricense, el cual en este 2014 se mostró inmune ante las costosas campañas tradicionales y puso en entredicho la vieja ecuación de que, a mayor inversión, mayores réditos.

De hecho, partidos con pocos recursos alcanzaron igual o mayor número de votos en la primera ronda (2 de febrero) que agrupaciones que dispusieron de más capital.

Acción Ciudadana (PAC) y Liberación Nacional (PLN) recibieron casi la misma cantidad de sufragios. Sin embargo, el primero invirtió ¢1.400 por voto y el segundo, ¢4.100. El Movimiento Libertario, en tanto, invirtió ¢6.600 por sufragio y recibió una tercera parte de lo que captaron los dos punteros.

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En términos generales, en esta campaña las cinco principales agrupaciones invirtieron la mitad de lo que gastaron en la del 2010 (¢10.600 millones frente a ¢20.600 millones) y, aun así, el porcentaje de abstencionismo fue similar.

El electorado ahora es más crítico; es menos leal a los partidos; es volátil e indeciso; cuestiona a los candidatos; se fija más en el contenido de las propuestas y en los debates que en los eslóganes.

Lo advirtió. El propio presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Luis Antonio Sobrado, advirtió antes de los comicios que los ciudadanos ya no se dejaban llevar por “pegajosos” jingles , porque son más críticos y racionales.

Para Gustavo Román, vocero del TSE, lo sucedido en esta primera ronda confirma que la sociedad tica ha cambiado y que la forma de hacer campañas también.

En criterio del funcionario, un gran porcentaje de la gente ya no se decide por su identificación partidaria, sino por lo que ve en el proceso, además de que muchos se definen en la última semana.

Según las encuestas de Unimer para La Nación , hoy casi la mitad de la población no se declara simpatizante de partido alguno. En los años 90, casi la totalidad de los electores sí tenía una divisa electoral.

Unimer también reveló que, a menos de un mes de los pasados comicios, cuatro de cada 10 probables votantes estaban aún indecisos.

“La gente no ofrece el voto con la misma facilidad de antes, es más exigente”, añadió Román.

Según el vocero del TSE, otro factor que afectó el desarrollo de la campaña fue el hecho de que los partidos no pudieron emitir bonos de deuda política para financiarse al inicio del proceso, lo cual redujo sus presupuestos publicitarios.

“La respuesta de la sociedad civil, de universidades, de organizaciones no gubernamentales, de medios de comunicación, fue realizar la mayor cantidad de debates que se ha realizado en una campaña. Nos parece que eso elevó el nivel de la campaña”, declaró Román.

Esta vez, hubo más de 33 foros o debates y los televisivos tuvieron niveles de audiencia de hasta de 21,4 puntos, lo que se compara con una final de fútbol nacional o las corridas de toros de Zapote.

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La gente y las redes. Para el publicista Rogelio Umaña, las redes sociales también tuvieron un papel preponderante en esta campaña. Primero, porque la penetración de Internet creció en comparación con el 2010.

Segundo, porque las redes amplificaron los mensajes de los partidos políticos. “Lo trascendental fue la reacción de la gente”, afirmó el profesional.

“La diferencia no estuvo en los mensajes que los partidos compartieron, o en los que invirtieron más plata, sino en el uso que la gente dio para discutir, para comentar. Eso viene por volumen de gente conectada”, declaró Umaña.

Los mensajes en televisión, que son mucho más caros, debían combinarse con su efecto en las redes sociales, agregó.

“Los comerciales de televisión salen y eso tiene un primer impacto, pero se comentan en redes sociales y se amplifican. La gente está interesada en mensajes, interesada en hablar. La cantidad de dinero que se invertía en impulsar un mensaje no era tan relevante como poner un mensaje del que la gente quisiera hablar. Era más importante decir las palabras correctas para que la gente las comentara”, alegó.

En el mes de enero, a las puertas de la elección, el PAC se quedó fuera de la pauta publicitaria durante una semana y media por falta de financiamiento. Sin embargo, crecía en las redes sociales, por ejemplo.

Hasta diciembre, la web solo había consumido un 1% de los presupuestos de los partidos.

De acuerdo con Umaña, los partidos deben entender mejor cómo combinar los mensajes de televisión con las redes sociales.

Los mensajes ya no deben ir solo en el sentido candidato-electorado, sino que tienen respuesta. “Ya no son unidireccionales y quien va a salir más afectado es el más tradicional, acostumbrado a campañas unidireccionales. Salen ganando los nuevos que, forzados por menos presupuestos, son ayudados por la gente. Eso es lo más valioso, el cambio no lo hicieron los partidos, fue la gente”, sostuvo Umaña.

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Esteban Oviedo

eoviedo@nacion.com

Editor de Política

Editor de Política. Es bachiller en Periodismo por la Universidad Federada. Recibió el premio de La Nación como “Redactor del año” en el 2005 y en el 2007 recibió el premio Jorge Vargas Gené.

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