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Retirada de Araya se sumó a sobresaltos en varios partidos

Crisis en PLN: el último episodio de una campaña caótica

Actualizado el 09 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Verdiblancos alojan una fuerte disputa de ideas y personas, sin renunciar a contienda

FA creció más que todos y PUSC superó renuncia del ‘doctor’; Libertario, en apuros

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Ninguno de los cinco principales partidos políticos acabará esta campaña siendo lo que eran, o lo que parecían ser.

El Partido Liberación Nacional (PLN), el mayor aparato político del país, fue esta semana ser el último en mostrarse: es campo de batallas ideológicas, personales y generacionales.

En el último incidente de la campaña, el candidato liberacionista, Johnny Araya, decidió hacerse a un lado de la lucha para la segunda ronda , algo histórico, y las divisiones en el PLN se revelaron.

No fue esta la primera renuncia de la campaña. José María Figueres se abstuvo de confirmar su aspiración en 2012 en víspera de una encuesta adversa. Rodrigo Arias abortó en 2013 su plan presidencial al admitir una opinión pública desfavorable y dejó el camino a Araya, que parecía sacar ventaja de su perseverancia, hasta este miércoles.

Araya, tras haber dado al PLN la peor votación en su historia en febrero pasado (29,7%), recibió críticas del expresidente Óscar Aria s quien esta semana finalmente habló de política electoral a la prensa y aprovechó para dedicar más duras críticas al gobierno de Laura Chinchilla que él mismo impulsó.

Ni siquiera el comando cercano de Araya apoyó su imprevisto retiro. El exministro Fernando Berrocal, el economista Léiner Vargas y el gerente de campaña, Rolando González, siguen pidiendo votar por el PLN el 6 de abril, en la segunda ronda que Araya disputará ante Luis Guillermo Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC).

“El partido queda en condiciones absolutamente distintas”, dijo González, quien seguirá hasta el 6 de abril como gerente de una campaña verdiblanca que continua viva a pesar del anuncio de Araya.

El PLN no desiste; cientos de dirigentes están pensando ya en las elecciones municipales del 2016, como admitió González, quien acusa a alcaldes y regidores verdiblancos de no haber apoyado suficiente.

“La participación de los alcaldes fue óptima en ciertos casos, regular en otros, ausente en muchos y en no pocos fue mezquina”, declaró González, uno de 18 miembros de la futura bancada legislativa del PLN, la de mayor tamaño y que, según González, liderará Araya.

Las culpas aún van y vienen en el PLN, algunos pensando en lo ocurrido y otros en el futuro.

Este es uno de las preocupaciones de miembros de la Juventud. Grupos internos, como un foro que se hace llamar Fuerza Verde, llama a votar y pide la renuncia del presidente del PLN, Bernal Jiménez, quien también critica a Araya.

El vicepresidente de ese foro, Juan Ignacio Rodríguez, opinó que Araya está desobedeciendo el mandato que le dio el partido de pelear las elecciones, a pesar de la desunión que imperó en la campaña.

González lo dice más fuerte: “ha habido canibalismo”. “Ha habido falta de tolerancia, solidaridad y humildad. Ha habido canibalismo subterráneo y falta de voluntad para acercarse las partes”.

Aún las culpas no están repartidas porque la campaña aún no acaba para ellos ni para su rival, el PAC, cuya evolución dependerá del probable triunfo de Solís, aquel que ganó por solo 113 votos la convención de un partido que venía dividido.

Otras transformaciones. El PLN no es un caso único. El desgaste de los partidos políticos se refleja de manera concreta en otras agrupaciones que también acabaron la campaña convertidos en algo distinto.

Le ocurrió al Frente Amplio, aunque en sentido favorable . Era un partido provincial con solo un diputado, José María Villalta, pero pasó a ser nacional y sacó nueve. Aunque no cumplió la altas expectativas presidenciales de las semanas previas al 2 de febrero , es ahora la tercera fuerza legislativa, con diputados en las siete provincias.

Su desafío será reforzar la estructura formal para hacer sostenible la fuerza de esta campaña y mantener la unidad de una bancada que se caracteriza, sobre todo, por la representación de sectores diversos, como ha dicho la presidenta del FA, Patricia Mora. Hay líderes ecologistas (Edgardo Araya), sindicalistas (Ronal Vargas , Ligia Fallas) y comunistas (Mora).

Otro partido que creció en fuerza legislativa fue el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), que tendrá ocho curules tras una campaña que comenzó tormentosa de la mano del candidato presidencial Rodolfo Hernández, quien había arrancado con buen apoyo en las encuesta, pero renunció tras haber denunciado traiciones internas.

Rodolfo Piza asumió las riendas antes de la salida de seguidores del expresidente y fundador, Rafael Ángel Calderón . Él mismo se fue y ahora el PUSC está en renovación, como dijo Rodolfo Piza.

El Movimiento Libertario fue otra víctima del proceso. En 2010 había logrado nueve diputados y ahora llega con solo cuatro, liderados por Otto Guevara, quien creyó poder colarse a la segunda ronda presidencial y lanzó una campaña agresiva y costosa , pero solo captó el 11% de los votos, en 4° lugar.

Queda con una situación financiera precaria , con deudas por más de ¢700 millones y golpeado por los resultados que lo hicieron “morder el polvo” . Ahora, sin embargo, pretende utilizar la bancada para levantar las ideas e imagen del partido, que ajustará estatutos para preparar los comicios del 2016.

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