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Leonardo Garnier

Leonardo Garnier: ‘El mayor problema son los procesos de formación docente’

Actualizado el 10 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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Leonardo Garnier: ‘El mayor problema son los procesos de formación docente’

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Con una aplicación que una de sus hijas le instaló en el teléfono celular, Leonardo Garnier cuenta los días, las horas y los minutos que le quedan para consolidar sus últimas reformas y recuperar su vida personal.

Días antes de dar inicio a su último curso lectivo, el miércoles 5 de febrero, “el ministro de pelo largo” habló con La Nación sobre los momentos más difíciles de sus ochos años de gestión, sus logros más importantes y las tareas más difíciles que le quedarán a su sucesor.

Este es un extracto de esa conversación:

¿Qué le aportó un economista al MEP?Eso fue divertido. Al puro inicio, recuerdo una reunión que tuvimos en la facultad de Educación de la Universidad de Costa Rica, las caras de escepticismo de qué iba a venir a hacer un economista al MEP. La verdad, siempre me he considerado un economista poco economista. Cuando doy clases en la universidad, siempre les digo a mis estudiantes que aprendan toda la economía que puedan, pero que no se conviertan en economistas porque la vida social es mucho más compleja que eso. Una cosa que creo que siempre es útil es entender de finanzas porque uno tiene que ver mucho con el Ministerio de Hacienda y Planificación. Lo otro es que hay cierto entrenamiento hacia el planeamiento estratégico, hacia tener prioridades, hacia saber que uno tiene cierta cantidad de recursos, de tiempo, de dinero, de capital político y pienso que en eso la Economía y la Política van bien de la mano.Usted ha sido de las figuras del Gobierno más activas en redes sociales con más de 15.000 tuits durante su gestión. ¿Cuánto tiempo le dedica cada día?La verdad, no sé, lo hago muy a ratitos; entro cinco minutos, leo lo que la gente puso, escribo, opino. Lo uso para dos o tres cosas muy distintas. La primera es muy del MEP, de plantear reformas, cosas que pasaron, alguna escuela nueva, es decir muy oficial. Lo uso para temas culturales y nacionales. Tuvimos una serie de recomendaciones de libros hace un tiempo y fue muy bonito. También lo uso para cosas personales: cuando pierde Saprissa, cuando gana ( ríe ), y cosas de esas. Tienen eso bonito, las redes sociales que es algo voluntario, así que de repente pasaron varios días sin entrar.

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Lo hace más accesible, también. ¿Tendrá eso algo que ver con su popularidad?

Las redes probablemente son parte de eso, pero no solo las redes. Yo leo y contesto una infinidad de correos electrónicos. Probablemente la gente se imagina que uno solo se relaciona con los altos mandos o políticos, pero a mí por correo electrónico me escriben estudiantes, me escriben maestros, me escriben padres de familia, es una carga muy pesada. Recuerdo un día que me escribió una señora y decía: “Probablemente no es usted el que está leyendo esto, sino un asistente”. Yo tuve que contestarle: “Señora, es domingo, son las 11 de la noche y sí soy yo el que está contestando”.A veces calculaba si valía o no la pena. Si cada correo electrónico, cada tuit o mensaje de Facebook fuera una llamada telefónica, tomaría una infinidad de tiempo y si fuera una audiencia, sería imposible. Entonces, yo sí siento que puedo estar mucho más cerca de la gente. Lo otro, que no tiene que ver con redes sociales, es que no creo que en estos cargos uno tiene porqué sentirse como ‘el ministro’. Digo, uno viene aquí un rato y se va. Yo creo que uno tiene que relacionarse con las personas comunes y corrientes.Está más cerca.

¿También está más expuesto?

Ciertamente. Tal vez de las cosas más duras de este tipo de puesto, y creo que no vale quejarse porque uno está aquí voluntariamente, pero sí hay una pérdida de privacidad. Uno está en la fila del cine y de repente alguien llega a decirle, “mire, yo tengo una sobrina que trabaja en el MEP...”. Es bonito porque mucha gente te saluda y te agradece. De vez en cuando alguien te dice una grosería, casi nunca.

JORGE NAVARRO
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JORGE NAVARRO

¿Cuál diría fue el tropiezo más grande en estos ocho años?

( Suspira ). Yo diría, y eso lo vimos desde muy temprano, que los ministerios son muy grandes, muy jerárquicos, muy rígidos y con una cultura institucional muy fuerte donde pesa mucho la rutina. Nosotros, muchas de las reformas que tratamos de hacer, y eso solo el tiempo nos podrá decir si tuvimos o no tuvimos éxito, es que buscamos acercarnos más a los estudiantes, a los docentes, a los directores de los centros educativos. Figurativamente lo que hacíamos es que los centros educativos no tienen que girar alrededor del MEP, sino el MEP en torno a los centros educativos y eso siempre fue difícil porque aunque haya mucha gente en las estructuras del ministerio que tratan de hacer eso, hay muchos miedos sobre cuál es mi nivel, cuánto mando yo. Romper eso es bien difícil.

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A mediados del 2012 también se le cuestionó por supuesto tráfico de influencias. ¿Qué lección le dejó ese episodio?

El 2012 yo diría que fue el momento más amargo de los ocho años. Uno, porque tenía que ver con algo que, personalmente, papá y mamá nos habían enseñado y es que uno cuida mucho su prestigio personal, moral y ético. Entonces, de pronto verte en las pantallas de televisión como el corrupto, el reparte dólares, eso fue lo más difícil que he vivido en mi vida profesional, no solo en estoy ocho, sino en los 59.

”Lo segundo que lo hacía muy duro es que era un ataque a uno de los programas y reformas más profundas que estábamos haciendo y sentía que si a mí por este tema me acusaban de corrupción, la reforma se iba a caer”. ”Me parece que fue un ataque injusto y que si la gente hubiese visto qué fue lo que se hizo con el dinero, a veces se juntaba toda la cantidad de dinero a lo largo de cinco años contratando a 15 personas y pareciera que ese dinero se lo había ganado una sola persona... Claro daba una sensación terrible y, hoy en día, todo el mundo está dispuesto a creer que lo que digan de una persona que está en política siempre es cierto. ”Fue una prueba muy dura. Me alegro sobre todo por mis hijas que saliéramos bastante bien de eso. Digo bastante porque de estas cosas nunca se sale bien. Siempre va a haber gente que piense que cuando Leonardo Garnier hizo eso, hizo algo indebido. Y no es cierto.

¿Se arrepiente?

No, para nada. Me arrepentiría si hubiera salido mal o los programas hubieran quedado mal, pero creo que todo eso en realidad salió bien. Sí, fue algo doloroso pero no creo que es algo que hubiera podido evitar.

En múltiples ocasiones, distintos grupos, desde sindicatos hasta la Alianza Evangélica, pidieron su cabeza. ¿En algún momento consideró irse?

(Ríe). En realidad, en el caso que acabo de mencionar si yo hubiera considerado que permanecer en el Gobierno le haría daño, hubiera tenido que irme. La decisión que tomamos, por supuesto lo hablamos con la Presidenta, es que nos íbamos a defender y si nos iba bien en la defensa nos quedábamos y si nos iba mal, nos tendríamos que ir. Sin embargo, a lo largo de los ocho años no ha habido momentos en los cuales yo hubiera pensado en renunciar. Hubo momentos en que pensé que nos pudieran botar. Recuerdo al principio de la administración de don Óscar (Arias Sánchez 2002-2006)) cuando el viceministro tuvo que renunciar por unos casos de corrupción. Hubo una gran reacción a nivel de muchos diputados cercanos que casi que decían que el que tenía que irse era el ministro. ”Siempre la relación con la Asamblea Legislativa fue tensa, contrario a lo que la gente pueda pensar, no solo con los diputados de Gobierno. El MEP es una institución muy grande y la gente cree que es una gran bolsa de empleo. Lo otro que podría sorprender a mucha gente es que creen que la presión viene del mundo de la política y a uno le pedían apoyo en cosas de puestos y nombramientos y movimientos desde altas autoridades eclesiásticas, amigos, parientes, y cosas que vienen muy de abajo, de gente que es muy amiga de alguien que trabaja en el Ministerio y trata de mover cosas por ahí. Ha habido un gran esfuerzo por minimizar eso y procurar nombramientos lo más transparentes posible pero creo que al país le falta mucho todavía por tener un sistema de Recursos Humanos más profesional y que no dependa si quiera de los títulos sino de la idoneidad y por ahí hay una sentencia de la Sala IV que creo que nos va ayudar mucho en ese sentido.

¿Cuál fue su reforma más polémica?

Son polémicas distintas. A nivel de los centros educativos y directores, creo que la reforma más polémica fue del adelantamiento y no repitencia de las materias que se aprobaron. Esa es la reforma más odiada que hemos hecho. Yo la veo más como una reforma en proceso. De todo lo que hemos investigado en Costa Rica y en el mundo, la repitencia no es un buen instrumento educativo. Los países que tienen sistemas educativos más avanzados en educación ni siquiera tienen repitencia, sino apoyo a los alumnos rezagados. Yo creo que no estábamos maduros para eso y había que dar el paso que tiene que seguir evolucionando hacia eso. Esa es una reforma con mucha resistencia porque es más difícil administrar el centro educativo. Aun así los resultados en términos de tasas de escolaridad, de deserción y repitencia fueron positivos.

"Ha habido algunas resistencias académicas a las reformas. Siempre hay una resistencia que viene un poco de la rutina y de cómo estábamos acostumbrados a hacer las cosas. En Educación Física, por ejemplo, hubo resistencia a a cambiar un enfoque muy centrado en deportes competitivos a uno que tuviera que ver más con el movimiento, el cuerpo, la salud, las danzas rítmicas, etc. Incluso hubo resistencia a mezclar los hombres con las mujeres . Con Sexualidad fue distinto. Ahí había como un trauma de la sociedad de que ‘eso no se puede hacer’ , cuando la Encuesta Nacional de Salud decía que el 93% de la gente estaba de acuerdo. Pienso que se hizo una reforma muy bonita que al final no se centró en lo sexual en su sentido más morboso sino en afecto, la autoestima de los muchachos, en cómo el afecto y la sexualidad, sobre todo en la adolescencia, le permite a un muchacho sentirse bien consigo mismo y en relaciones de pareja, sean afectuosas o sexuales, respetar a la personas que se quiere. Ha sido muy bonito ver lo bien que funciona el programa y cierto, ha habido un oposición muy fuerte, pero de grupos muy pequeños que tienen miedos que a mí me parecen infundados. Fue feroz en las sodas escolares la oposición de parte del sector empresarial. Otra parte respondió muy bien y reformó sus productos, pero los demás se opusieron de forma vehemente y a veces agresiva.Cada una de las reformas siempre encuentra enemigos.

"Siempre me acuerdo de un consejo que me dio Tony Pacheco cuando iba a empezar en el ministerio, que fue el mayor riesgo cuando uno entraba al MEP, era el riesgo de querer hacer “la gran reforma educativa”. Me decía que los nuevos ministros agarran todas las reformas que quieren hacer y los ponen bajo el paraguas de la “gran reforma educativa” y lo que pasa es que cada una va a tener enemigos. Si yo las junto todas y les pongo un solo nombre, junto a todos los enemigos y no hago nada. Me parece un consejo realmente bueno. Y más bien lo que tratamos es de que cada reforma se diera por separada aunque en el fondo todas tuvieran una visión y un estilo común, pero las fuimos aprobando de una en uno".

¿Cuál es esa personalidad común?

Viendo todas las reformas yo diría que hay dos o tres cosas que tienen en común. Una es un énfasis en la argumentación. Los estudiantes aprenden argumentando y eso es cierto en Cívica, en Matemática, en Español, en Sociales, etc. Esa capacidad de decir yo creo esto por tal cosa y oír al oponente y ser capaces de debatir, esa es una característica importante. Del otro lado está el tema de la convivencia, el saber vivir y convivir. El saber disfrutar de la vida, del arte, del deporte, y sobre todo, hacerlo con los demás. El tercero, y es el que más me gusta, es que los adultos muchas veces pensamos que el buen estudiante es el calladito, que no molesta, que no habla ni se mueve y ahí se comete un gran error. El objetivo de la educación no es producir estudiantes obedientes. El objetivo es darle la oportunidad a cada estudiante de convertirse en la persona que le gustaría ser y eso exige un esfuerzo muy grande de los padres y los docentes por acercarse más a los estudiantes, entenderlos y ver qué es lo que realmente les gustaría ser y ayudarles a serlo. En eso, yo creo que todas las reformas, incluyendo las no curriculares como el Festival de las Artes, gobiernos estudiantiles, Convivir, le apuestan a eso: a que el aula deje de ser un aula y ser un espacio donde los muchachos aprendan a ser ellos mismos.

¿Qué es lo que más le duele dejar sin hacer?

A ver, hay algunas cosas que son poco importantes pero que me dan lástima que no se hayan hecho. Uno, que me da casi risa, le propuse a los gremios que el curso lectivo se organizara de tal manera que las vacaciones quedaran al final de cada trimestre. Era la propuesta más inocente del mundo y yo no sé porqué pensaron que detrás de eso había algún plan maquiavélico del ministro y no hubo forma. Se opusieron a muerte. La organización trimestral del curso nunca funcionó. Ojalá algún día lo hagan. Esa es una de esas peleas que uno pierde y dice, “bueno, no era tan importante”.

”Hay otras cosas mucho más de fondo. El problema más grande de la educación de Costa Rica son los procesos de formación docente , así como tenemos muy buenas facultades de educación, hay otras muy malas. Hay universidades donde hay gente graduándose con títulos de profesor de Ciencias, profesor de Inglés, profesor de Matemática, y no saben. No saben la materia y no saben enseñar. Y lamentablemente, con las reglas de contratación en el MEP, no se hace diferencia entre una persona que viene con un título serio de Educación y una persona que viene con un título que prácticamente le vendieron . Creo que esa tiene que ser una de las cruzadas que el país dé y la reforma para que el Servicio Civil contrate por idoneidad es importante. Nosotros tratamos de cambiar la ley del Sinaes para tratar de hacer obligatoria la acreditación en Educación y fracasamos. En la Asamblea Legislativa salió como “recomendable” y recomendable no es obligatorio. Esa fue una pelea que perdimos y es muy grave.

¿No pudieron haber sido más agresivos en este tema?

Sí, pero con un costo. El ministro que decida hacer el tema de la contratación docente , la evaluación docente, incluso cuestionar si la propiedad debe ser de por vida o no, tiene que saber que es lo único que va a hacer porque eso va a paralizar (el curso); casi que le garantizaría un año de educación (paralizada). Y en algún momento el país va a tener que hacerlo. O lo logramos hacer con pequeñas reformas parciales o con un gran enfrentamiento al tema. A mí y al equipo con el que trabajé nos pareció que había temas para los cuales estábamos mejor preparados y que eran urgentes , como estas reformas que ponen a los estudiantes a pensar y a los docentes a enseñar de forma distinta que sin hacer estas reformas me parece que la educación no tiene ningún sentido. Creo que uno tiene que saber también cuáles son las fortalezas y sus debilidades . Si nos hubiéramos metido en la otra pelea, es muy probable que la hubiéramos perdido y sin las reformas que sí logramos.

¿Podría tener impacto en esto el hecho de que ahora son tres los sindicatos del sector de Educación, a diferencia de hace ocho años cuando era solo uno?

No, no. En general, hemos tenido una buena relación con las organizaciones del Magisterio. Discutimos, peleamos, a veces estamos de acuerdo y a veces no. Diría que en la inmensa mayoría de los casos estamos de acuerdo. Ha habido unos pocos momentos con más tensión de la cuenta donde se dicen cosas que no se debieron decir, pero en general, siento que mantenemos una buena relación.A mí me habría gustado una actitud más ‘propositiva’ en lo educativo. Entiendo que tienen un papel muy gremial y eso está bien, que hagan una defensa de los derechos, los salarios, las cargas de trabajo, y eso está bien.

En algún momento usted ha comentado sobre la conveniencia de reestructurar los ciclos en primaria. ¿Mantiene esa idea?

En realidad, fue algo que pensamos muy hacia el final. Hay una cosa muy rara en Costa Rica. La Constitución dice que nuestra educación es por ciclos: primero, segundo y tercer ciclos en Educación General Básica (EGB) y después está la Educación Diversificada (ED), pero en realidad la educación está organizada por niveles. Nadie se fija si es primer ciclo o segundo. Hay primaria y secundaria. Cuando nosotros llegamos pensamos, incluso, en reorganizar las escuelas y los colegios y que los primeros tres ciclos estuvieran en una institución y dejar el Diversificado en otra. Lo que pasa es que es súper complicado hacer eso, empezando porque físicamente las escuelas tienen su infraestructura y las de secundaria la suya. El sistema de contratación de los docentes es diferente en primaria y secundaria. Entonces, aunque la Constitución diga que hay EGB y ED, el sistema de recursos humanos del MEP dice que hay primaria y secundaria.

"Ese primer intento dijimos, no, es tan complicado que no vale la pena. Yo volví a pensar en el tema cuando hicimos la reforma de Español en primero, segundo y tercer grado porque ahí vimos que la repitencia en primera grado era absurda y eso acompañaba la adquisición del lenguaje escrito. Vimos que repetir primer grado no tenía ningún sentido y era mejor que los chiquillos siguieran directo y ahí surgió la reflexión de decir: “Bueno, pero si hay una cosa que se llama primer ciclo, la evaluación no debiera de ser de ciclo?”. Sí, yo creo que debiéramos a avanzar hacia una evaluación por ciclos, pero en el caso de primaria diría que el trabajo que hicimos con Español, Ciencias y Matemática me hace pensar a mí que esa idea de que primaria sea de primero y segundo ciclo, probablemente debería cambiar hacia una primaria de tres ciclos. El ejemplo más claro es este: les preguntamos a muchos directores cómo escogían a su maestros de primaria y casi todas las respuestas eran iguales. En primero y segundo grado los más cariñosos y que se tiran al suelo a jugar, que tienen más sensibilidad. En quinto y sexto ponemos a los que entienden mejor la materia porque los chicos ya van para el colegio y los estudiantes tienen que entender los contenidos, y en tercero y cuarto los demás. Queda claro que son tres mundos distintos. Pienso que está bien que quede en el aire y que debiéramos pensar en tener esos tres ciclos y no tener repitencia entre ellos sino al final, que es donde se da la promoción".

¿A qué va ahora Leonardo Garnier?

Ocho años en el MEP es muy cansado. Pienso que ha sido un ciclo muy lindo y hemos podido marcar al Ministerio y las asignaturas, a los estudiantes y los docentes y va a ser muy bonito ver qué pasa con la educación y cuáles reformas, no diría que se mantienen porque todo tiene que seguir cambiando, pero cuáles cambian en una dirección consistente con la visión más profunda que tuvimos y cuáles cambian en otra dirección. Va a ser muy entretenido verlo. En lo personal, el 2014 sí quiero recuperar a la familia y los amigos; poder escuchar música sin que sea de fondo; poder volver al cine, ojalá me deje de regañar en el Teatro Nacional la señora de la boletería porque dice que ya casi nunca voy; volver a escribir, que hace mucho tiempo que casi que lo único que escribo tiene que ver con el MEP.

"Y algo que me ilusiona mucho y es una de las cosas que me alegra de estas elecciones que pasaron es que la gente joven se volvió a preocupar por la política. Siempre he dado clases en la universidad y una de las cosas que me venía preocupando es que con esa mala fama que se le venía haciendo a la política en los últimos 20 años, yo oía cada vez más cómo jóvenes muy buenos preferían no tener nada que ver con la política. Pienso que lo que ha pasado de ver a los jóvenes volver a interesarse en la política va a ser muy bueno y es algo que me interesa: ver cómo uno puede ayudar con la experiencia que ya tiene, no solo en el Gobierno, sino de haber sido un joven universitario también metido en la política. Ver cómo puede ayudarles uno a ver que el país no es en blanco y negro, que este no es un país de caricaturas, que no es cierto que el país sea una porquería, que no es cierto que todo lo que se ha hecho en los últimos 30 años no sirve, como tampoco es cierto que sea una maravilla. Tener esa idea mucho más matizada de la vida es algo que uno como docente, como formador de opinión, como político tiene que ver siempre como su tarea principal, que al final de cuentas es tarea de educador.

¿Cuenta los días y los minutos porque está ansioso de irse, o por el poco tiempo que queda para terminar?

Es un poquito de las dos cosas. Sí me ilusiona poder retomar mi vida personal, pero en realidad más que días lo que estamos contando son las semanas porque tenemos que tener claro cuánto tiempo nos queda para terminar de consolidar algunas reformas y saber que no quedo un cabo demasiado suelto de algo que pudiera perderse.

¿Continuará en política?

Yo he estado en política toda mi vida, desde los últimos años del colegio y de fijo desde la universidad. Hablo mucho de eso con mi esposa y me dice: “¡Claro, estabas en política, pero no metido en el Gobierno!”. El paso de estar en política académica a estar en el gobierno que se dio curiosamente cuando Ottón Solís me invitó a ser asesor en Mideplan para mí ha sido muy rico. Esa vida en la que uno pasa un tiempo en Gobierno y un tiempo en academia, me parece que lo hace a uno mucho mejor académico y mucho mejor político. Es imposible no estar en política. Sin embargo, eso es muy distinto a la gente que lo hace porque quiere ser esto o lo otro. No, uno está en política porque quiere influir en el país que estamos construyendo y eso sí me gusta. ¿Entonces sí se ve más en política en el futuro?Al igual que en el pasado. Escribir y opinar sobre lo que está pasando es una forma de hacer política. Trabajar con jóvenes también lo es.

¿Y en Gobierno? ¿Candidaturas, por ejemplo?

No... En Gobierno he estado y no he estado, ni siquiera pienso si lo estaría otra vez. Es algo a lo que no le diría ni que sí ni que no; dependería de la situación específica , pero ser candidato no es algo que me provoque mayor emoción. ¿Hay algún estudiante específico que se le haya quedado grabado en la mente en estos años? Hay muchos. Hay dos casos particulares. Uno es de una muchacha que conocí en la escuela de Guararí (Heredia), iniciando mi trabajo en el MEP y ella era una oradora. Era una ‘mocosilla’ de sexto grado y se echó un discurso impresionante, muy natural, además. Mantuvimos un contacto por correo y luego en Facebook y hoy es estudiante de la Universidad de Costa Rica. Mantenemos una relación muy bonita y uno ve cómo una niña de Guararí es hoy estudiante universitaria con sus ambiciones y sus sueños.

La otra es una anécdota muy simpática de una vez que llegué a una escuela y un chiquillo se me acercó y me pide el autógrafo. Le dije que por supuesto y él llamó a una compañera y le dijo. “Vaya, tráigame el cuaderno de vida”. Salió la chiquilla corriendo y se lo trajo y era un cuaderno con una foto mía, llena de colores y un campo para la firma. Yo orgullosísimo firmé el cuaderno y en eso una de mis asesoras me pregunta: “¿Vos leíste lo que firmaste?”. Le digo yo: “No, si yo lo que le di fue mi autógrafo” y me dice: “Pero la página estaba escrita”. Entonces le pregunto yo, “¿Qué decía?”. Pues que andar el pelo largo no es un delito. ¡Firmado por el ministro! ¿Cuál es el mayor desafío que enfrentará su sucesor?Hay un tema que nosotros hemos trabajado y que siento que queda apenas iniciado que es la capacitación docente. El Instituto de Desarrollo Profesional que creamos, no lo pudimos consolidar como habríamos querido como ese ente gestor de la capacitación del personal permanente. Creo que dados los problemas con muchas universidades, el MEP tiene que convertirse en una institución que todo el tiempo esté actualizando a sus docentes porque si no ninguna de las reformas va a funcionar bien.“Mencionaba también el tema de las universidades y procesos de contratación del MEP. Creo que hay que dar pasos en esa dirección. También seguir avanzando en tener un ministerio menos basado en los controles formales y más en el liderazgo y las relaciones fluidas entre el personal, donde el docente tenga autoridad en el aula y el director en el colegio”.

Si pudiera ofrecerle un consejo a su sucesor, ¿cuál sería?

Casi que serían los dos que me dieron a mí: que no junte todas las reformas en una sola porque va a pegar con una pared. La otra fue una que le leí a un ministro chileno que dijo: “Trate de hacer muy poquitas cosas”. Él decía que cinco. Al final cuando hicimos las líneas estratégicas no pudimos bajar de diez, pero hay que tener muy claro cuáles son las cosas que se van a hacer. El tiempo pasa muy rápido en política y si no se empieza muy temprano, se va. Tuvimos una suerte enorme de estar dos periodos, pero eso casi nunca sucede.

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