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79 centros educativos de todo el país necesitan un edificio nuevo

35.000 alumnos reciben clases bajo toldos o en redondeles

Actualizado el 01 de abril de 2014 a las 12:00 am

Tablados, calor, polvo y fugas de agua, son el día a día de estos alumnos

MEP garantiza obras en próximos cuatro años con un fideicomiso con BN

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35.000 alumnos reciben clases bajo toldos o en redondeles

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Garabito, Puntarenas. Algunos fines de semana, la plaza de toros de Quebrada Ganado es el centro de las fiestas cívicas del pueblo.

Sin embargo, de lunes a viernes el redondel se transforma en aulas para los 227 alumnos del liceo de esta comunidad.

El Liceo de Quebrada Ganado, en Tárcoles, Puntarenas, se inauguró en el 2006. En ese entonces, los muchachos recibían clases en el salón comunal. Dos años después, los maestros encontraron más cómodo el redondel para impartir lecciones. Desde entonces están ahí y son parte de los 35.000 estudiantes que, a estas alturas del ciclo lectivo, reciben lecciones en instalaciones inadecuadas.

El dato proviene de la Dirección de Infraestructura Educativa (DIE), del Ministerio de Educación Pública (MEP).

A casi dos meses de iniciado el curso lectivo, el MEP reporta que de 5.191 centros educativos que hay en el territorio nacional, 79 aún presentan problemas de infraestructura y, por ello, las clases se dan bajo toldos, en edificios abandonados o hasta en un redondel de toros.

Sin atención. Al Liceo de Quebrada Ganado asisten muchachos de Orotina, Jacó, Tárcoles y Herradura, en el Pacífico central.

Marjorie Arce, directora del liceo, se quejó de la falta de atención del MEP a las continuas solicitudes de ayuda para darles un edificio.

Según cuentan los estudiantes y profesores, a las altas temperaturas que se alcanzan en esa zona (hasta de 37 grados), se debe agregar el terrible hacinamiento en las diez aulas que lograron abrir allí.

Todos los lunes, es muy común encontrar materia fecal en los alrededores de esa estructura, creada para fiestas taurinas, pues el fin de semana pasaron por allí toros de monta como el Pata de Palo o Chambacú, entre otros muchos.

“Yo les pido a los profesores que den la talla en las lecciones, pero a veces es muy complicado dar clases en aulas abiertas. El nivel de desconcentración de los alumnos llega a ser inmanejable. Lo mismo sucede en las aulas cerradas, que son de cuatro metros de ancho por cuatro metros de largo, con capacidad para 20 alumnos”, describió Arce.

La “oficina” de la orientadora, Carolina Hernández, está debajo del servicio sanitario del redondel, y en varias ocasiones ha visto orina caer por las paredes.

Oficial. Carlos Villalobos, director de Infraestructura del MEP, asegura estar al tanto del problema que afrontan, al menos, 35.000 estudiantes de centros con dificultades en sus edificios.

“A través de un fideicomiso que se firmó el año pasado, esperamos que para antes del 2018 las instituciones estén completamente nuevas. Durante los próximos 20 años, el Banco Nacional les dará mantenimiento completo a los inmuebles construidos”, detalló Villalobos.

Colegios en instalaciones inadecuadas (Mariel Schmidt)

El funcionario se refiere al fideicomiso por $167,5 millones que tiene como fin principal la infraestructura educativa; especialmente, en los 79 centros que se han identificado como prioritarios.

Mientras esas obras se realizan, a 15 kilómetros del redondel de Quebrada Ganado, está el Liceo Rural de Tárcoles, con 103 alumnos. Desde 2006, cuando se inauguró el liceo, los padres y la Junta Directiva, invadieron y se adueñaron de un antiguo hospicio de huérfanos abandonado, porque sus hijos no tenían dónde recibir clases.

Según cuentan los educadores, este edificio tiene más de 80 años, es de madera y de dos plantas, tiene solo cinco aulas, de las cuales una es la capilla del hospicio; las otras cuatro están en la segunda planta. “En el 2012 hubo un sismo en Tárcoles. Esto activó una alerta ya que este edificio está muy viejo”, dijo la directora, Milena Muñoz.

La funcionaria envió una carta a la Comisión Nacional de Emergencias y al MEP, pero hasta la fecha no ha recibido respuesta.

El comedor está en la primera planta; en el almuerzo está prohibido que los alumnos suban a las aulas pues al caminar las tablas sueltan tierra y esta cae en la comida.

“La temperatura alcanza unos 40 grados y no se puede dar clases. En esos casos tenemos que ir afuera”, contó Reynier González, profesor de Matemática. En la época lluviosa, el liceo se inunda; el principal problema pasa cuando se bloquean los drenajes del servicio sanitario y deben suspender clases.

“El MEP quiere que haya liceos rurales, pero no se preocupa por mantener en buen estado los que ya existen”, dijo Milena Muñoz.

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