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Toldos y salones son aulas improvisadas

Actualizado el 23 de julio de 2014 a las 12:00 am

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Toldos y salones son aulas improvisadas

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La clase de las 10 a. m. en la Escuela Rosario, en Nicoya, se convierte en una especie de horno para los estudiantes que reciben clases bajo un toldo de plástico azul.

El rezago en infraestructura obliga a docentes y a estudiantes a soportar las malas condiciones de aulas improvisadas, en donde hay pupitres para los que llegan temprano, mientras otros copian la materia en el suelo.

“Jamás se puede desarrollar un proceso educativo de calidad bajo esas condiciones, el calor debe ser terrible y peor aún cuando llueve” , reconoció la directora regional de Nicoya, Zulay Salas.

Lo mismo ocurre en la Escuela Puerto Humo, en Nicoya, donde también imparten lecciones bajo toldos de plástico.

“No se ha podido entrar a la construcción de esa escuela, por problemas del terreno. No estaba a nombre ni de la Junta ni del Estado. Los papeles no están al día, y eso ha atrasado la situación en ese centro educativo. En el caso de la Escuela Rosario, desconozco cuáles son las causas, pero voy a averiguar”, manifestó Salas.

La falta de sitios idóneos para recibir clases tiene a 10 niños de la Escuela del Bejuco de Tempate de Santa Cruz en una estructura, cuyos terrenos son inestables.

Pese a que después del terremoto de Nicoya del 2012, fue declarada inhabitable, deben quedarse ahí, porque continúan a la espera de nuevas instalaciones.

Cristobalina Busto, directora de la escuela, explicó que, con el movimiento telúrico, el comedor se cayó, por lo cual se tuvo que hacer un espacio en el aula para meter los utensilios de cocina y los niños deben comer en los pupitres.

“Por dicha, Dios nos ha protegido en cada momento que permanecemos aquí, porque aunque la escuela se ve todo pintadita, sus bases están falseadas. Pero debemos estar aquí porque no tenemos otro lugar”, manifestó la educadora.

Los docentes están preocupados porque no saben dónde impartirán lecciones cuando vayan a reconstruir la escuela.

“Aún no sabemos dónde nos reubicarán. Habían dicho que en las vacaciones de medio año se iniciaban las obras y no fue así; ahora dicen que en agosto empiezan, vamos a ver qué tan cierto es”, finalizó Busto. Colaboró la corresponsal Cinthya Bran.

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