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Salud cerrará Escuela Barrio Limoncito el 29 de mayo

700 alumnos reciben clases bajo techo a punto de desplomarse

Actualizado el 20 de mayo de 2017 a las 10:56 pm

Centro educativo ha recibido 13 órdenes sanitarias desde 2005

MEP dice que la única opción es ubicarlos en dos iglesias mientras consiguen un terreno

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700 alumnos reciben clases bajo techo a punto de desplomarse

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Limón

En cualquier momento el techo se les viene encima. Ese es el mayor peligro que enfrentan 70 funcionarios y 689 estudiantes de la Escuela Barrio Limoncito, quienes reciben clases divididos en dos turnos.

Los soportes de hierro de la estructura, que son la mayoría, están herrumbrados y los que son de madera ya fueron devorados por el comején.

Esta es una de las principales razones que tuvo el Ministerio de Salud al ordenar el cierre definitivo del centro educativo para este 29 de mayo, sin que a la fecha haya una solución.

"Hace cuatro años se tuvo que cambiar la instalación eléctrica del comedor y la reparación tuvo que hacerse a partir de un cableado externo y no por dentro, porque el electricista no podía subir al cielo raso o al techo, debido al riesgo de que se desprendiera la estructura y él se cayera", recordó Jeannette Navarro Guzmán, directora del centro educativo limonense.

El techo no es el único riesgo. Al contrario, la lista de problemas es muy larga.

Esta escuela, fundada en 1976, ha recibido 13 órdenes sanitarias del Ministerio de Salud debido al pésimo estado de las instalaciones. La primera fue en el 2005 y, desde entonces, ha sorteado las advertencias con pequeños arreglos. Ahora, Salud les dio un ultimátum.

“La única respuesta que por ahora tenemos es un correo electrónico de la oficina de la ministra, donde se indica que nuestras inquietudes le fueron trasladadas al viceministro administrativo (Marco Fallas) y a don Wálter Muñoz, el director de Infraestructura y Equipamiento del Ministerio de Educación (MEP), quien desde el 2015 ya estaba enterado de nuestros problemas”, expresó Guzmán.

El MEP realizó la última inspección el pasado 28 de febrero.

"Luego de la inspección concluyen que nuestra preocupación es real, que urge la construcción de un nuevo colegio, que cómo es posible que esto se hubiera demorado tantos años y, nos prometen, como lo hicieron los anteriores inspectores, que ahora sí se solucionará todo. Al final, todo queda en una promesa más", se quejó Lucrecia Martínez, asistente de la dirección.

Caso 'complejo'

Ante el reclamo, Muñoz aseguró que "corren" para atender la situación, pero justificó que se trata de un caso "complejo". La solución que ven ante el cierre que ordenó Salud es trasladar la operación de la escuela a dos templos cercanos al centro educativo.

"Aquí han participado supervisores de zona, ha ido el encargado de terreno, el departamento de Investigación que valora locales... es complejo, pero estamos viendo la posibilidad de trasladar (la escuela) a un par de iglesias: una cristiana y una católica, y a ver cómo implementamos los horarios para los estudiantes", explicó Muñoz.

Se trata de la Iglesia católica de barrio Limoncito y de las instalaciones del Movimiento Misionero Mundial y Asociación Mundial Monte de los Olivos.

Para atender lo urgente, el MEP debe acondicionar esos inmuebles y cumplir con requerimientos de Salud para poder recibir a estudiantes y funcionarios. No se descarta pedir una nueva prórroga.

Si logran el traslado de urgencia, luego tendrán que dedicarse a buscar una solución definitiva, que tampoco será fácil, como dijo Muñoz. Según él, se trata de una escuela enclavada en un barrio urgano marginal; no hay terrenos para ampliar el centro en ese sitio y tampoco cercanos para construir uno nuevo. Aparte, los padres no quieren que se lleven el centro educativo a un sitio más lejano.

De cualquier forma, en caso de hallar una propiedad adecuada, ya no será en este gobierno cuando se levante una nueva escuela, como reconoció el funcionario.

Para comprar el terreno hay que hacer un informe, esperar a que el Ministerio de Hacienda haga un avalúo y luego pedir la colaboración de la Contraloría General de la República para que autorice la adquisición. Luego hay que inscribir, abrrir concursos, pedir diseños y permisos, para finalmente construir.

Daños acumulados

Aparte del techo, la Escuela Barrio Limoncito tiene problemas en la captación, almacenamiento y desecho de las aguas negras. Una empresa privada debe limpiar el tanque séptico hasta dos o tres veces por semestre dado que este perdió su vida útil hace mucho tiempo.

El centro educativo, con una población de 339 niñas y 351 niños, únicamente tiene dos servicios sanitarios para las mujeres e igual cantidad para los varones, pues hay un orinal fuera de servicio. Esos son los mismos baños que usa el personal.

Se trabaja, además, con poca luz, sin ventilación y en hacinamiento, pues ante la necesidad de disponer de más aulas y oficinas, se construyeron cubículos sin ningún tipo de planeamiento, convirtiendo el lugar en un enmarañado y angosto laberinto sin normas básicas de seguridad y con muchas trampas en el piso.

Osiris Garita Ortiz, la maestra de educación especial, es una de las que trabaja estrujada, pues cuando recibe a más de tres alumnos al mismo tiempo, debe de salir del aula y dar la clase desde la puerta. Su cubículo mide unos tres metros cuadrados que albergan cuatro sillas y un minúsculo estante donde ella guarda su material de trabajo. Es una especie de "casita de muñecas" decorada de una manera muy delicada.Otra amenaza latente es que los dos tanques de gas propano, de 100 libras cada uno, con que funciona la cocina de la escuela, están prácticamente arrecostados a la pila de lavar los platos y a un metro de donde funciona el centro de fotocopiado. También el sistema eléctrico representa un riesgo de incendio.

"Nací y crecí en este barrio. Asistí a esta escuela, que ha sido una especie de oasis en medio de serios problemas comunales por inundaciones, delincuencia y drogadicción. Lo que ha ocurrido con la falta de ayuda obedece al olvido en que los gobiernos han tenido a Limón. Nuestros hijos no merecen estudiar en condiciones infrahumanas y de riesgo para sus propias vidas", expresó el padre de familia Miguel Loría.

Al mal tiempo buena cara

Las permanentes congojas que viven los maestros, las compensan con una inmensa vocación de trabajo y la preocupación porque sus aulas luzcan lo mejor posible.

En el aspecto académico, la institución registra un rendimiento satisfactorio  en relación al de otras escuelas de la provincia de Limón y, por ejemplo, ha participado en las 15 ferias de Ciencia y Tecnología realizadas hasta ahora; en 10 ocasiones ha alcanzado premios nacionales.

"Esta es una lucha las 24 horas al día, durante los siete días de la semana. Hoy me siento muy agradecida con mi personal docente y administrativo porque, además de ser muy profesional, demuestra  permanentemente su invaluable vocación y sacrificio por brindarle a sus alumnos lo mejor de su conocimiento”, dijo la directora de la institución.

Aunque los menores carecen de zonas verdes para donde jugar y de instalaciones deportivas, todos los años el centro asiste al Festival Nacional de las Artes,  y siempre obtiene algún reconocimiento, en alguna de sus distintas categorías.Uno de los más grandes logros es que, pese a la incomodidad de sus instalaciones y el deterioro de las mismas, la escuela posee la Bandera Azul Ecológica, con cinco estrellas, la más alta de las distinciones.

Un total de 169 niños gozan del beneficio de beca estudiantil y, recientemente, se envió una solicitud para 100 más.

Este centro  trascendió a todo el país porque fue el promotor para que la Asamblea Legislativa aprobara el proyecto de ley número 9.264, mediante el cual, el 24 de junio del 2005 se declaró al manatí como símbolo nacional.

La orientadora Mitsy McKenzie reaccionó: "Me fascina trabajar aquí y quiero lo mejor para los chiquitos, que merecen otras condiciones como cualquier otro niño. Sin embargo, me siento como abandonada por los gobiernos. Aquí todo han sido promesas y se han quedado en eso… promesas. Incluidas algunas de varios presidentes”, dijo la orientadora Mitsy McKenzie.

En el caso de la maestra Odialia Williams, contó que lleva "más de 15 años luchando por la nueva escuela que urge que tengamos. La mayoría de los profesores que iniciaron este movimiento ya están pensionados y nunca hubo una respuesta del gobierno. Japdeva inicialmente iba a dar el dinero, pero al parecer se desvió a otros fines. El ministro Doryan (Eduardo) fue uno de los que intentó ayudar".

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