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programa permite a escolares pasar a segundo grado sin calificaciones

Maestros rechazan nuevo plan para enseñar a leer y escribir

Actualizado el 15 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

Docentes temen rezago de menores en los siguientes niveles por no dominar lectura

En el 2013, el 36% de los aplazados en primaria eran alumnos de primer grado

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Maestros rechazan nuevo plan para enseñar a leer y escribir

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Con el nuevo programa de lectoescritura, las maestras de primer grado no pueden aplazar al niño por no saber leer o escribir. | JORGE ARCE.

Los maestros de escuela rechazan el nuevo programa del Ministerio de Educación Pública (MEP) para enseñar a leer y escribir a los niños de primer grado.

La falta de calificaciones para evaluar el dominio en lectura y escritura es lo que más preocupa a los educadores. Para ellos, la ausencia de notas se traduce en nulo apoyo de los padres de familia y en un proceso de enseñanza más lento.

Con el nuevo plan, el niño aprueba el curso lectivo, aunque no sepa leer ni escribir.

“Los que aprenden rápido se aburren en el aula y los que van más despacio están tranquilos porque van a aprobar el curso, aunque no sepan leer. Además, si los papás saben que su hijo no va a perder el año, no se preocupan por reforzar la lectura y la escritura en casa”, lamentó Ana Francis Ruiz, profesora de primer grado en la Escuela Abraham Lincoln, en Alajuelita.

El nuevo programa arrancó este año y se concibió como una estrategia para mejorar la comprensión de lectura en los estudiantes, así como bajar el alto número de aplazados en el primer año escolar.

Según el Departamento de Estadística del MEP, en el 2013, 8.400 niños repitieron primer grado, es decir, unas 280 aulas llenas, con grupos de 30 alumnos.

“Hay quienes se resisten porque es un giro muy fuerte. Aunque los cambios duelan, era necesario variar el método. Todos los niños aprenden a un ritmo diferente y es injusto que tengan que repetir primer grado, cuando pueden continuar su aprendizaje en el segundo y el tercer año de la escuela”, alegó Evelyn Araya, asesora nacional de Español del MEP para primaria.

Araya indicó que el nuevo programa procura integrar diferentes métodos, incorporar canciones, rimas y juegos para que los niños aprendan a leer y escribir durante los tres primeros años de la escuela y que comprendan lo que leen.

“Muchos estudiantes leen muy bien las líneas, pero no comprenden lo que dicen. Este programa trabaja en la articulación de ideas, en mejorar fluidez, comprensión; es más lúdico y respeta las diferencias de tiempo para aprender”, agregó la funcionaria.

Rezago. Para las maestras, las debilidades del nuevo programa serán más evidentes el próximo año, debido a que deberán lidiar con dos tipos de estudiantes en segundo grado: los que saben leer y el grupo que trae serias deficiencias de lectura del primer grado.

“Esto hará más compleja la labor de la maestra de segundo grado, por los diferentes niveles de dominio de lectura y escritura. Ahora solo se le puede recomendar al papá que el niño repita”, indicó Marjorie Gutiérrez, quien tiene 29 años de enseñar y labora en la Escuela República de Haití, en San Sebastián.

En el sondeo que hizo La Nación , las docentes resienten la escasa capacitación que recibieron para aplicar el nuevo programa de lectoescritura para primer ciclo.

“Una compañera fue a un taller de cuatro días y no entendió bien. Hablan de que capacitaron a 10.700 docentes, pero el tiempo no fue suficiente para hacer un cambio tan drástico. Al inicio no sabíamos ni cómo aplicarlo”, dijo Giselle Ulloa, maestra desde hace 17 años.

Sobre el atraso que podrían tener los estudiantes, la asesora nacional Evelyn Araya afirma que se pueden hacer ajustes para mejorar el nuevo programa.

“Se ha planteado crear una comisión para dar un protocolo con pautas más claras para esos casos de rezago, pero no creo que vayan a existir numerosos casos graves de atraso”, añadió la asesora.

Las maestras también se quejan de demoras en su práctica cotidiana con los estudiantes.

“Ya en agosto uno veía el progreso del niño en la lectura; ahora no sentimos seguridad. Es como una repetición de preescolar”, aseveró Milce Solís, maestra en la Escuela Abraham Lincoln.

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