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Fiestas exponen mucho a los jóvenes a delitos y amenazas

Actualizado el 28 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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Fiestas exponen mucho a los jóvenes a delitos y amenazas

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Las fiestas intercolegiales no constituyen un delito en sí mismas, pero sí pueden convertirse en ocasión para que se cometan decenas de infracciones.

Además del consumo de licor por parte de personas menores de edad, cada vez con más frecuencia las autoridades se topan con delitos vinculados al consumo y venta de drogas ilícitas, explotación sexual y falsificación de documentos.

Se han detectado casos de portación de armas y cuchillos, y de agresiones físicas y sexuales.

Las fiestas de jóvenes  no son nuevas, pero  han  evolucionado, y, con ello,  los riesgos y delitos.   | ARCHIVO.
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Las fiestas de jóvenes no son nuevas, pero han evolucionado, y, con ello, los riesgos y delitos. | ARCHIVO.

“Estas actividades rara vez incluyen un solo delito; por lo contrario, ocurren situaciones sancionables con una variedad de tipos penales”, explicó el fiscal adjunto de la Fiscalía Penal Juvenil, Omar Jiménez.

El fiscal no dio datos sobre los delitos que investigan relacionados con estas fiestas. Dijo que no podía hacerlo al tratarse de un proceso penal juvenil, el cual es confidencial y privado. Sin embargo, aseguró que sí han aumentado de manera notoria.

“Recuerdo fiestas donde les decían a los invitados que las jóvenes vestidas de color verde querían dar a entender que esa parte de su cuerpo era de libre acceso para los demás. Hemos visto casos en los cuales el gancho es el tema sexual. En una fiesta, hace unos meses, había una promoción de que, por cierta cantidad de alcohol, los participantes adquirían el derecho a ingresar a una tina de espuma con jóvenes muy ligeritas de ropa, lo cual ya implica explotación sexual”, aseguró Jiménez.

Carlos Alvarado, director del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), recordó actividades en las cuales menores hacían bailes eróticos en ropa interior.

A esos peligros se suma el reclutamiento de adolescentes por parte de narcotraficantes para que vendan drogas, y la presencia de personas investigadas como proxenetas, denunciadas por el Instituto en días anteriores.

Los operativos policiales propiciaron la transformación de las fiestas, las cuales migraron a zonas más lejanas. Esta condición no solo obstaculiza la intervención policial, sino que dificulta el acceso en caso de emergencias .

El consumo excesivo de licor y otras drogas está asociado a comportamientos de riesgo como las relaciones sexuales sin protección, que pueden terminar en enfermedades venéreas y embarazos.

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Consecuencias legales. Además de los peligros a los cuales se exponen los menores que se convierten en víctimas, quienes participan como parte de la organización también pueden ser denunciados civil y penalmente.

Según Omar Jiménez, si un adolescente comete un delito, un juez deberá definir si en su caso se aplica una sanción socioeducativa, de orientación y supervisión, o privativa de libertad.

En ese último caso, las penas puede ir desde un día hasta 10 años para los menores de 12 a 15 años; y de un día a 15 años para quienes tienen edades entre los 15 y los 18 años.

“Existe una variedad de sanciones que pueden convivir entre sí; son simultáneas, sucesivas o alternativas”, dijo Jiménez.

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