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Aprender idiomas es un incentivo

Actualizado el 23 de enero de 2014 a las 12:00 am

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Madre de dos menores que asisten a la escuela, Tatiana Ramírez dice hacer milagros con los gastos que implica la entrada a clases.   | LUIS NAVARRO.
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Madre de dos menores que asisten a la escuela, Tatiana Ramírez dice hacer milagros con los gastos que implica la entrada a clases. | LUIS NAVARRO.

Algunas de las principales razones que motivan a las familias a realizar sacrificios económicos para enviar a sus hijos a escuelas o colegios privados, tienen que ver con el aprendizaje de idiomas y la promoción del deporte y las artes.

La Nación hizo una consulta por Facebook, y ahí citaron también la posibilidad de que sus hijos estudien en sitios con adecuadas instalaciones físicas, una mejor oferta de enseñanza en tecnología; la posibilidad de hacer bachilleratos internacionales, y tener acceso a formación diferenciada para que sus hijos desarrollen valores.

Estas personas consideran que sus hijos saldrán mejor preparados y con mayores posibilidades de realizar estudios superiores.

Las estadísticas así lo confirman: un 47% de alumnos de colegios privados encontró cupo en alguno de los seis procesos de admisión de la Universidad de Costa Rica (UCR). En los colegios públicos ese porcentaje fue de 23%.

Diferencia. “Teníamos a nuestra hija en una preparatoria de escuela pública y al pasarla a una escuela privada, en Guanacaste, que no es muy cara, vimos que ella iba atrás… Aunque digan que los programas de estudio son lo mismo, no es cierto”, opinó Angie Rossi.

Sin embargo, hay quienes consideran que la educación pública sigue siendo una opción valiosa.

“El estudiante y el padre de familia que sea consciente y aproveche las oportunidades sobresale donde sea”, dijo Douglas Cordero, quien trabaja en un liceo público.

Sinda Góchez tiene a sus hijos en centros privados porque, dijo, los horarios alternos de los centros públicos le hacen imposible su coordinación.

“Soy jefe de hogar, y me salía más caro contratar dos personas para cubrir las 13 horas al día que salgo a trabajar; mientras que en la escuela privada quedan de 7 a 3 p.m., y luego en actividades deportivas hasta las 5:30 p.m. por la mitad de los costos”, explicó.

La familia Morera tiene una razón muy importante: “En el caso de nuestra hija, nos ha permitido darle un abordaje mas integral, pues ella es autista. Difícilmente, en una escuela pública podríamos encontrar el apoyo que tenemos en su escuela, lo que contribuye con su aprendizaje de destrezas sociales”.

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