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La delgada línea entre calles colapsadas y calles despejadas

Actualizado el 30 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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La delgada línea entre calles colapsadas y calles despejadas

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La línea entre el caos vial y las calles despejadas es tan delgada en el Área Metropolitana que un simple choque, o un camión que se detenga a descargar a la orilla de la calle provoca una gran presa en cualquier punto.

El Tránsito le llama a esta situación “carreteras con alta sensibilidad”, los expertos “falta de planificación” y los conductores, “falta de pantalones”.

A criterio de Junior Araya, director de Ingeniería del Tránsito varias calles de nuestro país ya superaron su capacidad.

En 17 años, las vías pasaron de tener 450.000 vehículos a 1.450.000, esos números los respaldan las caras largas de cientos de conductores que pierden horas sentados detrás del volante en una gran presa.

En esos mismos 17 años la construcción de nuevas carreteras fue muy escasa.

La Circunvalación solo vio nacer dos pasos a desnivel (Alajuelita y San Sebastián), pero no se edificó el tramo norte, ni el resto de pasos elevados que le permitirían funcionar como ruta distribuidora del flujo vehicular.

Esa delgada línea entre caos y vías libres fue puesta en evidencia hace dos semanas, cuando un hundimiento obligó a Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) cerrar la carretera de Circunvalación en Hatillo.

Solo eso obligó a cambiar el horario de 55.000 empleados públicos, a que 45.000 conductores buscaran rutas alternas y que los autobuseros corrieran para revivir las interlíneas.

También hizo al Tránsito inundar las calles del centro de San José con 120 oficiales para que regularan las presas.

“Aquí la culpa no la tienen los conductores que compramos carro, tenemos derecho a comprar un carrito. La culpa la tiene el Gobierno que no se amarra los pantalones, se le pasan los años y no hacen calles, no amplían los puentes y no mejoran el transporte público”, explicó José Aguirre, taxista desde hace 23 años.

Olman Vargas, director ejecutivo del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) no se aleja de la molesta del taxista.

“Las calles que se debieron hacer hace muchos años no existen y eso pasa un alta factura en todo sentido”, explicó Vargas.

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