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Jóvenes mejoraron su rendimiento académico para poder construir zona de recreo

Un ‘skatepark’ retiene en clases a colegiales de Santa Cruz

Actualizado el 16 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Obra de $30.000 se financió gracias a donaciones y esfuerzo de estudiantes

Deserción en sétimos bajó de 18% en el 2009 a cero el año pasado

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Un ‘skatepark’ retiene en clases a colegiales de Santa Cruz

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Santa Cruz. En el 2009, Abraham Meza Berrocal le sacaba brillo a la banca del ‘cole’, ahí se le iban las horas jugando a empujar a sus compas hasta botarlos. No entraba a clases y las notas iban en rojo.

Estaba apenas en sétimo y no le interesaba estudiar y mucho menos ir a la Universidad.

Hoy, los 669 alumnos del Liceo de Villarreal, en Santa Cruz, Guanacaste, tienen claro que gracias a Abraham y a los compas de la “lista negra” estrenarán el primer parque de patinaje o skatepark de un colegio público.

Se trata de una historia de sacrificios y de desafíos que protagonizó un grupo de muchachos, quienes dejaron la banca y recobraron los libros a cambio de un premio: un área de deporte extremo de $30.000.

El mayor de los logros no fue juntar la plata, sino cambiar la actitud y redirigir las fuerzas de los jóvenes, que hoy se burlan de sí mismos y de los viejos tiempos.

En el MEP aplauden, porque la estrategia frenó la deserción en un colegio donde el 18% de los estudiantes de sétimo año no terminaban el curso. En el 2012, la deserción de los primerizos cerró en cero.

Todo comenzó cuando Abraham, Jason, Marcela, Karina, Rodrigo y Keiner fundaron Caimán B, un partido político para competir por el gobierno estudiantil. Ellos ganaron la elección interna con una promesa: construir una rampa para patinetas.

La idea estaba lejos de concretarse a falta de dinero, pero los profesores y la organización sin fines de lucro Acción Joven (que trabajan en colegios guanacastecos en alto riesgo social) convirtieron el sueño en un instrumento de negociación. Definitivamente no habría parque sin un esfuerzo.

“Hicieron una lista negra con los más vagos, nos empezaron a pedir los cuadernos, hasta con fecha, para saber si entrábamos a clases; nos pedían estar armados (andar con el uniforme completo y las faldas por dentro)”, señala Abraham.

A cambio de abandonar la banca y pasar las materias, los muchachos obtuvieron el permiso del director para construir, ya no una rampa, sino un skatepark.

“Los compas no nos creían, ¿los más vagos van a hacer un skate park ?”, recuerda Abraham, sin importarle el calificativo.

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Ya en el 2010 el grupo político se convirtió en un equipo de trabajo, el Team Rider Villarreal.

Con ayuda de Acción Joven, organizaron un concierto en San José cuyos fondos nutrieron el proyecto y redactaron cartas para pedir donaciones a los hoteles de la zona (están a dos km de Tamarindo).

Además, un profesional les donó los planos y la Dirección Nacional de Desarrollo Comunal (Dinadeco) contribuyó con ¢10 millones.

“Nos vigilábamos. ¿Por qué no estás en tal clase?, jale, jale”, relata Dawin Ruiz, otro de los convertidos. Por cuatro años se vigilaron y se ayudaron a pasar el año.

Del grupo original solo uno abandonó el colegio, el resto inaugurará este martes su sueño, con el aplauso en vivo del ministro Leonardo Garnier.

Ana Alfaro, asistente de la Dirección del Liceo, reconoce que el modelo es exitosísimo. Lograron que los muchachos sacaran buenas notas, frenaron la deserción y esperan que el área de recreación mantenga a los más jóvenes cerca de las aulas.

El miércoles, los muchachos, con el respaldo de otra organización de apoyo a la juventud (Sepia), redactaban el reglamento para el uso de las instalaciones.

Entre otras cosas, solo se puede usar durante el tiempo libre y siempre y cuando el interesado tengan buen rendimiento académico. En el parque se promueve la participación de las muchachas sin hacer ninguna discriminación.

“Yo lo que quisiera es que todos los jóvenes de Costa Rica, si tienen un sueño, no se echen para atrás. Que esto sirva para que otros ‘coles’ y que otros maes hagan surgir sus ideas; en este mundo no hay nada imposible. Tengo pensado escribir un libro del Team Rider”, resume orgulloso el espigado y ensortijado Abraham.

Abraham y Dawin son ahora los líderes del ‘cole’ y empiezan a ver más lejos. El primero quiere estudiar ingeniería aeronáutica (dice que si le pone y sale bien en mate), y Dawin pretender viajar a Liberia a estudiar turismo en la Universidad de Costa Rica.

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Vanessa Loaiza N.

vloaiza@nacion.com

Editora digital

Trabaja en la Redacción de La Nación desde 1998. Se especializó en temas de Infraestructura, concesión de obra pública, contratación administrativa y Transportes. Actualmente se desempeña como Editora Web. 

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