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La puerta se abrió en el momento justo

Actualizado el 22 de junio de 2012 a las 12:00 am

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Tras ganar su diploma de sexto grado, su madre le dio la inesperada noticia: no iría al colegio por falta de plata.

Entonces parecía imposible que Alfredo Rocha se convirtiera un día en ilustrador y experto en photoshop.

Mas la esperanza volvió a él cuando se enteró de la existencia del Intel Computer Clubhouse y de la oportunidad que le ofrecía una casa de enseñanza en Concepción de Alajuelita.

La una de la tarde se convirtió en su hora favorita: apenas abrían las puertas del centro; él entraba listo para pasar las siguientes cuatro horas aprendiendo.

El Clubhouse lo acercó otra vez al sistema educativo: desde ahí le ayudaron a ingresar al Centro de Formación Profesional (CFP) Cedes Don Bosco, donde estudia metalmecánica y tiene ayuda económica para hacerlo.

Durante las vacaciones trabaja en una fábrica de tejidos para costear su educación y ayudar a su madre, quien trabaja en limpieza y cuyo salario no alcanza para aliviar las carencias.

En el Clubhouse, un proyecto gratuito que forma parte de Cedes Don Bosco desde hace 10 años, los alumnos de 12 a 18 años de edad aprenden sobre programas avanzados de computación.

El de Alajuelita es el primero de su tipo creado en el país. Hoy existen otros dos, en Hatillo y Ciudad Colón, y todos funcionan gracias al Intel Computer Clubhouse Network, una red de 135 centros en 22 países, patrocinada por Intel, el Instituto Tecnológico de Massachusetts y el Museo de Ciencias de Boston.

Otra oportunidad. Dayana Mendoza estuvo en el Liceo del Sur, en San José, y contó que, por las amistades y la falta de seguimiento a los estudiantes por parte del colegio, ella ni siquiera entraba a las clases. “Cuando mi mamá se dio cuenta, me sacó y estuve un año haciendo el oficio en la casa. Mi mamá me dijo que yo no iba a estudiar porque le había fallado.

“Nos enteramos del Clubhouse por una amiga y mi mamá me dio la oportunidad de ingresar. En el Clubhouse me dieron apoyo para seguir estudiando. Así entré al Centro de Formación”, detalló Dayana, quien cursa el segundo año en Diseño Gráfico.

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Hasta la fecha, el Clubhouse ha abierto sus puertas a 930 jóvenes para que se formen en computación. Ahora, 104 estudiantes asisten a clases regularmente.

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