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Muchos ignoraron actividad en el congreso

El otro 1.° de mayo: entre el desinterés y la desilusión

Actualizado el 02 de mayo de 2013 a las 12:00 am

Día Internacional del Trabajo también sirvió para descansar o ganarse ‘una extra’

Corrupción, economía y falta de cambios encabezan los reclamos

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El otro 1.° de mayo: entre el desinterés y la desilusión

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Lejos de las pasiones del Congreso y los fervores de las protestas, Alberto Gutiérrez, de 49 años, servía desayunos a cuanto cliente se acercarba a la soda Tikal, en Tibás, ayer en la mañana.

Mientras los diputados negociaban puestos y concesiones, el mesero tomaba órdenes de gallo pinto, huevos y natilla, al igual que lo hace todos los días.

“No estoy pendiente de lo que ocurre en la Asamblea. Muy sinceramente, no me llama la atención porque, quede quien quede, no va a mejorar esto...”, sentenció Gutiérrez, con un dejo de desinterés.

A unos 50 metros de ahí, Rodolfo Guerrero, de 42 años, se sentaba en el borde de la acera, mientras esperaba vender las frutas en la cajuela de su pick-up . “Lleve tres y le regalo una unidad”. De desilusión.

“Siempre hay huelgas, pero nunca hacen nada. Este es un país corrupto y, para mí, todos son unos choriceros”, declaró Guerrero, al lado de otro comerciante de la zona, José Luis Soto.

–Don José, usted, ¿qué espera que suceda hoy?

–Yo espero que gane Saprissa –contesta jocosamente–.

A Michael Jiménez, empleado del Hospital Nacional de Niños, sí le tocó libre; usó el día para visitar La Sabana con su esposa y sus hijos.

Mientras le daba vueltas a la pista, al lado de los niños en bicicleta, lo último que le pasaba por la mente era la Asamblea Legislativa. Otros 100 metros de resignación.

“No vale la pena estar pensando en eso, nada cambia. Uno, mejor pasa el rato en familia que pensando en los diputados: si, de todas formas, lo que hacen es irrelevante para uno”, concluyó Jiménez.

En el Parque Metropolitano, muchos otros aprovecharon el día libre de ayer para descansar, recrearse o planear un encuentro familiar con niños y mascotas.

Justamente así vivieron el Día Internacional del Trabajo miles de costarricenses: entre horas (y colones) extras y feriados, pero lejos de la política, que retumbaba en los medios de comunicación.

Las encuestas confirman la tónica que se retrata en las calles: ticos desinteresados en la política y desilusionados con los políticos.

Según una encuesta suministrada a principios de este año por la empresa Unimer, la mitad de los costarricenses entre los 18 y los 37 años siente apatía por las elecciones del 2014.

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En otra encuesta del 2011, una tercera parte de las personas consultadas dijo tener poco interés en la política, mientras que un 25% confesó que esa actividad le resulta indiferente.

Sin embargo, también persiste un pequeño grupo de personas (alrededor de un 11% en el 2011) que todavía halla esperanza en la política. Tal es el caso del pastor y funcionario municipal Julio Castillo, de Guápiles, quien compartió el gallo pinto con su familia.

“Tenemos que interesarnos en esto porque es parte de nuestro vivir y, gracias a Dios, estamos en un país donde podemos elegir”, dijo. “Eso sí, hay muy poco para escoger”, concluyó Castillo.

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