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Seis de sus 11 generadores trabajan a prueba

Planta térmica Garabito ya funciona a media máquina

Actualizado el 03 de octubre de 2010 a las 12:00 am

Motores quemarán unos 137 millones de litros de búnker anualmente

Planta producirá contaminantes, pero es indispensable para evitar apagones

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Planta térmica Garabito ya funciona a media máquina

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Recorrido por proyecto térmico Garabito
                Desde este centro de control se monitorea todo el proceso de producción de la planta Garabito. Personal de la empresa constructora MAN asesora  a los empleados del ICE que tendrán a cargo la operación.    Marvin Caravaca.
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Desde este centro de control se monitorea todo el proceso de producción de la planta Garabito. Personal de la empresa constructora MAN asesora a los empleados del ICE que tendrán a cargo la operación. Marvin Caravaca.

La planta térmica Garabito, que el ICE desarrolla en Montes de Oro, Puntarenas, ya puso a operar los primeros motores para producir energía eléctrica con la combustión de búnker.

Ocurre una década después de que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) planeó su construcción y luego de múltiples atrasos y críticas.

Primero se cuestionó su ubicación geográfica, más tarde los cambios en el diseño y últimamente su impacto ambiental.

La planta, con 200 megavatios (MW) de capacidad instalada, cuenta con 11 motores y sus respectivos generadores de 18,08 MW cada uno.

Seis de esos motores ya fueron instalados y este mes estarán en pruebas por parte de MAN, la empresa alemana responsable de la edificación y puesta en marcha.

Hoy, Garabito aporta 33 megavatios (MW) con tres motores.

Los cinco motores restantes los están trasladando desde un predio en Barranca, Puntarenas, y deben quedar instalados a finales de noviembre o principios de diciembre.

Toda la central, una de las más grandes y modernas de América Central, deberá estar lista para producir a su máxima capacidad a finales de diciembre de este año. Anualmente quemará unos 137 millones de litros de búnker y emitirá cerca de 2.728 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Estas cifras varían de acuerdo con el uso que tenga la planta.

Para este cálculo se estimó que tendría una operación anual del 38% (factor de planta); es decir, trabajará unas 3.800 horas al año.

Garabito es indispensable para evitar apagones, especialmente durante la época seca (diciembre) cuando baja el caudal de los ríos y el nivel de los embalses de las centrales hidroeléctricas.

“Esta planta le dará al sistema eléctrico nacional una enorme garantía y va a elevar nuestro nivel de confiabilidad en el parque térmico, sobretodo durante el verano”, manifestó Gravin Mayorga, subgerente de Electricidad del ICE.

Con la plena entrada en operación de Garabito, el parque térmico de Costa Rica llegará a 600 MW del total de la capacidad instalada, que supera los 2.400 MW.

A ese aporte de energía deben agregarse 90 MW de plantas alquiladas que el ICE mantiene en Barranca, Puntarenas.

Estos motores dejarán de operar en el verano del 2012 cuando se agreguen al sistema unos 170 MW de las plantas Pirrís (hidroeléctrica) y Pailas (geotérmica).

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Garabito se financia mediante un fideicomiso con el Banco de Costa Rica por $360 millones.

Cambios. El diseño inicial de Garabito, elaborado en el 2001, era de una planta de 150 MW, a diésel.

Sin embargo, por restricciones macroeconómicas no se le autorizó financiamiento al Instituto.

En el 2006 se replanteó con un financiamiento por fideicomiso y se modificó la tecnología: sería una planta de búnker de 200 MW.

Eduardo Longan, director del proyecto, explicó que en esa decisión pesaron varios factores.

Los principales: que el búnker era un combustible más barato y menos contaminante, pues tiene menos azufre que el diésel

“Además, al cambiarnos a una tecnología más flexible, en el futuro podemos operar con otro tipo de productos, como los biocombustibles”, aseguró Longan.

El cambio obliga al Instituto a transportar el carburante en cisternas desde Moín pues, a diferencia del diésel, el búnker no se puede bombear por el poliducto.

Esto ocurrirá en el primer año de operación. Luego, el búnker se importará por el puerto de Caldera y de ahí se transportará en camiones. Posteriormente se construirá un ducto hasta la generadora.

E ICE defiende la decisión de usar búnker. “A pesar del incremento en el precio por el transporte, el búnker sigue siendo más rentable”, aseguró Gravin Mayorga.

El diésel que utilizan las plantas del ICE – unas propias y otras alquiladas– cuesta hoy ¢456 por litro. El búnker que alimenta Garabito tiene un precio de ¢282 por litro.

Esto abarata el costo por kilovatio. Según el ICE, Garabito producirá a $0,219/ por kilovatio hora (kwh), muy por debajo del costo promedio de la energía térmica de otras plantas: $0,46 por kwh.

Empero, la electricidad que produce Garabito es más cara y contaminante que la generada con agua, viento o vapor volcánica.

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