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Paul Brenes, en una lucha contra cinco agujas de peajes

Actualizado el 15 de abril de 2013 a las 12:00 am

Paul Brenes Cambronero, el recién egresado en Derecho, amante de la historia de su Moncho querido, que lo vio nacer hace 58 años. El rostro más conocido en la lucha contra la concesión de la carretera San José-San Ramón, asegura que no aspira a ser diputado porque es un cargo “penoso”.

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Pedro Castro subió las gradas del auditorio en Casa Presidencial, en Zapote. En la televisión, la periodista lo anunció: “Castro tomará las riendas del Ministerio de Obras Públicas y Transportes desde hoy, a petición de la presidenta”.

Muy confiado del reto que asumía, respondió a la consulta sobre sus prioridades en ese despacho: “Vengo a renovar al Conavi y acelerar la adjudicación para la ampliación de la carretera a San Ramón”.

Era el 17 de octubre del 2012. Paul Brenes Cambronero despegó los ojos de la computadora y los posó en el televisor al escuchar la combinación de las palabras “acelerar”, “adjudicación” y “San Ramón” en una misma expresión.

El silencio habitual de su casa en San Ramón, Alajuela, y su culto sacramental a los datos históricos que observaba en la computadora, como historiador que es, se detuvieron para digerir lo que acababa de escuchar.

Subió el volumen, pensó un par de minutos, y se dijo a sí mismo: “Tengo que hacer algo para frenar esta concesión”.

El 10 de setiembre, Brenes apagaba 58 velitas y también haber terminado los estudios de Derecho que tomó cinco años atrás, en la Universidad de Costa Rica (UCR). Lo acompañaban sus hijos Paola, de 34 años; Carlos, de 31 años; Luis Rolando, de 27, y su esposa Sonia Hernández, presidenta del Colegio de Psicólogos.

Con los conocimientos frescos en Derecho, la madurez de la escuela de la vida y el tiempo libre suficiente, el 24 de diciembre, mientras preparaba la pierna de cerdo que compartiría con sus nueve hermanos, tres hijos y varios sobrinos, tomó la decisión: emprender la lucha contra la concesión de la carretera San José- San Ramón.

“No me considero un líder dentro del movimiento. Soy un miembro del Foro; somos muchos los que estamos al frente. Es un acto de soberanía popular y no se detiene hasta derogar la concesión”, dijo.

Esa frase no la pronunció exaltado ni con la voz alta, más bien muy confiado y tranquilo, reposando en un sillón de la terraza de su casa y en compañía de sus cuatro “guardaespaldas”: Roberto, Kiko, Consuelo y Sofía (un gato y tres pequeños perros).

Desde ese diciembre sabía que había cruzado una línea que no tenía vuelta atrás. Y que la cordialidad inmediata que lo caracteriza y la gracia criolla de un moncheño puro, serían las herramientas de ahora en adelante.

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Junto a un grupo de vecinos, conformó el denominado Foro de Occidente, que integra los cantones que no aceptan la concesión de la carretera a San Ramón.

Las redes sociales fueron la catapulta del movimiento en San Ramón, que luego llegó a Naranjo, Palmares, Zarcero, Valverde Vega y el cantón Central de Alajuela.

Compartir por cinco años con universitarios de 18 a 25 años, le permitió conocer el poder de las redes sociales antes de unirse al movimiento contra la concesión y aplicarlas en su pasión: la historia del país y de San Ramón.

En un día habitual, le dedica cuatro horas a alimentar el sitio en Facebook llamado Yo también soy de Moncho , que ya supera los 21.000 miembros y que habla de la historia de San Ramón, con fotografías del pasado.

Tal vez, el uso de redes y la columna que escribe en el periódico local El Sol de Occidente lo hacen un personaje conocido en San Ramón y, a la postre, la cara más recurrente en los medios como líder del movimiento, aunque insiste en que él no es el líder. “Somos muchos en esta lucha”, manifestó.

Tuvo dos roces con la política. De 1998 a 2002 fue asesor legislativo y también en el 2002 aspiró a ser alcalde municipal de San Ramón.

“Conocí la política y no me gustó. Yo no entré a esta lucha por interés político; me llamó el patriotismo. Lo último que quiero hacer en la vida es ser diputado. Ser diputado en este momento es penoso”.

Hasta el final. Con tanto tiempo para dedicarse al movimiento, muchos se preguntarán: ¿de qué vive Paul Brenes?

“Vivo de trabajar junto a un abogado, porque aún no me he graduado; estoy con la tesis. Escribo una columna en el periódico local y soy escritor de libros de historia y de anécdotas”, respondió.

–¿Y hasta dónde piensa llegar?

–Ahora mi cabeza es un bodoque. Porque el cansancio es grande. Pero llegaremos hasta derogar esta concesión.

Aseguró que al movimiento solo lo contradicen Laura Chinchilla, presidenta de la República, y Pedro Castro, ministro de Transportes.

“Solo Laura y Pedro contradicen lo que les indica el pueblo. Nunca me imaginé cuando el ministro asumió el cargo que yo iba a tener que sentarme tantas veces a debatir con él sobre la carretera. Y con la presidenta, solo una vez la he tenido enfrente y cara a cara”.

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–¿Y qué le dijo en ese momento?

–Nada, porque fue en la papeleta de las elecciones del 2010 y vieras que no voté por ella.

–¿Qué le diría hoy de tenerla al frente?

–Que no somos enemigos, somos el pueblo. Así es que escúchenos y derogue esa concesión.

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