| Asesinato tiene en vilo a comunidad

Madres escoltan a hijos a escuelas en Limón

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      Los escolares y colegiales del barrio María Luisa de la Bomba, en Matama, Limón, viajan a la escuela en grupos o con un vecino. | JESSICA SALAZAR.
Los escolares y colegiales del barrio María Luisa de la Bomba, en Matama, Limón, viajan a la escuela en grupos o con un vecino. | JESSICA SALAZAR. ampliar

Limón. Los oficios domésticos y el almuerzo quedaron de lado, el pasado miércoles, en los hogares del barrio María Luisa de La Bomba, en Matama, Limón.

Madres con niños aún en brazos caminaron en grupos, escoltando a sus hijos a la escuela o al colegio, con el recuerdo fresco de la muerte de Audely Hernández, una joven de 13 años que apareció sin vida en un potrero, cerca de su casa, en noviembre pasado.

Los 300 pobladores de esta comunidad, dedicados a la corta de banano, temen por los niños y jóvenes que deben caminar desde 45 minutos hasta más de una hora para llegar a sus centros educativos.

“No estoy dispuesta a mandar sola a mi hija. Ella cursa el sétimo grado y, si es de venir a dejarla y recogerla todos los días, me tocará hacerlo. Ella tendría que caminar más de una hora por zonas muy solitarias”, afirmó Anabell Jiménez, madre de una de las colegiales.

Por su parte, Jannieth Córdoba pidió ayuda a las autoridades.

“Yo no pienso arriesgar la vida de mi hija. Así que le pido al Gobierno que nos ayude y nos ponga una buseta. No queremos que muera ni una niña más y, si me toca levantarme temprano y dejar el oficio para después, lo haré para respirar, sabiendo que mi hija está segura”, dijo Córdoba.

Vecino servicial. Con en el inicio del curso lectivo, el pick- up de Otto Hernández se convirtió en una periférica para los vecinos: unas 25 personas, entre estudiantes de kínder, escuela y colegio, se suben en el cajón del pequeño carro rojo por temor a que el asesino de Audely Hernández ataque nuevamente a otra joven de la localidad.

“Mi preocupación es que mi carrito es viejo: un día está bueno y otro, no; y tampoco es la mejor manera para que ellos viajen, aunque, por ahorita, sí es la más segura”, aseguró Otto Hernández.

“Mientras el carrito prenda o mientras llegue la buseta, vendré antes de las 7 a. m. cargado de estudiantes, y volveré a la 1 p. m. para llevarlos de vuelta a la casa”, agregó el agricultor.

Quienes no viajaron con Otto Hernández, caminaron en grupos de dos o más niños.

Al respecto, el director del Colegio de Aguas Zarcas, Santiago Jiménez , aseguró que ya se tramitó el transporte para los estudiantes de ese centro educativo.

“Ya nosotros entregamos todos los requisitos que nos pidió el Ministerio. Yo espero que en la otra semana ya estén presentados en la Rirección Regional de Limón”, dijo.

“Ahora estamos esperando agilizar el proceso en el Departamento del Programa de Equidad del Ministerio de Educación”, agregó el director.

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Noticia La Nación: Madres escoltan a hijos a escuelas en Limón