Falta de materiales no puede ser impedimento para asistir a clases, según MEP

Lista de útiles debe ajustarse a bolsillo de familias pobres

Ministerio dice que centros educativos deben ser flexibles ante limitaciones

Familia pobre hace grandes sacrificios para comprar lo básico


        
        
      Francisco Balladares (izq.), de Pocosol de San Carlos, no recibe salario fijo ni aguinaldo. Cada año, él y su familia se someten a grandes sacrificios para comprar los útiles y  que los niños vayan a la escuela. | CARLOS HERNÁNDEZ.
Francisco Balladares (izq.), de Pocosol de San Carlos, no recibe salario fijo ni aguinaldo. Cada año, él y su familia se someten a grandes sacrificios para comprar los útiles y que los niños vayan a la escuela. | CARLOS HERNÁNDEZ. ampliar

Ciudad Quesada. Desde hace cinco meses, el humilde parcelero de Pocosol de San Carlos, Francisco Balladares, le pasó la tijera a su lánguido presupuesto, con la mira sobre enero. Cuando va al súper, las compras se limitan al arroz, los frijoles, la leche y el azúcar.

Cinco de sus siete hijos están en la escuela o el colegio y solo así es posible hacerle frente a los gastos por los útiles y uniformes al inicio del curso lectivo.

“O les compraba carne y pollo, o les compraba útiles, y ellos escogieron los cuadernos a sabiendas de que estudiar, convertirse en profesionales, es la única manera de tener mejor vida”, relata el campesino del asentamiento El Plomo, en la frontera con Nicaragua.

Un accidente que sufrió años atrás le provocó una lesión que le dificulta encontrar un trabajo fijo con seguro. “Vivo de chambear”, confiesa.

“Estoy orgulloso de mis hijos porque siempre responden sin quejas. Las dos mayores, que están en el colegio, aprovechan sus vacaciones para ganar una extra como niñeras”, agrega el hombre de 46 años.

Angustiado, Balladares explica que necesita al menos ¢300.000 para cubrir los gastos –sin incluir los zapatos–. Este año solo logró reunir ¢200.000, y con eso se las tendrá que ingeniar.

Sin embargo, las limitaciones no impiden que los niños estudien, ni tampoco que vean resultados: las buenas calificaciones de Yendri, la mayor, le permitirán ingresar al Colegio Científico de San Carlos con beca, a partir de febrero.

Flexibilidad. La pobreza no debe ser un impedimento para asistir a clases, según explicó Guiselle Cruz, directora de Desarrollo Curricular de Ministerio de Educación Pública (MEP).

Cruz reiteró que la lista de útiles recomendada es una guía para los padres, para que no haya “solicitudes excesivas”, las cuales pueden denunciarse ante el director del centro educativo o ante la dirección regional.

Asimismo, resaltó que los centros educativos deben ser flexibles ante las limitaciones socioeconómicas de los estudiantes.

“No tienen que ser cosas nuevas y (la lista) es un lineamiento general, pero no es un determinante para el ingreso del estudiante al centro educativo”, manifestó Cruz.

Por su parte, el ministro de Educación, Leonardo Garnier, aclaró que la flexibilidad no se aplica a quienes incumplen con las normas de vestimenta por elección.

Cruz también resaltó que existen iniciativas públicas y privadas para subsidiar las compras o donar los materiales.

Las becas de Avancemos, para colegiales, van desde los ¢15.000 mensuales para alumnos de sétimo año hasta ¢50.000 para los de duodécimo. El año pasado se otorgaron más de 178.000 ayudas.

Por su parte, el Fondo Nacional de Becas (Fonabe) dio apoyo a más de 200.000 el año pasado. Para niños, la beca actual ronda los ¢11.000.

Sin embargo, los beneficiarios de Fonabe a menudo enfrentan trámites engorrosos y constantes retrasos en los giros.

Así le ocurrió a Balladares, quien pidió prestados los ¢15.000 que necesitaba al abrir una cuenta bancaria para el depósito de dos becas, que nunca llegó.

Uno de cada tres niños y adolescentes vive en condición de pobreza, según el programa Estado de la Nación. El problema más crítico se vive entre menores de 12 años.

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