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Asociación Pro Indígena Quircó reúne 150 voluntarios para llevar atención

Emisarios de la salud llegan con manos llenas a reserva cabécar

Actualizado el 16 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Médicos, dentistas, veterinarios, el TSE y estudiantes visitan territorio indígena

Entidad sin fines de lucro ayuda a indígenas de las zonas más alejadas

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Emisarios de la salud llegan con manos llenas a reserva cabécar

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Mayela Herrera García es una indígena de la comunidad de Roca Quemada, que está a un día de camino de otra tan alejada como la de Tsipirí, en las entrañas de Turrialba, en Cartago.

Ella es una de los indígenas que cada año asisten a Tsipirí a la convocatoria que hace la Asociación Pro Indígena Quircó, una organización que procura mejorar la calidad de vida esa población.

Durante la última visita de Quircó, que se realizó el 21 y el 22 de julio, Herrera hizo fila para ver a un dentista y para que los médicos curaran la gripe de su bebé.

Tsipirí se ubica en la Reserva Indígena Chirripó Cabécar, adonde solo se puede acceder desde Grano de Oro de Turrialba.

Cuando la Asociación Quircó está en la zona, es usual observar, conforme se va llegando, los coloridos techitos de una centena de tiendas de acampar que pertenecen a los visitantes, también llamados sikuas (“personas no indígenas”, en cabécar).

Este diario acompañó a Quircó en una de sus jornadas. Sus voluntarios se instalaron cerca del salón comunal de Tsipirí.

Médicos, dentistas, veterinarios, estudiantes y hasta personal del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) son parte de los 150 voluntarios que, unas cinco veces al año, se animan a llevar medicinas, alimentos y otros productos a este territorio indígena.

Alivio. La exuberante vegetación contrasta con los monótonos cultivos de banano. En este lugar la consulta médica es escasa y el acceso es el problema principal.

Ante este problema, un grupo de doctores decidieron a adentrarse en la montaña, de cuando en cuando, para ayudar a quienes tuvieran alguna dolencia. De eso hace ya unos 40 años. Así nació la Asociación Pro Indígena Quircó.

“Según las estadísticas, esta es la población más pobre de todo el país. Antes entrábamos a todas las reservas indígenas: a Talamanca, al Valle de la Estrella, etcétera. Pero, viendo que somos de Cartago y que la necesidad está aquí, le damos énfasis a Turrialba”, afirma Jorge Fernández Calderón, presidente de la organización.

Para estos indígenas, la llegada de Quircó es un alivio y, mediante los líderes comunales, se va corriendo la voz de las fechas en que visitará la zona.

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Visita. La estampa es pintoresca: alrededor de 50 indígenas hacen fila, junto a sus caballos y perros, para que veterinarios y estudiantes los examinen.

Los parásitos son el mal más común en las bestias de carga.

La visita de estos especialistas voluntarios es la única oportunidad que tienen los indígenas de curar los animales enfermos. Las medicinas las consigue la Asociación Quircó mediante donaciones.

“La Asociación brinda atención integral: traemos medicina, odontología, farmacia, veterinarios y todas las especialidades que se puedan conseguir. Además, traemos ropa, canfín, botas y más. Eso hace que el interés del indígena por venir sea muy grande”, afirmó Rodolfo Villalobos, miembro de Quircó y funcionario del TSE.

Villalobos lo cuenta mientras realiza el conteo de un puñado de cédulas de identidad y las clasifica en sobres rotulados. Él explica que Tsipirí es una comunidad cuya céntrica ubicación hace que habitantes de todas estas comunidades acudan a recibir su documento.

La cédula no es lo único que se puede tramitar aquí. Declaración de nacimientos de niños que han nacido en la montaña, reconocimientos de paternidad y otros trámites se pueden realizar en el puesto del Registro Civil que el Tribunal Supremo de Elecciones instaló dentro del polvoriento salón comunal, construido por Quircó.

La preparación de cada gira toma, al menos, dos meses. Los voluntarios van en vehículos propios, y Gerardina Martínez, una conocida cartaginesa, cocina para todos los voluntarios.

Cerca de 16 estudiantes de medicina de la Universidad Hispanoamericana validarán las visitas al territorio indígena como trabajo comunal.

Mientras tanto, los estudiantes de la carrera de Odontología de la Ulacit realizan estas giras como voluntariado.

“Esta es una actividad de vinculación con las comunidades. No les vale como TCU (trabajo comunal universitario), pues los profesionales deben aprender a vincularse con las comunidades”, dice Mariela Padilla, decana de la Facultad de Odontología.

Financiamiento. El dinero es poco y la Asociación Quircó busca financiarse como puede. El Club 4x4 Cartago es una de las fundaciones que les brindan apoyo.

Los medicamentos son financiados por donaciones de la empresa privada, mediante la actividad anual del Club 4x4, donde se cobra entrada y se vende comida.

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En las visitas se reparten ropa, botas de hule, machetes y canfín, todo donado a la Asociación.

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