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Alberto Cañas

‘En Costa Rica ya no hay nada solemne’

Actualizado el 28 de abril de 2013 a las 12:00 am

Alberto Cañas Presidente de la Asamblea Legislativa, 1994

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‘En Costa Rica ya no hay nada solemne’

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                 | JORGE CASTILLO
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Reconoce que ya no está tan atento a lo que ocurre los 1.° de mayo en la Asamblea Legislativa. No es tan importante y ya nada es solemne. Pero igual se recuesta en su silla, escucha preguntas y contesta sin mezquindad a su estilo: resollando, criticando y recordando.

¿Se le da demasiado valor al 1.° de mayo?

Es el día en que el presidente entrega su mensaje anual. También se inicia una legislatura, pero eso no tiene ninguna importancia.

¿Ni siquiera porque se elige el presidente legislativo?

La importancia de ser presidente del Congreso es muy relativa. Ahora se tienen menos atribuciones que cuando estuve. Antes era una especie de ama de casa y conseguí que todo eso lo pasaran a otro lado. Ahora el presidente del Congreso se centra en lo legislativo.

¿No influye el presidente en la calidad de la labor legislativa?

Como todo en el mundo, la calidad humana es básica. Si usted elige a un presidente inteligente, le va mejor que si elige a un tonto; si elige a un hombre honrado, le va mejor que si elige a un sinverguenza.

¿Se debe cambiar cada año al presidente del Congreso?

Es que eso creen. Estudiando la historia de Costa Rica, en los años 20 don Arturo Volio fue presidente del Congreso seis años seguidos y a nadie se le ocurrió discutírselo, porque dirigía aquello de maravilla.

¿Puede mejorar la calidad del trabajo legislativo?

La Asamblea actual es muy mala. Tiene muy pocos diputados de categoría. Son cinco o seis.

¿Antes negociaban de todo?

No, no, no. No hay que negociar nada. La fracción con mayoría escoge a uno. Tal vez se peleen entre ellos, pero son de los mismos.

Eso cuando había mayorías.

Entonces hacen la mayoría. Ahí es donde hacen cada barbaridad.

¿Cómo fue cuando lo eligieron a usted presidente del Congreso?

No teníamos mayoría, pero teníamos a un diputado de Cartago que era muy listo y siempre votaba por el Gobierno a cambio de partidas específicas y cosas de esas.

¿Cachimbal?

¡Cachimbal! Los cuatro años votó por nosotros; teníamos que negociarlo. Por cierto que una vez lo que pidió fue que le nombraran a una sobrina en un puesto en la Asamblea. Diay, se le nombró. Esa muchacha resultó de primera.

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¿Pedía poco Cachimbal?

Esa vez pidió eso. Otras veces pedía que le arreglaran caminos en sus pueblos o techos de escuelas o un vidrio pa’ una iglesia de allá. Así fue diputado un montón de veces y, cuando no, ponía a alguien suyo.

Ahora es más difícil, con tanto partido pequeño.

Hay demasiados. Era mejor antes con un Estado que no tenía que negociar con el partido de los tuertos, el de los rencos y el de los tontos. Eso es un disparate; es falta de madurez política.

¿Debe ser solemne la sesión del 1.° de mayo?

En Costa Rica ya no hay nada solemne. En cualquier momento el arzobispo da misa en camiseta.

Pero visten distinto ese día.

Solo el saco negro y el pantalón de fantasía. Ya no usan chaqué.

¿Resalta algún discurso presidencial especialmente bueno?

Ha habido mensajes sensacionales, como el de Calderón Guardia en 1942, cuando anunció las Garantías Sociales y el Código de Trabajo.

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