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Proyecto de $40 millones permite atraque hasta de 257 barcos y expendio de combustible

Construcción de marina en golfo Dulce divide a Puerto Jiménez

Actualizado el 13 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Inversionista ofrece 400 empleos y defiende plan para evitar contaminación

Científicos temen que obra afecte ballenas, delfines y manglares cercanos

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Construcción de marina en golfo Dulce divide a Puerto Jiménez

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                         La marina para 257 botes se construiría en este mismo sitio del golfo, en el atracadero del hotel Crocodile Bay. | MARVIN CARAVACA
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La marina para 257 botes se construiría en este mismo sitio del golfo, en el atracadero del hotel Crocodile Bay. | MARVIN CARAVACA

Puerto Jiménez. Golfito. Es un paraíso natural a siete horas de San José, hábitat de manglares, la cuna en la que nacen las crías de la ballena jorobada y el refugio de delfines, tiburones y tortugas.

El golfo Dulce es el más poderoso atractivo turístico del Pacífico sur –junto a Corcovado y la isla del Caño– . Sin embargo, los habitantes de Puerto Jiménez están diametralmente opuestos en las formas de explotarlo.

La construcción de una marina de $40 millones en las aguas del golfo caldea los ánimos de los lugareños. Unos defienden la generación de empleo y desarrollo y, otros, advierten sobre los posibles riesgos ambientales de la obra.

La sociedad anónima Bahía Cocodrilo cuenta con la mayoría de los permisos gubernamentales para construir una marina con capacidad para atracar 257 botes de entre 40 y 250 pies de largo (12 a 76 metros), expendio de combustible, nueve puestos en dique seco y 80 residencias con vista al mar.

Para su operación es necesario que se realice un relleno de 1,6 hectáreas dentro del golfo.

El proyecto es liderado por el estadounidense Cory Williams, director de operaciones del hotel Crocodile Bay, que funciona desde 1998 en Puerto Jiménez.

El inversionista está en búsqueda de socios para financiar la Marina Cocodrilo, aunque desde ya asegura que la construcción empezará en julio del 2013 y ofrecerá hasta 400 puestos de trabajo directos.

Según alegó, en entrevista con La Nación, en el país existe un principio “erróneo” de que “las marinas son contaminantes”; pero adujo que los requisitos que exige la Comisión Interinstitucional de Marinas y Atracaderos (Cimat) se fijan para garantizar que no haya contaminación del golfo.

Óscar Villalobos, empresario hotelero de la zona, defendió las medidas ambientales de la marina, pues alega que en el actual atracadero municipal los boteros lavan las pangas y todo el jabón y los aceites se descargan en el mar.

En la otra acera, la obra asusta a una parte de los vecinos, a grupos ecologistas como Pretoma y al Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Costa Rica (Cimar).

Estos últimos temen que un eventual derrame de hidrocarburos pueda contaminar las aguas del golfo e impactar el humedal de Puerto Jiménez, el manglar del río Platanares y el Refugio de Vida Silvestre Platanares-Preciosa.

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Un sitio único. Álvaro Morales, director de Cimar, calificó al golfo como un ecosistema inmensamente frágil, que debe protegerse.

Explicó que, por sus características, se puede catalogar como un fiordo tropical (golfo estrecho y muy profundo y el único en la costa pacífica americana), en cuyas aguas se forma una fosa de aproximadamente 200 metros de profundidad.

En sus profundidades (a más de 60 metros), disminuye la cantidad de oxígeno y unas bacterias anaeróbicas (que trabajan en ausencia de oxígeno), liberan nitrógeno.

El nitrógeno lo usan las microalgas para la fotosíntesis, y ellas son la base de la cadena alimentaria. Este es el segundo lugar del planeta donde ocurre este proceso.

El Cimar también denuncia que la contaminación sónica de los botes daña la orientación por eco localización (tipo sonar) que utilizan los delfines nariz de botella ( Tursiops truncatus ) y la comunicación por sonidos de la ballena jorobada. Según Morales, en el golfo habita el 25% de la diversidad marino-costera del Pacífico costarricense y aun así carece de una categoría de protección por parte del Ministerio del Ambiente y Energía (Minaet).

Confrontación. Wálter Aguirre, presidente de la Asociación de Desarrollo de Puerto Jiménez y vocal de la Cámara de Turismo, sostiene que no existen estudios específicos para denunciar que esta marina compromete el recurso natural.

Criterio opuesto –aunque son miembros de la misma Asociación– manifiesta Marielos Villalobos, quien lidera la comisión ambiental del grupo. Ella adversa la marina y sostiene que el desarrollo de la comunidad depende de iniciativas más amigables, como el ecoturismo o el agroturismo.

Ella y quienes integran la comisión ambiental habían cifrado sus esperanzas de frenar el proyecto en un recurso de amparo que se presentó en Sala IV desde el 2008.

Empero, en enero pasado los magistrados rechazaron el recurso y dieron luz verde al proyecto. Ahora la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) está a la espera del voto integral de la Sala para decidir si reactiva la viabilidad ambiental de la Marina Cocodrilo.

Cynthia Morales, asesora legal del ministro de Ambiente, René Castro, explicó que la Setena no reactivará la viabilidad, hasta que revise si los magistrados fijan nuevas medidas cautelares.

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“En caso de que la Sala IV pida requerimientos adicionales, la Setena podría exigirle nuevos estudios a la empresa inversionista”, antes de que pueda empezar a construir, expresó la abogada.

Juan José Jiménez, miembro del Área de Conservación Osa, del Minaet, sostuvo que la entidad no puede oponerse a las marinas, pues son proyectos legales en el país.

Aun así, instó a que se realicen más investigaciones sobre el impacto de esa marina en las migraciones de ballenas y en la población residente de delfines.

Si hay riesgo, debe primar el in dubio pro natura , alegó Jiménez.

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Vanessa Loaiza N.

vloaiza@nacion.com

Editora digital

Trabaja en la Redacción de La Nación desde 1998. Se especializó en temas de Infraestructura, concesión de obra pública, contratación administrativa y Transportes. Actualmente se desempeña como Editora Web. 

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