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Caída de puente obliga a ir en bote a clases

Actualizado el 07 de febrero de 2013 a las 12:00 am

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Caída de puente obliga a ir en bote a clases

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                         Mientras no arreglen el camino, Alain Valerio deberá navegar con sus hijos, Brandon y Alain, a la ida y regreso de la escuela. | CARLOS HERNÁNDEZ
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Mientras no arreglen el camino, Alain Valerio deberá navegar con sus hijos, Brandon y Alain, a la ida y regreso de la escuela. | CARLOS HERNÁNDEZ

San Carlos.- A las 5 a.m. de este miércoles, ya estaban en pie, deseosos de llegar puntuales el primer día de clases.

Una hora y 15 minutos después, Brandon y Alain Valerio Murillo, de 11 y 8 años, respectivamente, abordaron el María José, un viejo y deteriorado bote de fibra de vidrio para navegar por las aguas del río San Juan.

En esa nave, de apenas ocho caballos de fuerza y con fallas frecuentes, los hermanos esperaban llegar pronto a la Escuela de Chorreras de Cutris. para comenzar el quinto y tercer grados.

Con aguas tranquilas, el recorrido tardó 35 minutos, siempre con vista a la polémica trocha.

Para ingresar a aguas nicaraguenses, el padre, Alain Valerio, debió cumplir la condición indispensable de portar la bandera del vecino país en la embarcación.

Antes de que la trocha llegara hasta el frente de su casa, los hermanos Valerio debían caminar o viajar a caballo por un angosto trillo de montaña, los casi 7 km que los separa del centro educativo.

La nueva ruta les facilitó el camino al aula; sin embargo, la alegría les duró pocos meses ya que en octubre aparecieron nuevamente las dificultades.

Un puente situado a 2 km al este de su casa, se desplomó y las lluvias de diciembre causaron otros daños que hacen imposible el paso.

Ante esta realidad, a los Valerio solo les quedaban dos opciones. No asistir a clases o gastar diariamente ¢7.000 en gasolina para viajar por el río nicaraguense.

Por ayuda. Al final, la familia se inclinó por la segunda, pues los niños insisten en que no quieren abandonar la escuela.

No obstante, el padre advirtió ayer, de que si el Estado no ayuda a sus hijos con una beca, muy a su pesar tendrá que sacarlos.

“Yo soy un campesino pobre que no quiere que sus hijos se queden analfabetos, pero si no me ayudan, ese será el triste destino de ellos”, afirmó Valerio frente a Jeannette Méndez, maestra de sus niños.

Méndez dijo entender la angustia del padre, quien también está preocupado por el pésimo estado de la pequeña escuela de Chorreras de Cutris.

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Víctimas del comején, las paredes del centro educativo están podridas. De hecho, una de ellas amaneció ayer en el suelo.

Las otras, entretanto, podrían desplomarse en cualquier momento, lo mismo que los pupitres que están en estado calamitoso.

Según la educadora, le solicitaron al Ministerio de Educación Pública una nueva planta física pero que la respuesta, hasta ahora, fue negativa.

“El MEP alega que el terreno de la escuela no tiene escritura por estar dentro de la llamada franja inalienable”, manifestó Méndez.

”Eso significa que si el sector privado no nos ayuda, corremos el riesgo de tener que trabajar al aire libre y en peligro”, comentó la docente.

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