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Ahora, accionan máquinas, reciben el tiquete y cobran a los conductores

Boleteros se adueñan de nuevosparquímetros electrónicos

Actualizado el 15 de junio de 2013 a las 12:00 am

Ahora, accionan máquinas, reciben el tiquete y cobran a los conductores

Municipalidad anuncia operativos para eliminar a los intermediarios

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Boleteros se adueñan de nuevosparquímetros electrónicos

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Tras la instalación de los nuevos parquímetros electrónicos en San José, los boleteros encontraron como sostener su oficio: ahora accionan las máquinas, reciben el tiquete y cobran luego a los conductores.

Trece años después, Jeffrey Segura sigue aquí, al costado norte del Hospital Calderón Guardia.

Ya no carga los talonarios de boletas de parqueo; ahora, tiene el código pin que compró en el Banco Nacional y que le sirve para continuar con su trabajo.

Tras la instalación de los nuevos parquímetros electrónicos en San José, los boleteros encontraron cómo sostener su oficio: ahora accionan las máquinas, reciben el tiquete y luego cobran los conductores.

Sin embargo, este comportamiento no era el efecto esperado por las autoridades. Cuando el Departamento de Control Vial de la Municipalidad de San José inauguró oficialmente los 60 parquímetros, el pasado 1.° de junio, una de sus metas era desarticular el negocio de estas personas.

Según los jerarcas municipales, el sistema –con capacidad para 1.450 espacios– fue diseñado con el fin de favorecer al usuario, reducir los costos al quitar al intermediario y facilitar la gestión.

La lógica era que, sin boletas, no habría boleteros. La gestión del pago quedaría por cuenta exclusiva del conductor. El Ayuntamiento josefino creyó haber encontrado el mecanismo para eliminar a esos intermediarios.

Incluso, el reglamento que regula los parquímetros prohíbe, explícitamente, la intervención de terceros.

“Los famosos boleteros siempre han sido un punto negro para nosotros. Jineteaban las boletas, las reutilizaban y perjudicaban tanto la recaudación como al usuario”, explicó Emmanuel Vargas, director de Control Vial.

El experimento, al menos inicialmente, falló. La mañana del 1.° de junio, luego de tener el mes de mayo como prueba con ambos sistemas –boletas y parquímetros–, docenas de guachimanes llegaron a las calles josefinas para empezar la jornada de trabajo.

Fernando Jiménez fue uno de ellos. Cuidador de carros desde 1988, antes compraba 3 o 4 talonarios diarios (a ¢12.750 cada uno, con 50 boletas de media hora).

En la actualidad gasta un monto similar en la compra de códigos PIN del Banco Nacional, que le sirven para activar las máquinas.

Sobre este fenómeno, los jerarcas de la Municipalidad de San José se encuentran divididos: por un lado hay optimismo porque hoy no es posible alterar las máquinas, pero también están decididos a excluir a los boleteros.

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“Por ahora nos estamos acomodando, pero en un par de meses ya empezaremos con los operativos policiales. No podemos sacarlos de las aceras, pero sí que no usen las máquinas”, sentenció Vargas.

En la calle. Un equipo de este diario hizo un recorrido el viernes trasanterior. Al costado norte de los tribunales de San José un carro se estacionó. De repente, María Cristina Vargas dejó el puesto donde vendía bebidas y confites y corrió hacia el parquímetro.

Regresó poco después con un tiquete. Es una rutina que se repite en otras partes de la ciudad.

“Estos son clientes de toda la vida que están acostumbrados a trabajar con uno”, dijo Fernando Gutiérrez, un cuidador de carros que se gana la vida en barrio Aranjuez.

Los conductores reciben la ayuda gustosos. Nadie los obliga, y para alguien que no conozca el sistema, se le facilita el proceso.

“A mí me parece un proceso muy delicado, entonces lo hago mediante el muchacho. Lo conozco desde hace años y le tengo confianza”, explicó Amada Barra, en Aranjuez.

Por cada servicio que prestan, estos “administradores” de los parquímetros se ganan entre ¢150 y lo que el cliente quiera regalarles.

Sin embargo, una queja común entre los boleteros es que los pines del Banco Nacional quedan con un saldo inutilizable luego de vender todas las medias horas. Al de ¢10.000 le sobran ¢55, al de ¢5.000 le quedan ¢155 y ¢215 al de ¢2.000.

La Municipalidad explicó que esos saldos se pueden retirar afiliándose al www.cpsparking.ca y cargándolos a un monedero virtual. Setex, empresa que administra el sistema, aclaró que ellos tramitarán cualquier solicitud.

Allí se atiende igual a cuidadores de carros que a conductores, dijo Adolfo Hidalgo, de Setex.

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