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Casi 50 años sin planificación urbana

La ciudad está al revés

Actualizado el 23 de diciembre de 2001 a las 12:00 am

País procura "ordenar" caos con un plan nacional

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La cabeza en los pies, los pies en la cabeza y el ombligo en la espalda. Todo al revés en la mayor parte de las ciudades del país, como resultado de casi 50 años de crecer y crecer sin una pizca de planificación urbana.

Se nota en la capital, San José: al perder el año pasado la oportunidad de ordenar su transporte público (mediante la renovación de las concesiones) tendrá que soportar por siete años más el caos que existe, con el agravante de que habrá más gente y carros.

También es evidente en San Carlos: aquí, como en todo el territorio, hace falta una red de alcantarillado sanitario para las aguas negras porque no se previó el crecimiento de la población.

En consecuencia, los ríos Peje y Platanar, y las quebradas San Isidro y San Pedro están hasta la coronilla de materia fecal.

Y si se trata de Cartago, Limón o Alajuela, la situación no varía mucho. En el cinturón de la antigua metrópoli han proliferado los asentamientos precaristas; en Limón las casas le han venido comiendo terreno a los manglares, y en Alajuela el gobierno local se desvive por resolver la protección de las nacientes de agua tras heredar un lío con la poca definición de los usos del suelo.

¿Tendrá solución esa fórmula asfixiante donde se combinan la desorientada metropolización, el tráfico "in crescendo" , el humo, los ríos contaminados y las miles de toneladas métricas de basura?

Un intento

El arquitecto Eduardo Brenes es el secretario técnico del Plan Nacional de Desarrollo Urbano (PNDU), una iniciativa que salió del Gobierno tras un decreto ejecutivo, de octubre del 2000.

El PNDU es el cuarto intento luego de la creación del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU, 1954), la Ley de planificación urbana (1968) y el Plan para la Gran Área Metropolitana (Plamagam, 1982).

Los que ha venido luego son planes reguladores en algunos cantones, cuyo éxito ha sido diverso.

Pero Brenes es de los más optimistas. Asegura que se está tratando de montar una fórmula de trabajo y de planificación "que permita ordenar este desorden".

Se partió de identificar las situaciones críticas en ambiente, agua, transporte público y energía, para pasar a construir la visión del desarrollo que se desea.

Y en este, para comenzar, se trata de organizar al país por niveles: desde el nacional (para desarrollar un plan estratégico global), pasando por el regional (se hará una prueba con la región Chorotega) y el local (para el suministro de servicios por medio de un plan urbano más focalizado), explicó el secretario técnico.

Solo imagine: no tener que enfrentar las presas con su propio vehículo, avanzando a 7 kilómetros por hora, y tener acceso a un transporte público eficiente que lo lleve al centro de la ciudad, un lugar que debería ser agradable para el peatón. ¿Será posible?

Visión o pesadilla

En esto se lleva año y medio de trabajo y han participado 16 instituciones en su primera fase.

Allí se ha podido determinar, entre otras cosas, la maraña legal que, lejos de ordenar, desordena; la crisis en vialidad y transporte (la infraestructura no ha crecido en 40 años, mientras el parque automotor se "estira a un ritmo de 12% cada año), y también lo "urbanísticamente insalubre" del modelo de desarrollo en materia de vivienda ("plantaciones" de concreto en zonas de reserva de agua y en laderas peligrosas).

Ahora, se buscan instrumentos para aplicar las ideas en un plazo que solo dependerá de la voluntad de todos, dijo Brenes. Lo principal: la venia del próximo gobierno para seguir el trabajo.

Prioritarios en este proyecto son el transporte masivo, la vialidad y el sistema de aguas negras (solo para alcantarillado se necesitaría invertir $289 millones en los próximos 25 años).

De nuevo, ¿será posible?

El presidente ejecutivo de Acueductos y Alcantarillados, Rafael Villalta, cree que sí.

Para Luis Gámez, coordinador del proyecto Minae-BID sobre manejo integrado de los recursos hídricos, el PNDU es una buena iniciativa.

"Solo que me parece paradójico que habiendo una intención clara de ordenar el desarrollo urbano, salgan decisiones del mismo Gobierno que van en contra de ese ordenamiento", dijo Gámez al referirse al decreto ejecutivo que deja bajo amenaza de construcción la llamada zona de protección.

Incredulidad, esperanza, ¿qué?

Vladimir Klotchkov, director de urbanismo de la Municipalidad de San José, espera ver resultados, sobre todo los lineamientos para que instituciones como esta sepan por dónde pueden moverse.

Destacó la multitud de iniciativas parecidas que, en el transcurso de la última mitad de siglo no han pasado de ser solo eso: ideas.

Como resultado, el cantón central de San José ha sido uno de los más violados urbanísticamente: empezando por el transporte público (hace unos años, se desechó la idea del tranvía), siguiendo por la desbandada humana que, curiosamente, ha vuelto a la capital una ciudad que, por las noches, se vuelve vacía.

La especialista en contaminación del aire de la Universidad Nacional, Rosario Alfaro, no pierde las esperanzas de que la idea camine.

Otra vez, ¿se puede? "Si no hay voluntad política y compromiso de la empresa privada difícilmente el plan sería viable", dijo ella.

Colaboraron los corresponsales Jairo Villegas, Carlos Quesada, Fernando Gutiérrez e Israel Oconitrillo.

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