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Menor apareció ayer muerto en represa

Trágico final de niño sustraído

Actualizado el 12 de junio de 2002 a las 12:00 am

OIJ pide penas más fuertes por robo de menores

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Trágico final de niño sustraído

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La búsqueda incesante del niño Osvaldo Faubricio Madrigal Bravo, de 4 años, terminó ayer de manera trágica.

Su cuerpo apareció sin vida a las 7:45 a. m. en la planta hidroeléctrica de El Brasil, en Santa Ana de San José.

El menor había sido sustraído de su casa, en San Miguel de Desamparados, el pasado 4 de junio, cuando, supuestamente, un hombre de apellido Agüero se lo llevó en un taxi a una barriada del oeste de Pavas.

Tras ocho días de rastreos en el oeste de Pavas y La Carpio, la búsqueda concluyó ayer.

El pequeño cadáver fue divisado por un empleado de la represa cuando limpiaba con una canasta las 400 toneladas de basura que llegaron al proyecto con las fuertes lluvias de la noche del lunes.

En un principio la identificación se dificultó por el estado de putrefacción en que se hallaba.

Hubo que esperar hasta las 4 p. m. para conocer el resultado de un análisis odontológico que, al final, permitió establecer con exactitud la identidad del niño.

Por ahora, la causa de la muerte no ha sido determinada. Según explicó Jorge Rojas, director del OIJ, habrá que esperar algunos días más para conocer el resultado de la autopsia.

El móvil de la muerte tampoco está claro. La policía no sabe si el niño fue asesinado para deshacerse de él ante el asedio policial o porque esa era la intención de la red que lo sustrajo.

De momento, solo trascendió que el cadáver no presenta heridas de arma blanca ni de fuego. Solo tiene hematomas en los glúteos, propios de una golpiza.

El menor también presenta un fuerte golpe en la cabeza; sin embargo, se presume que este lo sufrió mientras era arrastrado por la corriente del río.

Ayer, representantes de sectores relacionados con la niñez repudiaron la trágica muerte del menor y pidieron que se aclare el caso.

Robo de niños

Ante el desenlace de este caso e indicios encontrados en la última semana, el OIJ está convencido de que una red traficante de menores opera en el país.

"Esto es el nacimiento de una organización aquí.

"Toda esta situación nos lleva a algo muy complicado", indicó Rojas.

Ante tal realidad, el OIJ clama por endurecer la pena del artículo 184 del Código Penal (sustracción de menor), la cual sanciona de seis meses a dos años de cárcel a quien incurra en ese delito.

La policía está casi convencida de que el grupo vinculado al caso del menor Madrigal también está detrás de las desapariciones de Francisco Sánchez Potosme, de 6 años, y Jéssica Valverde Pineda, de 5, ocurridas en marzo del año anterior y febrero último, en el sur de Desamparados.

La forma en que operó la banda en el caso de Madrigal reveló toda una organización. Por ahora, hay dos ticos detenidos –de apellidos Agüero y Valverde–, y se busca a tres extranjeros.

El papel de los nacionales, presumen las autoridades, fue ejecutar el robo de Osvaldo Faubricio, quien presuntamente fue entregado a una pareja de nicaragüenses que vive en La Carpio.

Estas personas, al parecer, luego le entregarían el niño a otro foráneo, cuya nacionalidad no trascendió, para que lo sacara ilegalmente del país.

¿Qué sucedería después con el menor? La policía lo desconoce.

Por tal motivo, ya se inició toda una coordinación con los cuerpos policiales de otros países centroamericanos afectados por el robo de niños para conocer más a fondo cómo operan estas organizaciones.

Ayer, el jerarca del OIJ lanzó un nuevo llamado a la ciudadanía para vigilar más a los niños pues insistió en que los tres últimos casos no son hechos aislados.

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