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Encapuchados roban y ordenan a testigo no declarar en debate

Robos y amenazas a testigos agitan juicio CCSS-Fischel

Actualizado el 23 de abril de 2009 a las 12:00 am

 Un testigo y un acusado obtienen protección del Ministerio Público

 Testigo amenazado hablará de daño económico ocasionado a la CCSS

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Robos y amenazas a testigos agitan juicio CCSS-Fischel

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                   El fiscal José Pablo Alvarado sufrió el martes por la noche un robo en su casa. Dos desconocidos le sustrajeron su computadora portátil.  | MARIO ROJAS
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El fiscal José Pablo Alvarado sufrió el martes por la noche un robo en su casa. Dos desconocidos le sustrajeron su computadora portátil. | MARIO ROJAS

El robo de computadoras a un fiscal y un testigo, la visita de personas armadas a casa de un abogado, una denuncia por un supuesto plan de asesinato y amenazas, conmocionan desde hace 10 días el desarrollo del juicio CCSS-Fischel.

El último eslabón de esa cadena de sucesos ocurrió el martes a las 9 p, m. cuando dos encapuchados apuntaron con un arma al contador Máximo Peñaranda, jefe de contabilidad de la CCSS y uno de los próximos testigos citados.

Según comunicó ayer a los jueces el abogado de la CCSS, William Rodríguez, los encapuchados ordenaron a Peñaranda no declarar en el juicio y le robaron dos computadoras portátiles.

Rodríguez señaló que ya presentó la denuncia por robo y amenazas ante el Ministerio Público y solicitó, además, que se proteja al testigo durante las 24 horas.

“Estamos muy preocupados por este suceso, don Máximo Peñaranda quedó muy alterado por lo que ocurrió. Él es, quizás, el testigo más importante para la defensa de la CCSS ya que era jefe de contabilidad cuando se dieron las compras del equipo médico finlandés y su testimonio probará a los jueces la magnitud de los daños económicos que sufrió la CCSS”, afirmó ayer William Rodríguez.

Cuatro eventos. Además del robo y la amenaza a Peñaranda, el pasado 16 de abril, dos días después de que el expresidente ejecutivo de la Corporación Fischel, Walter Reiche Fischel, inició una sorpresiva declaración, el abogado de Reiche comunicó a los jueces la existencia de un supuesto complot para asesinar a su cliente.

Campos señaló que una persona quien se identificó con su nombre y sus teléfonos llamó a Telenoticias para alertar acerca de un plan para matar al empresario.

Desde entonces, la Oficina de Protección a la Víctima, del Ministerio Público, mantiene a Reiche bajo protección las 24 horas.

Posteriormente, el abogado de la Corporación Fischel, Henry Vega, comunicó también al tribunal que hombres armados con ametralladoras habían merodeado su vivienda en un carro polarizado, preguntando la dirección de su casa.

El abogado dijo que no tenía ningún elemento para vincular esa visita a su labor como abogado de Corporación Fischel en este caso.

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“No tengo idea de quiénes pueden ser, ni qué buscan, simplemente por prudencia comunico al tribunal sobre este suceso”, dijo Vega.

El siguiente evento sucedió el pasado martes a las 8 p. m. Una hora antes de que los encapuchados amenazaran al testigo de la CCSS, dos hombres ingresaron en la casa del fiscal José Pablo Alvarado Cascante, y se robaron su computadora portátil y otros objetos.

El fiscal Alvarado presentó el martes por la noche una denuncia, pero ayer no quiso ofrecer declaraciones sobre el tema.

Durante el debate de ayer los abogados de la defensa y la fiscalía coincidieron en su preocupación por las amenazas recibidas por el testigo, pero afirmaron que el debate no debe apartarse de los hechos que figuran en la acusación.

Sin relación. Durante la jornada de ayer ofreció testimonio el jefe de contables del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Carlos Marín Ulloa, quien explicó a los jueces las conclusiones de un estudio realizado en el 2004 para verificar si los equipos finlandeses eran necesarios y si habían sido entregados a la CCSS.

Según el testimonio ofrecido por Marín, los hospitales escogieron los equipos que iban a recibir con base a una lista preestablecida y los aparatos que recibieron no tenían relación con las necesidades que la CCSS había establecido en su Plan Anual Operativo.

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