| MEP lo despidió por su adicción y tuvo que recontratarlo por orden de Sala IV

‘Profe’ deja el crack y vuelve al aula para dar testimonio

Desde hace mes y medio empezó la rehabilitación que le permitirá dar clases

Docente de Pococí perdió casa, familia y trabajo sin derecho a recibir rehabilitación

   El docente  José Ángel Madriz retiró en San José  el documento que lo restituye en su puesto con el compromiso de recibir rehabilitación.  Luego de eso, regresó a Pococí para reintegrase a sus labores.   | ALEXANDER OTÁROLA
El docente José Ángel Madriz retiró en San José el documento que lo restituye en su puesto con el compromiso de recibir rehabilitación. Luego de eso, regresó a Pococí para reintegrase a sus labores. | ALEXANDER OTÁROLA ampliar

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José Ángel Madriz empezó hace 10 años el consumo de crack y la droga terminó por lanzarlo a un abismo: perdió familia, casa y trabajo.

El título de maestría como docente, su dominio de inglés y un puesto como profesor de Agroecología en el Colegio Técnico Pococí no frenaron la caída libre.

“Uno es un esclavo y el vicio te aleja de todo disfrute mientras uno está consciente de todo lo que ocurre. Recuerdo una vez que mi hija lloraba porque yo le quité los aretes para empeñarlos y poder consumir”, cuenta Madriz.

En mayo salió del aula de Pococí con una carta de despido del Ministerio de Educación Pública (MEP), sin derecho a rehabilitación.

El cese fue un golpe al ego que hizo despertar a este educador. Desde hace mes y medio asegura que dejó de consumir drogas para dar testimonio de vida.

Pidió ayuda legal a la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) y el 26 de agosto recibió la noticia de que será restituido en su puesto debido a que nadie puede ser despedido por una adicción. Considerada como una enfermedad, esta requiere tratamiento.

“La frustración tan grande que sentía fue la que me sacó del consumo. Vuelvo al aula a dar mi lección de vida. Quiero enfatizar en lo que me llevó a mí a la desgracia: la desobediencia, la falta de límites, mi soberbia. Todo eso me destruyó y no me avergüenzo de poner la cara. Quiero ser testimonio para que los jóvenes no caigan en eso”, asegura el docente de sétimo año.

José Ángel, de 42 años, reconoce que su recorrido por los vicios se inició desde los 11 años, producto de las malas juntas. Creció con el alcohol, el tabaco y las fiestas.

“Las adicciones son progresivas. Empezás con una, la dejás y después querés otra. Así sigue uno hasta que pierde todo y lo más triste es que se va la paz, la alegría. Nada tiene sentido porque uno llega a experimentar cosas diabólicas”, recuerda Madriz.

En un cuarto oscuro de su casa se internaba días sin comer, escuchaba voces y sentía escalofríos, producto de las alucinaciones que le generaba el consumo del crack.

En aumento. La Encuesta Nacional 2010 sobre consumo de drogas indica que de unos 7.551 egresos reportados por centros de atención de adicciones, un 30% de los casos reportó consumo de cocaína, según el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA).

Antes de que se despida a un empleado por consumo de drogas, el proceso de rehabilitación es obligatorio para el patrono. De acuerdo con el especialista y doctor en derecho laboral Eric Briones, bajo la premisa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de que la adicción es una enfermedad, un despido sería discriminatorio porque se limita la posibilidad de que el enfermo reciba su derecho al tratamiento. Además, se viola el derecho al trabajo y la protección de la salud como garantía que es inviolable. Por eso la Sala Constitucional, ha dictado sentencias para proteger a los empleados del sector público con problemas de adicción y someterlos a un proceso de rehabilitación. Una vez que la persona está rehabilitada, se le da la oportunidad y si reincide o se niega a recibir el tratamiento, podrá ser despedido de la empresa.

“La adicción es una enfermedad multicausal. Los focos de alerta se encienden cuando las personas empiezan a notar un deterioro de sus áreas física, emocional, familiar, laboral, entre otras”, explicó la doctora Vera Barahona, jefa de Prevención y Tratamiento del IAFA.

En sus 10 años de adicción, José Ángel Madriz reconoce que nunca asistió a sus lecciones bajo los efectos de la droga y que prefería incapacitarse debido a la sensación.

Dentro de los síntomas que produce esta droga está la elevación del ritmo cardíaco y la presión sanguínea, lo que puede derivar en una arritmia o un ataque al corazón.

“Es imposible que trabajés bajo ese estado. A mí me habían suspendido seis meses; pero nunca nadie me ofreció un proceso de rehabilitación. El proceso legal resuelve que el MEP me reintegra al colegio y que me brindará una terapia”, indicó Madriz.

La Sala Constitucional anuló, en agosto pasado, la resolución del Tribunal del Servicio Civil que autorizaba el despido de Madriz. Se le ordenó al director de Recursos Humanos del MEP reinstalar al docente en su puesto.

En el mes y medio que Madriz lleva de no consumir crack, cuentas que su terapia es enfocarse en invertir toda su energía en actividades que lo carguen de positivismo, como el deporte.

“Es necesario enseñarle a los jóvenes a aprender a utilizar el tiempo. Muchas veces, el ocio es el peor enemigo; por eso hay que enseñarles a invertir el tiempo en deporte, lectura y en buenas amistades”, indica José Ángel.

En una década de recorrer la empinada ruta del deterioro físico y mental, el “profe” vuelve al aula con nuevas técnicas de enseñanza para sus estudiantes.

La formación en valores y la prevención de riesgos innecesarios son ejes que el docente asegura llevará a sus alumnos antes de que abran cualquier cuaderno.

“La gente le echa toda la culpa a la droga y no es cierto. Para llegar al consumo hay una serie de factores que afectan y vienen desde la familia y las amistades. La droga es solo un elemento más que destruye hasta dejarte sin nada”, concluyó Madriz.

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Noticia La Nación: ‘Profe’ deja el crack y vuelve al aula para dar testimonio