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Así se vivió la última aparición pública del Papa

Actualizado el 27 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Benedicto XVI hará efectiva su renuncia mañana

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Así se vivió la última aparición pública del Papa - 1
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Así se vivió la última aparición pública del Papa - 1

Ciudad del Vaticano (AFP). Los fieles que abarrotaron la plaza de San Pedro para asistir a la última aparición pública de Benedicto XVI se mostraron emocionados y expresaron comprensión por su sorpresiva renuncia.

La multitud aplaudió al Pontífice, que se mostró cansado pero sonriente a bordo del papamóvil que lo condujo a su última audiencia general, celebrada en una tarima frente a la basílica de San Pedro en el Vaticano.

“Ha abierto su corazón. Cada una de sus frases ha sido un testamento espiritual”, dijo Teodoro, un joven sacerdote de Guinea Ecuatorial tras la audiencia de cerca de una hora, en la que Benedicto XVI hizo un balance de sus ocho agitados años al frente de la milenaria institución.

Desde las 9:30 a.m miles de personas empezaron a subir por la gran avenida que conduce al Vaticano, tomada por la policía y los servicios de socorro.

“La gente está muy triste, llorando, dando las gracias al Papa”, explicaba un cura italiano a uno de los numerosos periodistas reunidos en la inmensa plaza.

Poco a poco se fueron formando largas colas para pasar los controles policiales y cruzar la discreta línea blanca pintada en el suelo que marca la frontera entre Italia y el Vaticano, el estado más pequeño del mundo.

Cuando faltaban veinte minutos para las 11:00 a.m, empezaron a sonar los acordes de un órgano y el papamóvil hizo su entrada en la Plaza bajo los aplausos y con un sol radiante, por primera vez tras varios días de frío y cielo nublado.

“Después de la tormenta de los últimos días salió el sol. Ahora llega el Papa y vendrá otro tan bueno como él, tan inteligente como él, o eso espero”, dijo una italiana de edad avanzada, que no escondía su emoción.

Vestido con su sotana blanca, un color que podrá seguir llevando una vez se haga efectiva su renuncia, el jueves a las 8:00 p.m en punto (hora del Vaticano).

En sus 20 minutos de recorrido, durante el que se detuvo varias veces, Benedicto XVI agarraba con fuerza la barra de su vehículo para mantener el equilibrio, mientras le acercaban varios bebés a los que besó con delicadeza.

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“Siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino suya y no la dejará hundirse”, dijo Benedicto XVI, instalado ya en su sillón bajo una pequeña carpa blanca, en el inicio de su mensaje final en varias lenguas.

Los cerca de 150.000 fieles presentes, protegiéndose del sol con gafas oscuras, periódicos y paraguas, escucharon atentamente las palabras del que se convertirá en “ Papa Emérito” una vez abandone el Vaticano en helicóptero el jueves.

La bendición apostólica cerró la última aparición pública de Benedicto XVI, que subió de nuevo al papamóvil y abandonó San Pedro.

“Estoy contento porque es la voluntad de Dios”, dijo Raúl Eduardo Vela Chiriboga, un cardenal ecuatoriano, expresando la opinión de muchos católicos que dejan en manos de Dios el futuro de la Iglesia y la elección del nuevo Papa.

Todos los fieles y turistas salieron este miércoles con una leve sonrisa de la plaza de San Pedro, conscientes de haber vivido una jornada histórica.

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