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Australia tendrá un gobierno conservador

Actualizado el 07 de septiembre de 2013 a las 01:52 pm

Pugnas internas le cuestan derrota al laborismo gobernante

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Sydney

El líder de la oposición conservadora Tony Abbott triunfó en las elecciones generales del sábado y sustituirá al actual primer ministro laborista australiano Kevin Rudd, lastrado por años de luchas internas dentro de su partido.Con más de 90% de los votos escrutados, la Comisión Electoral anunciaba 90 escaños para la coalición dominada por el Partido Liberal de Abbott y 55 para los laboristas, sobre un total de 150 escaños de la Cámara Baja del Parlamento.Abbott, de 55 años de edad, prometió que formará un gobierno "fiable" y "competente". "Puedo informarles que el gobierno de  Australia   ha cambiado", dijo ante partidarios suyos reunidos en Sídney. "Ahora miro hacia el futuro para formar un gobierno competente, fiable", agregó.

El primer ministro electo de Australia, Tony Abbott, celebra en Sydney su triunfo electoral acompañado por su esposa,   Margie (segunda, izquierda), y sus hijas  Louise (izquierda), Frances (segunda, derecha) y  Bridgette.
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El primer ministro electo de Australia, Tony Abbott, celebra en Sydney su triunfo electoral acompañado por su esposa, Margie (segunda, izquierda), y sus hijas Louise (izquierda), Frances (segunda, derecha) y Bridgette. (EFE)

"Declaro que  Australia   cuenta con una nueva administración y que está nuevamente abierta a los negocios", puntualizó.Se prevé que Abbott asuma oficialmente la semana que viene.Poco antes, Rudd, también ante simpatizantes suyos congregados en Brisbane (este de  Australia ), había reconocido la victoria de Abbott."Como primer ministro de  Australia, le deseo lo mejor en el alto cargo de jefe de gobierno de este país", declaró.

Paso al costado. Rudd también anunció que abandonará el liderazgo de su partido. "Creo que el pueblo australiano se merece que demos comienzo a un nuevo liderazgo", declaró.El ministro de Empleo y Relaciones Laborales, Bill Shorten, es el favorito para sustituir a Rudd, según los medios de comunicación australianos. También se  barajan los nombres del número dos del Partido Laborista, Anthony Albanese, el jefe del Tesoro australiano, Chris Bowen, o el ministro de Inmigración Tony Burke.Varias figuras importantes del Partido Laborista, entre ellas el ministro de Defensa Stephen Smith, ya habían reconocido que Abbott ganaría. "Veo con pesimismo un resultado comparable al de 1996, una amplia derrota para el gobierno", dijo Smith, refiriéndose a los comicios que permitieron al conservador John Howard acceder al poder.La ministra de Salud, Tanya Plibersek, también había admitido la derrota. "Lo que definitivamente queda claro es que la desunión es la muerte y aún no somos lo suficientemente disciplinados", lamentó.El Partido Laborista ha estado en el poder durante dos mandatos consecutivos de tres años, marcados por una economía próspera pero también por las luchas internas.Rudd fue primer ministro entre 2007 y 2010, antes de ser apartado por su propio partido y reemplazado por Julia Gillard. Pero Gillard, primera mujer jefa de gobierno del país, fue a su vez apartada por sus aliados en junio pasado a causa de sus malos resultados en los sondeos y fue sustituida por Rudd. Tras ello, Gillard optó por abandonar la política y no se presentó a las elecciones de este sábado.Para el ex primer ministro laborista Bob Hawke, quien ganó cuatro elecciones sucesivas en los años 1980 y 1990, "esta elección la perdió el gobierno más de lo que la ganó la oposición".Pese a su rivalidad, no existen grandes diferencias entre las propuestas de los liberales y los laboristas. Ambos partidos coinciden en sus políticas sobre salud y educación. Rudd y Abott son además igual de intransigentes con los inmigrantes clandestinos que llegan diariamente a las playas australianas a bordo de embarcaciones improvisadas.En julio, el gobierno de Rudd anunció el cierre de sus fronteras a sus inmigrantes ilegales, que a partir de ahora serán expulsados a Papúa Nueva-Guinea.La economía era la principal baza de la campaña del primer ministro en funciones porque  Australia   es el único gran país occidental que escapó a la recesión en 2008 gracias a sus materias primas y a la demanda de economías emergentes como India y China.Pero en los últimos meses, el freno de la actividad china, principal socio comercial del país, y la caída de los precios de las materias primas han mermado el crecimiento.

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