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Texas prepara la ejecución de una mujer condenada por asesinato

Actualizado el 05 de febrero de 2014 a las 09:42 am

Suzanne Basso, arrestada en septiembre de 1999, fue condenada a muerte por el asesinato con violencia y tortura de su compañero para cobrar el seguro de vida.

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Texas prepara la ejecución de una mujer condenada por asesinato

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Una estadounidense será ejecutada este miércoles en Texas por el homicidio de su compañero sentimental con retraso mental, una situación poco habitual en Estados Unidos donde la pena capital solo ha sido aplicada a trece mujeres en las últimas tres décadas.

Si ninguna apelación presentada a último minuto se opone, está previsto que Suzanne Basso, de 59 años —14 de ellos vividos en el corredor de la muerte— muera por inyección intravenosa de barbitúricos a las 6 p.m. hora local, en Huntsville.

Esta mujer, arrestada en septiembre de 1999, fue condenada a muerte por el asesinato con violencia y tortura de su compañero para cobrar el seguro de vida.

Louis "Buddy" Musso, de 59 años y que sufría retraso mental, fue quemado con cigarillos y azotado hasta la muerte con cinturones, bates de béisbol y botas de hierro, en un acto en el que participaron cinco personas. Su cuerpo casi irreconocible, que presentaba múltiples conmociones y fracturas, fue encontrado en una carretera cerca de Houston, Texas, en agosto de 1998.

La ejecución de Suzanne Basso, de 59 años, está programada para hoy miércoles en Huntsville, Texas, por el asesinato tortuoso de su compañero sentimental
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La ejecución de Suzanne Basso, de 59 años, está programada para hoy miércoles en Huntsville, Texas, por el asesinato tortuoso de su compañero sentimental (AP)
 Pese a todas las apelaciones presentadas ante la Corte Suprema de Estados Unidos, la condena a muerte de Basso ha sido confirmada a lo largo de estos años. El miércoles, postrada en su silla de ruedas, será trasladada del corredor de la muerte de mujeres a la habitación de la muerte de Hunstville, poco antes de la hora señalada.

La oficina de penas de Texas examinaba un último recurso.

Kimberly McCarthy, una exdrogadicta de 52 años, fue la última mujer ejecutada en junio de 2013 en Texas por el salvaje asesinato de una anciana.

"El primer criterio para imponer la pena capital a alguien en Texas es que el acusado sea considerado 'un peligro futuro' para la sociedad. Pero es difícil imaginar cómo una sexagenaria, sentada en una silla de ruedas, puede ser una amenaza para la sociedad si se queda en la cárcel el resto de sus días", declaró Richard Dieter, director del Centro de Información sobre la Pena Capital (DPIC, en inglés).

Si se cumple la sentencia, Basso —que también tendría retraso mental, según sus abogados— se convertirá en la decimocuarta mujer a la que se le aplica la pena capital en Estados Unidos —y la quinta en Texas— de los 1.366 ejecutados desde que se restableció la máxima pena en el país en 1976.

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Esta situación "ocurre poco", de acuerdo con el DPIC, que recopila todos los datos sobre la pena de muerte en Estados Unidos.

Según datos a 1 de enero de 2013, las mujeres representaban el 2% —60 reclusas— de la población total en el corredor de la muerte y cerca del 3% del total de las ejecuciones perpetradas desde 1608 en el país, y 9% si sólo se tienen en cuenta las últimas tres décadas.

"Las cifras son bajas porque generalmente las mujeres no cometen el tipo de asesinatos agravados que contempla la pena capital", señaló Dieter.

Las mujeres suponen el 10% de las detenciones por homicidio, pero apenas el 2% de las condenas a muerte dictadas en primea instancia.

"La ejecución de una mujer es perturbador porque la pena de muerte está prevista para proteger la inocencia" que generalmente es femenina, apuntó Joan Howarth, profesora de derecho de la Universidad de Michigan, en un artículo escrito en 2002.

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