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Justicia se ve impotente para resolver los miles de casos pendientes

Colapso de sistema migratorio permitiría a niños seguir en Estados Unidos

Actualizado el 14 de julio de 2014 a las 12:00 am

Estadounidenses no cuentan con juzgados para analizar casos de ilegales

Expertos dicen que deportar no es tan sencillo como afirman las autoridades

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Colapso de sistema migratorio permitiría a niños seguir en Estados Unidos

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Un grupo de inmigrantes suben a un vagón en el norte en Ixtepec, México, para emprender su viaje a Estados Unidos. El número de menores no acompañados detenidos en la frontera de EE. UU. se triplicó desde el 2011. | AP

Madrid. EFE. El colapso del sistema migratorio estadounidense va a permitir, de facto, a muchos de los menores centroamericanos que están entrando ilegalmente en Estados Unidos (EE.UU.) quedarse en el país mientras dure el largo proceso burocrático que puede acabar o no en su deportación.

Aunque las autoridades aseguran que la mayoría de los indocumentados que están llegando serán devueltos a sus países de origen, lo cierto es que ni la legislación ni los recursos permiten cumplir esa amenaza a corto plazo.

La llegada por la frontera suroriental de más de 57.000 menores sin compañía de un adulto en los últimos meses desbordó a las autoridades federales y a las del estado de Texas, que no tienen instalaciones suficientes para recibirlos.

Tampoco cuentan con juzgados para analizar sus casos, lo que ha llevado al presidente estadounidense, Barack Obama, a pedir al Congreso 3.700 millones de dólares por la vía de urgencia para hacer frente a la crisis.

El dinero debería servir, primero, para atender de forma humana a los menores, darles refugio, comida y atención sanitaria; pero, inmediatamente después, para examinar judicialmente cada caso y devolver a sus países a los que no sean merecedores de asilo.

Una ley del 2008, aprobada bajo la administración republicana del expresidente George W. Bush, prohibió la deportación automática de los inmigrantes indocumentados menores de edad que llegaran desde países no fronterizos, como es el caso de los niños centroamericanos que cruzan la frontera mexicano-estadounidense.

El mensaje oficial recordado recientemente tanto por el vicepresidente, Joe Biden, como por el secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, que viajaron a Centroamérica, es que los menores serán deportados .

Pero los expertos consideran que la realidad es muy diferente.

Burocracia. Cuando los menores son detenidos, entran automáticamente en un proceso de deportación y quedan bajo tutela federal hasta que las autoridades verifiquen si tienen un familiar en EE.UU. con el que puedan quedarse mientras el proceso sigue para una audiencia. Los menores son trasladados de los centros de la Patrulla Fronteriza a albergues federales donde pasan una media de 35 días, según el Departamento de Salud.

El hecho es que las cortes de inmigración que deben decidir sobre el futuro de cada niño acumulan un retraso de 375.503 casos, según el centro de análisis Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC), que señala que el tiempo medio de espera para procesarlos es de unos 587 días.

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El Departamento de Justicia anunció que los casos de los menores serán prioritarios y designaron nuevos jueces para las cortes migratorias y así garantizar que se actuará de forma rápida.

Las razones del éxodo de los niños centroamericanos, solos o con sus madres, son muy complejas, y si bien la reagrupación familiar puede ser un factor preponderante como en otras experiencias de emigración económica, lo cierto es que la violencia y el peligro de muerte también está en el origen de su huida masiva hacia el norte.

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