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Las potencias tienen mucho que perder si el acuerdo nuclear con Irán se rompe

Actualizado el 13 de octubre de 2017 a las 11:19 am

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París

Desde el punto de vista económico, las grandes potencias que firmaron el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán tienen mucho que perder si se deja sin efecto el pacto, más allá de los desafíos geopolíticos y de seguridad.

Si el presidente estadounidense, Donald Trump, rechaza el viernes "certificar" el acuerdo nuclear, abrirá la puerta a nuevas sanciones del Congreso contra Irán por lo que las medidas punitivas estadounidenses y su alcance extraterritorial pondrán en dificultad los intereses de los otros signatarios y de las empresas de esos países (Alemania, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China).

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El acuerdo de 2015 supone un control de las actividades nucleares de Teherán a cambio de que se levanten las sanciones internacionales que asfixiaron la economía iraní durante una década.

El acuerdo entró en vigor en enero de 2016, permitiendo al mismo tiempo la apertura de un mercado de 80 millones de personas para las empresas europeas, chinas o rusas. Aunque el clima empresarial sigue siendo muy frágil y numerosos inversores dudan en ir a Irán, destacadas empresas obtuvieron importantes contratos.

De los tres países europeos que firmaron el acuerdo, Francia y Alemania fueron hasta ahora los principales beneficiarios. Por ejemplo, el constructor aeronáutico Airbus firmó acuerdos para venderle 100 aparatos a Irán.

Alemania:

Antes de las sanciones, Alemania era el principal socio comercial de Irán, en donde 30% de la infraestructura industrial es alemana.

Las exportaciones alemanas hacia Irán, luego de que se levantaron las sanciones, aumentaron de 26% en 2016, e incluso de 40% en un año al primer trimestre de 2017, según la Federación Alemana de Industria (BDI).

Una mujer iraní y un niño con una pistola de juguete cruzan un mural del difunto fundador revolucionario ayatolá Jomeini en el centro de Teherán, Irán, el viernes 13 de octubre de 2017. (AP)

El grupo Siemens volvió a lanzarse en Irán en marzo de 2016, asociado al iraní Mapna. Daimler firmó, por su lado, en enero de 2016 protocolos de acuerdo con dos grupos iraníes para producir y comercializar camiones Mercedes-Benz.

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"Las empresas que desde entonces reanudaron relaciones comerciales con Irán y también tienen actividades en Estados Unidos se verían extremadamente desestabilizadas por la reintroducción de sanciones", advirtió el BDI.

Francia:

Los intercambios también aumentaron de manera espectacular en el caso de Francia, un 235% en 2016, debido en particular a la importación de petróleo.

El constructor automotor PSA (Peugeot Citroen), que tuvo que dejar Irán en 2012, regresó al país con la firma en 2016 de dos acuerdos de coempresa que prevén la inversión de 700 millones de euros en cinco años.

Por su parte, Renault, que se quedó en el país a pesar de las sanciones y en donde dispone de una capacidad de producción de 200.000 vehículos por año, firmó un acuerdo para producir 300.000 unidades.

Total fue el primer grupo petrolero occidental en regresar a Irán. Firmó a principios de julio un acuerdo sobre gas de 4.800 millones de dólares, liderando un consorcio junto al chino CNPCI.

Italia:

Los intercambios entre los dos países, que se desmoronaron con las sanciones, volvieron a crecer en 2016, al punto de que Italia fue en el primer trimestre de 2007, entre los países de la Unión Europea, el primer socio comercial de Irán.

En 2016, Roma y Teherán firmaron protocolos de acuerdos en el turismo, las energías renovables o los ferrocarriles.

Moscú y Teherán mantienen estrechas relaciones políticas y económicas.

En el sector nuclear, en abril del año pasado, Rusia oficialmente terminó el proyecto de construcción del primer bloque de la central Bushehr. El proyecto Bushehr 2, que prevé la construcción por Rusia del segundo y tercer bloque, comenzó poco después.

En marzo de 2017, RZD International, que forma parte de la empresa rusa de ferrocarriles RZD, firmó un contrato de 1.400 millones de dólares con Irán para la electrificación de un tramo ferroviario.

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En junio de 2016 el gigante del gas Gazprom firmó un acuerdo con la empresa iraní NIOC para la explotación conjunta del yacimiento de gas iraní Farzad.

China, importador de gas y petróleo, tiene intereses económicos importantes con Irán, sexto productor mundial de petróleo.

En enero de 2016, durante la visita del presidente Xi Xinping a Irán, los dos países firmaron un protocolo para la utilización pacífica de la energía nuclear.

En febrero, empresas chinas lanzaron la construcción de un tren bala entre Teherán y Mashhad.

En octubre de 2017, Arish Kordi, presidente ejecutivo del grupo iraní Tavanir, anunció un acuerdo de cooperación con China para renovar la infraestructura eléctrica iraní.

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