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Por lo menos 525 muertos en cruentos disturbios

Régimen de Egipto busca aplastar oposición usando fuerza bruta

Actualizado el 15 de agosto de 2013 a las 12:00 am

Islamistas afirman que 2.200 personas perecieron y 10.000 resultaron heridas

Régimen militar impuso estado de emergencia y toque de queda regional

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Régimen de Egipto busca aplastar oposición usando fuerza bruta

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Vista aérea de numerosos manifestantes que permanecen en la plaza de Rabea al Adauiya, durante una operación llevada a cabo por la policía para desmantelar una de las dos acampadas de los simpatizantes del depuesto presidente Mohamed Mursi, en El Cairo. (EFE)
La Presidencia egipcia decretó el Estado de Emergencia en todo el país durante un mes a partir de las 4 p. m. hora local, tras los disturbios de las últimas horas en distintas provincias. (AFP)
Decenas de ciudadanos suníes gritan consignas y muestran pancartas en una manifestación a favor del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi. (EFE.)
Una mujer egipcia trata de detener a una excavadora militar durante los enfrentamientos que estallaron cuando las fuerzas de seguridad egipcias se movilizaron para dispersar a los seguidores del presidente Mohamed Morsi. (AFP.)
Los organizadores de las protestas "llaman a los egipcios a tomar las calles para detener la masacre". (AFP)
Un partidario de la Hermandad Musulmana de Mohamed Morsi lanza un depósito de agua en un incendio durante los enfrentamientos con la policía en El Cairo.
Un joven egipcio herido es atendido en el hospital durante los enfrentamientos entre partidarios del derrocado presidente Mohamed Morsi y la policía en El Cairo en Egipto. (AFP)
Los manifestantes por su lado hablan de más de 2.200 muertos y 10.000 heridos, cifras que no han podido ser confirmadas ante fuentes independientes. (AFP.)
Dos mujeres leen copias del Corán, durante una operación llevada a cabo por la policía para desmantelar una de las dos acampadas de los simpatizantes del depuesto presidente Mohamed Mursi. (EFE)
Manifestaciones en Egipto

3 de julio

El jefe del Ejército, Abdel Fatah al Sisi, anuncia que el presidente de la Alta Corte Constitucional, Adly Mansur, toma la dirección del país y aparta a Mursi.

5 de julio

El Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes llama a movilizaciones “por millones” hasta la vuelta al poder de Mursi y denuncia un “Golpe de Estado militar”.

8 de julio

57 muertos y 480 heridos en una concentración pro-Mursi en El Cairo. Los Hermanos Musulmanes denuncian una "masacre", el ejército habla de ataque "terrorista”.

9 de julio

Se fija el marco de transición política y el calendario electoral, rechazada por los Hermanos Musulmanes. Mohamed El Baradei es nombrado vicepresidente.

16 de julio

Nuevo gobierno, sin representantes islamistas. Sisi permanece como ministro de Defensa y ocupa también el cargo de vice primer ministro.

26 de julio

Mursi es detenido por presunta complicidad en los ataques imputados al Hamás palestino y por su evasión de la cárcel a principios de 2011.

4 de agosto

La justicia fija para el 25 de agosto la apertura del juicio para seis figuras de los Hermanos Musulmanes, entre ellos su Guía Supremo, por “incitar al asesinato”.

7 de agosto

El gobierno interino anuncia que los esfuerzos internacionales para resolver la crisis política fracasaron. El 11, los pro-Mursi llaman a protestar.

El Cairo y Washington.AFP y EFE. El régimen militar de Egipto lanzó ayer una dura arremetida contra miles de partidarios del destituido presidente Mohamed Mursi , a quienes desalojó por la fuerza de plazas en El Cairo, en un intento por acabar con la obstinada resistencia de los islamistas que se oponen al golpe de Estado.

Por lo menos 525 personas, entre ellas 482 civiles, perecieron en esa acción, así como en los disturbios que se propagaron a todo el país.

Sin embargo, los Hermanos Musulmanes, el grupo político que llevó a Mursi al poder, aseveró que se registraron 2.200 muertos y más de 10.000 heridos.

El Gobierno decretó el estado de emergencia y un toque de queda de alcance regional.

El sangriento desalojo de los partidarios de Mursi, primer mandatario que fue elegido democráticamente en Egipto, fue condenado unánimemente por la comunidad internacional.

Al detallar el balance de víctimas, el portavoz del Ministerio del Interior, Mohamed Fathalá, afirmó que 149 personas murieron en la plaza Rabaa al Adawiya –principal centro de congregación de los partidarios de Mursi– y 21 en la plaza Al Nahda, ambas en El Cairo.

Además, perecieron 43 policías, según el Ministerio del Interior.

En El Cairo, hubo marchas de partidarios de la Hermandad Musulmana –que llevó a Mursi al poder– en varias áreas, como el distrito de Ciudad Naser, donde se ubica Rabea al-Adauiya, y en la plaza de Mustafá Mahmud, en el barrio de Mohandesín, donde los islamistas se enfrentaron con la Policía.

Los disturbios no se limitaron a la capital; también los hubo en poblaciones del resto del país.

Según las autoridades, de 21 comisarías y puestos policiales, además de sedes de las gobernaciones provinciales, fueron asaltadas por manifestantes e incluso la Biblioteca de Alejandría (norte) fue blanco de un ataque armado.

En el sur, al menos siete iglesias fueron atacadas, muchas de ellas incendiadas. Las autoridades y la Hermandad se acusaron mutuamente de estar detrás de las agresiones a templos cristianos.

Una hora después de que entró en vigencia el toque de queda regional, funcionarios de seguridad afirmaron que el país se encontraba de nuevo en calma.

Empero, la calma podría ser solo temporal y que la tensión seguía siendo muy fuerte.

Egipto en estado de emergencia (AFP)

Los islamistas llamaron a nuevas manifestaciones mientras que las fuerzas del orden advertían de que no aceptarían ninguna otra ocupación de plazas y calles.

El baño de sangre causó una crisis gubernamental con la renuncia del vicepresidente Mohammed elBaradéi. “Se ha vuelto difícil para mí seguir asumiendo la responsabilidad de decisiones con las que no estoy de acuerdo”, escribió el Premio Nobel de la Paz.

La violencia puso contra las cuerdas a Estados Unidos, que consideró la represión un “grave golpe” a los esfuerzos de reconciliación y urgió a levantar el estado de emergencia “lo antes posible”.

Hasta ahora, Washington ha evitado calificar como un golpe de Estado del derrocamiento de Mursi, el 3 de julio, pues ello obligaría a suspender la ayuda militar anual de $1.300 millones a un país clave para sus intereses estratégicos en el Oriente Medio.

Información actualizada a las 10 a. m.

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