Mundo

Emigración genera controversia por peso del recuerdo del Holocausto

Israelíes se van a Berlín con la esperanza de tener mejor futuro

Actualizado el 02 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

Éxodo responde a una sensación de inseguridad, afirman varios analistas

Les atrae estilo de vida cosmopolita, ambiente artístico y transporte público

Mundo

Israelíes se van a Berlín con la esperanza de tener mejor futuro

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

This picture loads on non-supporting browsers.
Carteles con llamados a dirigentes mundiales a garantizar visas de trabajo para israelíes que deseen emigrar se exponen en la plaza Rabin, en Tel Aviv. (Uriel Sinai/The New York Times)

Tel Aviv. El padre de Ori Haber escapó de Alemania durante la cúspide del Holocausto hacia lo que se convertiría en el estado de Israel. Actualmente Haber, técnico informático de 35 años, forma parte de un grupo de frustrados jóvenes israelíes que claman por mudarse a Berlín, en lo que se ha convertido en una campaña que revela fisuras económicas y luchas de identidad en la sociedad, todavía adolescente, de Israel.

“No puedo ver el futuro aquí”, dijo, sin un dejo de ironía ante la idea de que un judío israelí estuviera buscando una vida mejor en Alemania. “La clase media en Israel está cayendo. Lo sentimos en nuestra carne”, puntualizó.

Incluso su padre parecía comprenderlo, manifestó Haber. “Él tiene malos recuerdos de Alemania, pero de todos modos piensa: ‘Si tienes la oportunidad, ve, prueba tu suerte’”.

Durante varios años, los israelíes han sido atraídos por el estilo cosmopolita de Berlín, su vibrante ambiente artístico y su modernísimo transporte público. Hay varios lugares en la ciudad donde se puede comer auténtico humus, y existe una revista quincenal en hebreo.

Sin embargo, una publicación de Facebook que se volvió viral en octubre –una fotografía y una receta de supermercado exponiendo el bajo precio en Berlín de un amado bocadillo de pudín de chocolate– ha revivido un intenso debate sobre el significado de la emigración.

Agria controversia. Expertos y políticos han denunciado a quienes desean marcharse por considerarlos traidores contrarios al sionismo. Los medios informativos han estado llenos de diatribas en contra del costo de la vida en Israel, sobre los precios de los alimentos, aunado esto a informes enfocados a desacreditar los beneficios de Berlín.

La persona detrás de la publicación en Facebook, que fomentaba la emigración, insistió en el anonimato, pues dijo que había recibido amenazas de muerte; en días recientes, hubo o rumores en el sentido que él es un señuelo para una empresa alemana de bienes raíces.

Los analistas atribuyeron el interés en la emigración al fracaso de un movimiento de protesta en el 2011 que atrajo a 400.000 personas a las calles, pronunciándose por cambios económicos tangibles. El último estallido, dijeron, pone de relieve la inseguridad de Israel, particularmente tras un verano de guerra y entre señales de creciente aislamiento internacional y cada vez más antisemitismo europeo.

PUBLICIDAD

El año pasado, después de que dos israelíes que viven en el extranjero ganaron premios Nobel, estalló un clamor similar en torno a una temida fuga de cerebros.

“Israel es como un marido extremadamente inseguro que necesita ser tranquilizado a cada momento, oyendo a su esposa decirle que aún lo ama”, dijo Aviad Kleinberg, historiadora en la Universidad de Tel Aviv que escribió, en una columna, que la respuesta fue exagerada. “Vivimos en un estado de constante amenaza existencial. Prevalece la sensación de que siempre estamos a un minuto de que los trenes salgan para Auschwitz”.

El hecho de que Berlín sea el objeto del deseo solo ha acrecentado las emociones. “¿La gente se muda a donde Hitler diseñó la solución final y lo hace felizmente?”, preguntó Aluf Benn, editor del periódico Haaretz , en un horror parodiado. “El Holocausto es el pilar de mayor importancia de la educación israelí. Ir a Berlín es como: ‘¿Qué no han aprendido nada?’ Es el fracaso máximo del sionismo”.

Israelíes en Berlín. Cálculos oficiales de israelíes que viven en Berlín oscilan entre 5.000 y más de 15.000. Es complicado contarlos porque los funcionarios alemanes no consideran forasteros a las personas que tienen pasaportes europeos, en tanto la Oficina Central de Estadística de Israel no registra como emigrante a nadie que regrese de visita en el plazo de un año.

Un israelí que usa una camiseta en la cual proclama su amor por Berlín discute con otro, en la plaza Rabin, en Tel Aviv, que se opone a la emigración a la capital alemana.
ampliar
Un israelí que usa una camiseta en la cual proclama su amor por Berlín discute con otro, en la plaza Rabin, en Tel Aviv, que se opone a la emigración a la capital alemana. (Uriel Sinai/The New York Times)

Asaf Moses, de 32 años, dijo que “no había un solo israelí a la vista” cuando él se mudó a Berlín hace una década, pero que ahora difícilmente podía caminar poco más de un kilómetro “sin escuchar algo de hebreo proveniente de la acera”.

Hay al menos tres restaurantes israelíes en Prenzlauer Berg, barrio central cerca de una sinagoga y un cementerio judío. Lo que empezó como un casual intercambio de libros mensual mientras bebían café ha crecido hasta convertirse en una biblioteca hebrea con 2.000 volúmenes para prestar.

“Nuestra comunidad crece día con día”, expresó Diana Reizman, de 32 años, quien se mudó a Berlín cuando era estudiante y ahora es dueña de Elfenbein, café kósher y proveedora de comida. “Israel siempre será el lugar al que vayas cuando no tengas otro lugar al cual ir, pero tarde o temprano tienes que pagar tus cuentas”

PUBLICIDAD

Sergio DellaPergola, prominente demógrafo, indicó que la emigración efectivamente era más baja actualmente que en cualquier momento de los 66 años de historia de Israel, así como más baja que en países con un desarrollo comparable. Mucha más gente salió de Israel en los años 70 y 80, cuando la inflación se disparó por los cielos, notó, y agregó que a hoy, el 70% de los judíos de Israel y casi todos sus ciudadanos árabes nacieron ahí y es menos probable que se vayan.

Mas todo parece indicar que los hechos tienen mucha menos importancia que los sentimientos.

La barahúnda empezó el 29 de setiembre con la creación de una página en Facebook en la lengua hebrea, llamada Olim L’Berlin , nombre que en sí algunos consideraron ofensivo por apropiarse una palabra hebrea –literalmente, “aquellos que suben”– normalmente reservada para inmigrantes que llegan a Israel. (Actualmente también hay páginas Olim L’Praga, Olim L’Detroit e incluso Olim L’Marte.) Esto se intensificó el 4 de octubre con la publicación en esa página de la receta del supermercado, la cual incluía pudín cubierto de crema por 0,19 euros ($0,24). La amada versión de Israel cuesta tres veces más ese precio y la taza contiene un 40% menos.

Israelíes se reúnen en la plaza Rabin, en Tel Aviv, para escuchar argumentos sobre la emigración hacia Berlín.
ampliar
Israelíes se reúnen en la plaza Rabin, en Tel Aviv, para escuchar argumentos sobre la emigración hacia Berlín. (Uriel Sinai/The New Yor Times)

Al responder a un llamado en la página de Facebook, alrededor de 100 israelíes en busca de salida se reunieron por la noche del martes en la plaza Rabin, de Tel Aviv.

A la par de Haber, el hijo del sobreviviente del Holocausto, estaba un candidato a doctorado de 40 años, vistiendo una camiseta con la leyenda “Yo (corazón) Berlín” y un diseñador gráfico subempleado que había memorizado un discurso de varios minutos en alemán sobre las razones por las cuales merecía una visa de trabajo.

“Quiero vivir en el extranjero durante unos cuantos años y ver hacia dónde me lleva el viento”, comentó Michael Shpak, de 27 años, quien tiene un diploma en comunicaciones, pero trabaja como camarera.

Sin embargo Eliran Levy, de 28 años, regresó después de seis meses en Alemania, a la cual no vio como la tierra del Milky y la miel. Los empleadores prefieren a los nativos, o cuando menos gente que hable alemán con fluidez, dijo, y lo mismo va para los caseros. Era más lento hacer amigos; no solo el clima era más frío.

“Me sentía muy solitaria allá; es una cultura muy diferente”, dijo Levy. “Volver realidad sueños de la vida no es producto de bajos precios en el supermercado”.

  • Comparta este artículo
Mundo

Israelíes se van a Berlín con la esperanza de tener mejor futuro

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota