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Estado Islámico lleva el fanatismo al campo de combate

Actualizado el 12 de julio de 2015 a las 12:00 am

Grupo echa mano de muy diversas tácticas que le han permitido imponerse

Los combatientes son disciplinados, organizados y hacen gala de flexibilidad

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Combatientes del Estado Islámico se muestran jubilosos y agitan la bandera de su organización en la ciudad de Faluya, Irak, situada al oeste de Bagdad. | AP

Bagdad. AP. Son las fuerzas de élite del grupo Estado Islámico . Fanáticas y disciplinadas, se infiltran en ciudades de Siria e Irak, provocan el caos y pelean a muerte. Llevan cinturones explosivos para inmolarse en medio de sus oponentes en caso de que se vean derrotadas.

El EI los llama Inghemasiyoun , que en árabe significa “los que se sumergen” , una especie de unidad de élite paralela a sus fuerzas regulares a la que debe muchos de sus éxitos en el campo de batalla.

Un video del grupo descargado recientemente en Internet mostraba una unidad que se preparaba para tomar por asalto –cosa que logró– la ciudad de al-Sujna, en el centro de Siria. “ ¡Victoria o martirio!”, gritaban los combatientes de pañuelo azul atado a la cabeza, formando un círculo alrededor de su comandante, mientras juraban fidelidad a Dios y decían que jamás retrocederán.

“Provocan el caos y luego inician su principal ofensiva terrestre” , dijo Redur Jalil, vocero de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo, una organización respaldada por Estados Unidos que ha encabezado una serie de victorias contra el EI en Siria.

Conocido principalmente por las atrocidades cometidas, el grupo Estado Islámico ha demostrado ser una fuerza de combate altamente organizada y flexible, según altos oficiales militares y de inteligencia iraquíes y comandantes sirios kurdos en el frente.

Tácticas diversas. Es creativo en sus tácticas, ya sea al aprovechar una tormenta de arena para ocultar una ofensiva o mandar a un francotirador solitario a lo alto de una palmera para disparar a los soldados que pasan. Sus fuerzas alternan entre la guerra convencional y de guerrillas; utilizan esta última con el fin de desgastar a sus enemigos antes de lanzar el ataque masivo apoyado por vehículos blindados, Humvees e incluso artillería.

Los combatientes emplean la bomba suicida como táctica en el campo de batalla para atravesar las líneas enemigas y provocar desmoralización, y la afinan con el fin de lograr la máxima eficacia. Recientemente, reforzaron el blindaje de los vehículos para impedir que el fuego enemigo mate al chofer o detone los explosivos.

Llevan esas estrategias a nuevos frentes, como Egipto, en el espectacular ataque, la semana pasada, de una milicia vinculada con el EI al Ejército en la península del Sinaí.

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Andreas Krieg, profesor del King’s College de Londres que observó a los combatientes kurdos en el campo de batalla, comentó que los comandantes locales del EI reciben órdenes acerca de los objetivos, pero tienen libertad de tomar las medidas que crean convenientes para lograrlos.

En cambio, dentro de las rígidas jerarquías siria e iraquí, los oficiales temen actuar sin aprobación explícita.

Tropas gubernamentales sirias contemplan los cadáveres de milicianos del Estado Islámico ultimados en combates en la ciudad de Alepo.
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Tropas gubernamentales sirias contemplan los cadáveres de milicianos del Estado Islámico ultimados en combates en la ciudad de Alepo. (AFP)

Los combatientes del EI son sumamente disciplinados: la ejecución inmediata es la pena por desertar de la batalla o dormirse en el puesto de guardia, según oficiales iraquíes. Además, están bien equipados con las armas saqueadas a las fuerzas de Irak.

El Estado Islámico se destaca por su capacidad para librar varias batallas simultáneamente, dijo el teniente general iraquí Abdul-Wahab al-Saadi.

“En el Ejército iraquí, solo podemos librar una sola gran batalla por vez” , manifestó al-Saadi, quien fue herido dos veces el año pasado al frente de las fuerzas que tomaron las ciudades clave de Tikrit y Beiji.

Las atrocidades cometidas por el grupo son, en cierta medida, una táctica para sembrar el terror en el enemigo. Decapita a los soldados capturados y descarga videos de las ejecuciones en Internet. Para elevar el valor que le proporciona el generar miedo, videos recientes mostraron a cautivos enjaulados a los que se hacía descender a una piscina para que se ahogaran, y otros a los que les volaban la cabeza mediante un collar explosivo

Fuerzas en el EI. Se calcula que hay entre 30.000 y 60.000 combatientes del EI en Irak y Siria, según oficiales iraquíes. Exoficiales del extinto dictador Sadam Husein los han ayudado a organizarse. Yihadistas veteranos de Afganistán, Chechenia o Somalia aportan experiencia valiosa.

Los extranjeros que se enrolan en el EI suelen acabar como suicidas. “ Hay gente que va al Estado Islámico con el deseo de morir y el Estado Islámico les complace gustosamente”, expresó Patrick Skinner, exmiembro de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y ahora empleado del Grupo Soufabn, firma privada que evalúa riesgos geopolíticos.

Estas tácticas le permitieron al grupo barrer el norte y oeste de Irak hace un año y capturar Mosul, la segunda ciudad del país.

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Poco después, el líder del EI, Abu Bakr al-Baghdadi, declaró un “califato” en sus territorios de Irak y Siria.

En mayo tomó Ramadi, la capital de la gran provincia occidental de Anbar. En Siria tomó la ciudad central de Palmira.

Las fuerzas de choque cumplieron una función crucial en el asalto de Ramadi. Primero, golpearon las posiciones del Ejército con ataques suicidas. Luego entraron los combatientes en medio de una tormenta de arena. Las fuerzas iraquíes huyeron.

Combatientes de una milicia chiita aliada al Gobierno de Irak se reúnen en las afueras de la ciudad de Faluya para preparar un ataque contra el EI.
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Combatientes de una milicia chiita aliada al Gobierno de Irak se reúnen en las afueras de la ciudad de Faluya para preparar un ataque contra el EI. (AFP)

Con los ataques aéreos liderados por Estados Unidos en Irak y Siria , el grupo ha perdido movilidad y terreno. Fuerzas iraquíes y milicias chiitas retomaron algunas ciudades, como Tikrit. En Siria, los contendientes kurdos respaldados por los ataques aéreos estadounidenses, retomaron la ciudad fronteriza de Kobani después de semanas de enfrentamientos intensos.

A pesar de esa derrota, las fuerzas de choque del EI volvieron a atacar Kobani el mes pasado. Unos 70 combatientes enfrentaron a una fuerza kurda mucho mayor durante dos días. Todos cayeron, pero antes lograron matar a 230 civiles, incluidos un centenar de niños, y más de 30 combatientes kurdos.

Al mismo tiempo, atacaron Tal Abyad, donde pelearon durante días hasta morir, y Hassaké, en el noreste de Siria, donde siguen resistiendo.

“Su plan no era partir con vida”, dijo el comandante kurdo Ghalia Nehme acerca de los combatientes de EI en Kobani. “Parece que anhelaban el paraíso” .

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