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Muerte de líder de Al-Qaeda desestabiliza al grupo pero mantiene amenaza yihadista

Actualizado el 17 de junio de 2015 a las 05:16 pm

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Dubái

La muerte de Naser al Wahishi, jefe de Al-Qaeda en Yemen y además el número dos a nivel mundial, genera desestabilización en la organización en provecho de su rival, el Estado Islámico (EI), pero no reduce la amenaza yihadista global, estiman expertos.

Washington calificó la muerte de Al Wahishi durante un bombardeo estadounidense como un "duro golpe" asestado "a Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), el brazo más peligroso" de ese grupo, así como un revés en general para el organismo terrorista, con lo que coincidieron analistas, quienes recordaron otras  dos muertes recientes que afectaron a AQPA: la del ideólogo Ibrahim al Rubaish y la de Naser al Ansi, el hombre que reivindicó el ataque al semanario francés Charlie Hebdo de enero en París. Ambos murieron en abril ataques de drones estadounidenses.

Más allá de Yemen, añaden los especialistas, la muerte de Wahishi supone una bofetada para Al-Qaeda, puesto que el jefe yihadista era considerado, desde el 2013,  como la mano derecha de Ayman al Zawahiri, el sucesor de Osama bin Laden. También era el hombre a través del cual pasaban los mensajes "operacionales" entre las distintas ramas de la organización.

Este miércoles, el EI reivindicó nuevamente una serie de atentados contra mezquitas y otros blancos vinculados a la rebelión chiita en la capital Saná, que provocaron al menos 31 muertos y decenas de heridos, en la víspera del comienzo del Ramadán, el mes de ayuno sagrado de los musulmanes.

El grupo de al-Qaeda en la Península Arábiga  (AQPA) anunció la muerte de su líder Nasir al-Wuhayshi en un bombardeo de un avión no tripulado en el este del Yemen
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El grupo de al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) anunció la muerte de su líder Nasir al-Wuhayshi en un bombardeo de un avión no tripulado en el este del Yemen (AFP.)

Sin embargo, en Siria y en Irak, el debilitamiento de las ramas locales de Al-Qaeda durante los últimos años benefició al EI, que reivindicó en marzo sus primeros atentados sangrientos en Yemen y que intenta atraer a aspirantes al yihadismo.

"Cuanto más se debilite Al-Qaeda, más se unirán los combatientes yihadistas al EI para reforzarlo. Y viceversa, cuanto más se ataque al EI, más combatientes volverán a Al-Qaeda", explicó Mathieu Guidère, profesor de Islamología de la Universidad de Toulouse (Francia)."Son vasos comunicantes" y el futuro de Al-Qaeda depende por lo tanto "de la suerte que se reserve al EI", precisó.En este contexto, algunos expertos son escépticos ante las afirmaciones del gobierno estadounidense, según el cual la muerte de Wahishi "nos acerca al objetivo de debilitar estos grupos y a largo plazo derrotarlos".

Por el momento, Soufan Group, firma que realiza análisis estratégicos sobre temas de seguridad, estimó que la muerte de Wahishi "exacerbará más los problemas de mando y de control" en Al-Qaeda, "que se han vuelto cada vez más evidentes a medida que el EI fue ganando fuerza en el campo de batalla y en los medios de comunicación".

"Al-Qaeda se arriesga a convertirse en una vaga agrupación de movimientos locales", afirmó Soufan Group, cuatro años después de que un comando estadounidense matara, en Pakistán, a Osama bin Laden, fundador de la red.La desestabilización de Al-Qaeda no implica que la rama yemení vaya a tener dificultades en lo inmediato, aunque la aniquilación de varios responsables sugiere que hay "topos" que informan a Estados Unidos, resaltaron  los especialistas.

Este miércoles, Al-Qaeda en Yemen mató a balazos a dos miembros saudíes de la organización, acusados de ser espías de los estadounidenses, según relataron un  irigente local y testigos.

No obstante, la red sigue estando bien implantada en Yemen.

"Cuanto más se debilite al-Qaeda, más se unirán los combatientes yihadistas al EI para reforzarlo", profesor de islamología de la universidad de Toulouse, Mathieu Guidère.

"Si se compara con otras ramas de Al-Qaeda", AQPA en Yemen es la mejor asentada y, "aunque Wahishi es una pérdida, puede recobrar fuerza rápidamente", comentó Olivier Guitta, director de GlobalStrat, una empresa de asesoría especializada en la evaluación de los grupos de riesgo geopolíticos.Arraigada en el sur y el sudeste de este país pobre e inestable, AQPA se aprovechó del caos creado por los ataques aéreos saudíes contra los rebeldes chiitas para apoderarse en abril de Mukalla, capital de Hadramut, la mayor provincia de Yemen. Además, todavía cuenta con una buena organización interna (el sucesor de Wahishi, Qasem al Rimi, fue nombrado rápidamente) y con poderosos contactos con tribus sunitas con las que se ha aliado.De acuerdo con Guidère, Al-Qaeda en Yemen se ha "convertido en una fuerza entre otras del bando sunita, sobre todo tribales", una fuerza considerada "moderada y por lo tanto recomendable respecto a la barbarie del EI", que mató, en marzo, a 142 fieles en atentados suicidas contra mezquitas chiitas en Saná.

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