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43 estudiantes desaparecidos

Autoridades han estado al servicio del crimen organizado por años en Iguala

Actualizado el 08 de octubre de 2014 a las 11:01 am

Tras la presunta matanza de estudiantes se detuvo a 22 policías y 81 alcaldes de Guerrero se encuentran bajo investigación

El alcalde de Iguala, José Luis Abarca, está prófugo desde que desaparecieron los estudiantes

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Iguala

La policía municipal de Iguala era severa a la hora de aplicar las reglas de circulación. A los coches aparcados en la zona roja o en doble fila les quitaba la matrícula y no se la devolvía al conductor hasta que pagara la multa. Los agentes empleaban la misma lógica con los vecinos que tenían ahorros. Una semana antes de la masacre de los estudiantes que ha puesto a Iguala en la mira internacional, raptaron a un chófer de autobus y no lo liberaron hasta que su familia pagó los casi 8.000 pesos (unos 320.000) del rescate.

En esta tierra donde se secuestraba indistintamente la placa de un vehículo o a un ciudadano, las autoridades son sospechosas de haber vivido durante años al servicio del crimen organizado.

El alcalde de Iguala, José Luis Abarca, prófugo desde que el viernes 26 de setiembre desaparecieran en su ciudad 43 estudiantes y fueran encontradas días después seis fosas clandestinas con 28 cadáveres pendientes de identificar, tiene vínculos con los Beltrán Leyva, un cartel familiar con muchos años en el negocio.

Los dos hermanos de su mujer, muertos en 2009, fueron en esa organización operadores, el máximo rango tras la cúpula.

El partido de Abarca, el PRD tiene denuncias internas que le acusan de haber asesinado a tres oponentes de su propia formación. Esta información la manejaba desde hace un año el Cisen, el servicio secreto del Gobierno.Tras la masacre, todos los políticos de los alrededores están bajo sospecha.

Las fosas clandestinas de Iguala, México (AFP)

Ángel Aguirre, el gobernador de Guerrero, un Estado sin control y con una de las mayores tasas de pobreza del país, anunció el martes que los 81 alcaldes de la región y sus respectivas policías serán investigados a fondo y las conclusiones serán enviadas al Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

"Sabemos de la infiltración de la delincuencia en varios municipios (...) Desde ahora estamos exigiendo que con el apoyo del Gobierno federal, en aquellos casos que podamos acreditar que hay policías como en Iguala, podamos actuar pronto y de manera resuelta", dijo el gobernador.

El propio Aguirre, también del PRD, está siendo muy cuestionado y muchos piden su dimisión. En un momento de arrebato amagó con hacerlo, pero no lo concretó: "Si eso resolviese la situación, no tengo ningún inconveniente en irme".

Detenidos 22 policías de Iguala y el resto de la plantilla suspendida de empleo y sueldo por sus nexos con los Guerreros Unidos, un cartel local, el control de la ciudad lo ha tomado la gendarmería y la policía federal llegada desde la Ciudad de México.

Fuertemente armados, los agentes se desplegaron por todo el municipio y por la noche se hospedaron en los hoteles del centro. 'Nos avisaron de repente y nos dijeron que vamos a estar por acá unos dos meses', dijo una oficial.

Los cadáveres encontrados en el cerro siguen sin identificar. Las fosas han sido abandonadas tras la exhumación del servicio forense y solo quedan algunos restos de las víctimas. Se tarda en llegar una hora a pie a lo alto del cerro.

La hipótesis principal que manejan los investigadores es que la policía de Iguala detuvo al grueso de los estudiantes a dos de ellos los mató a balazos, a un tercero lo desollaron y le sacaron los ojos y los trasladó a la comisaría, donde fueron entregados a los sicarios del cartel. Los criminales estaban muy molestos porque los alumnos, habituales protagonistas de las protestas en reivindicación de los derechos de los profesores y contra el sistema en general, hubieran venido a su territorio a armar problemas.

De la comisaría los jóvenes fueron llevados a un monte a las afueras de Iguala, donde se les ejecutó y se les enterró tras ser quemados en una pira. El número de cuerpos encontrados no coincide con el de los desaparecidos: hay una diferencia de 12. El asunto presenta todavía muchas incógnitas.

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