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Guerreros Unidos, un ejemplo de minicarteles

Actualizado el 09 de octubre de 2014 a las 12:00 am

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Guerreros Unidos, un ejemplo de minicarteles

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México.AFP Los Guerreros Unidos, el grupo acusado de atacar junto a policías cómplices a 43 estudiantes desaparecidos en México, es una de las pequeñas asociaciones criminales surgidas del debilitamiento de los grandes carteles que están sembrando el terror entre la población con secuestros y extorsiones.

“Son básicamente sicarios de entre 16 y 25 años, remanentes de otros grandes carteles, que mantienen sus armas y conocen el modus operandi ” del crimen organizado, dijo Raúl Benítez Manaut, experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, pública).

La extorsión y el secuestro son delitos preferidos de este minicartel, que opera en el norte de Guerrero (sur), en el sur de Morelos (centro) y en parte del estado de México, que rodea la capital.

Las autoridades también les atribuyen presencia en el mercado de tráfico de drogas mexicano.

Los Guerreros Unidos “se dedican principalmente al narcotráfico, sobre todo de amapola y marihuana, hacia Estados Unidos”, en particular Chicago, destacó el comisionado nacional de seguridad, Monte Alejandro Rubido, en encuentro con la prensa.

Este grupo cobró fuerza en 2011 como una escisión del cartel de los hermanos Beltrán Leyva, golpeado por la muerte de su líder, Arturo, en el 2009, y la captura en el 2010 de sus importantes operadores la Barbie y el Indio.

Tras la detención en mayo de Mario el Sapo Guapo Casarrubias, el grupo se quedó sin jefe claro. El Gobierno de Guerrero cree que el nuevo líder es el Chucky.

Este cabecilla es quien presuntamente ordenó la captura y asesinato de al menos 17 estudiantes de los 43 estudiantes que desaparecieron el pasado 26 de setiembre después de ser baleados por sicarios de Guerreros Unidos y policías de Iguala.

Este poder de infiltración entre autoridades locales es uno de los motivos que el gobierno ve para el avance territorial que ha logrado el cartel, sumado a los golpes que las fuerzas de seguridad han dado a Los Rojos, la organización con la que e disputaban el control de Guerrero.

“Antes era una banda que no nos significaba un mayor problema, una banda muy reducida en territorio”, señaló el fiscal general, Jesús Murillo Karam, en el encuentro con medios.

La vinculación del cartel con las autoridades locales “forma parte de su modus operandi, les sirve para tener protección sin ser molestados”, resume Manaut.

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