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Guerra casa por casa en Brasil contra mosquito vector del zika

Actualizado el 07 de febrero de 2016 a las 12:00 am

Destruir criaderos, informar a la gente y hacer fumigaciones son parte de tareas

El próximo sábado habrá una jornada de movilización en todo el inmenso país

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Guerra casa por casa en Brasil contra mosquito vector del zika

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Soldados y un funcionario del Ministerio de Salud buscaban larvas del Aedes aegypti durante una visita a una vivienda en São Paulo. En un precario de la ciudad de Recife, Marilia da Silva lavaba ropa muy cerca de recipientes con agua que podrían ser criaderos del mosquito. | AFP Y AP

São Paulo, Brasil. AFP. Las lindas bromelias del jardín no significan lo mismo para la dueña de casa que para el agente cazamosquitos que rastrea entre las hojas de esta planta la presencia del enemigo.

“¡Aquí hay una!”, exclama Marcio Hoglhammer, uno de los agentes de salud del municipio de São Paulo que se dedica a dar caza al Aedes aegypti .

Este mosquito es el más famoso vector de algunos virus como fiebre amarilla, dengue, chikunguña y también del zika, que ocasiona temores por su vínculo con una explosión de casos de bebés nacidos con microcefalia en Brasil y otros países de América Latina.

Se desconocen aún muchos aspectos del virus y no está claro si puede o no ser transmitido de persona a persona. Los científicos estudian si puede contagiarse por vía sexual, a través de la saliva o la orina, y sospechan que el zika está detrás de un aumento de síndromes neurológicos como el Guillain-Barré .

El agente muestra la especie de jeringa con la que ha succionado el agua estancada entre las hojas cóncavas y, mirándola en contraluz, dice: “Encontré una larva de Aedes aegypti . Esta planta es un gran criadero”.

“Yo les recomiendo que, si no van a cuidar de esta planta como corresponde, mejor las cambien por otras. El mosquito no necesita tener una selva, pero sí plantas específicas para reproducirse”, le manifiesta a la sorprendida dueña de la casa, Juliana Matuoka, de 43 años, quien apenas está recuperándose del dengue, que contrajo a fines de enero.

Situación de emergencia. Brasil declaró una situación de emergencia de salud pública en noviembre pasado, tras constatar un aumento inédito de casos de bebés nacidos con microcefalia en el noreste, que luego vinculó a la circulación del virus del Zika en la misma región.

A partir de ese momento, anunció un plan nacional de combate al vector y, entre otras medidas, amplió de 43.000 a casi 310.000 la cantidad de agentes de salud que inspeccionan domicilios en todo el país para identificar posibles criaderos del zancudo, aplicar veneno contra larvas en cisternas, piscinas y cajas de agua, e informar a los habitantes sobre medidas de prevención.

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En el elegante barrio de Alto Pinheiros, en el oeste de la ciudad, empleados de la Alcaldía de São Paulo, acompañados de dos jóvenes militares, recorren las casas. Quieren revisar si hay criaderos de mosquitos, si las familias corren riesgo de contraer un virus ligado al Aedes y orientarlas en el combate de este insecto.

Por ahora, la más rica ciudad brasileña está más golpeada por el dengue que por el zika, que campea sobre todo en los estados más pobres y calurosos del noreste. Pero como el vector es el mismo, las autoridades esperan que esta campaña funcione también como una prevención ante un virus que se expande rápidamente.

Más del 30% de los hogares de este inmenso país ya fueron visitados por agentes de salud y militares como parte de la batida contra el mosquito.

Los operativos en São Paulo esta semana son similares a los que tendrán lugar en todo Brasil el sábado venidero, en la jornada de movilización nacional contra el vector y donde 220.000 militares irán casa por casa para informar a los ciudadanos cómo luchar contra el “enemigo”.

Hoglhammer informó de que hace unos días, junto a un equipo de unas cinco o seis personas, visitaron casi 300 casas en una única jornada, pero aún así es un trabajo de hormiga con una efectividad incierta.

Los equipos de combate al mosquito Aedes aegypti ya operan hace años en São Paulo, pero últimamente el servicio “está sobrecargado”, reconoció Hoglhammer. “No sé si tenemos gran alcance”, comentó después sobre la efectividad de este tipo de operativos en un país de 200 millones de habitantes.

Además de las visitas casa por casa, las calles de ciertos barrios con focos más propicios para el mosquito están siendo fumigadas.

Pero ni siquiera ahí está garantizada la aniquilación de los insectos: el veneno sí mata a los ejemplares adultos que están circulando, pero es muy difícil que alcance a los huevos o larvas que están gestándose, por ejemplo, entre las hojas de una bromelia en el jardín trasero de una casa.

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